¿Cuáles riesgos enfrenta la economía dominicana en 2026?

¿Cuáles riesgos enfrenta la economía dominicana en 2026?

República Dominicana disfruta de una estabilidad económica y social que ha convertido al país en un imán para inversiones, desde el turismo hasta las energías renovables. Sin embargo, esta solidez no está exenta de riesgos. De cara al 2026 los desafíos ya están planteados, de acuerdo con un reciente informe del Foro Económico Mundial (FEM).

Gerardo Herrera, director de Marsh Advisory para Latinoamérica y el Caribe, explicó a elDinero que la relevancia de los resultados de este año radica en que no se trata de una lectura social general, sino de la percepción directa del sector empresarial.

“Acá no estamos hablando de los retos como sociedad, estamos hablando de los retos empresariales”, explicó, al destacar que los ejecutivos consultados identifican la debilidad de los servicios públicos como el riesgo más sensible para la estabilidad del entorno de negocios.

Tal como detalla el Informe de Riesgos Globales 2026, la insuficiencia de servicios públicos y protección social se posicionó como el principal riesgo para el país caribeño. La publicación, elaborada anualmente en colaboración de Marsh y Zurich Insurance Group sitúa este factor por encima de amenazas estructurales como el cambio climático, la deuda pública y la desaceleración económica.

Para el ejecutivo, el mensaje de fondo es claro: “El rol y la responsabilidad del Estado es crear ese marco donde los temas privados puedan florecer y donde se pueda construir prosperidad inclusiva para todos los ciudadanos”.

La publicación, que se basa en encuestas al sector empresarial a nivel nacional, destaca que la preocupación por los servicios públicos y la protección social va mucho más allá del ámbito institucional. Herrera indicó que las empresas entienden que operan dentro de comunidades y dependen directamente de ellas.

En ese sentido, la falta de servicios adecuados impacta la capacitación de la fuerza laboral, la eficiencia de los procesos productivos y la estabilidad social, indicó, al tiempo que señaló que “necesitamos es que cada gobierno tenga la capacidad para cumplir con sus roles y responsabilidades”, sostiene.

El ejecutivo ejemplificó que la protección social incluye áreas clave como educación y salud, y advirtió que “si no tengo salud, no puedo garantizar que mis comunidades consuman mis productos o que existan personas con el conocimiento necesario para desarrollar mi empresa.

Esto no es un problema aislado del Estado, la empresa no puede suplir el vacío. Es un riesgo que compromete la prosperidad inclusiva de toda la sociedad”.

El segundo riesgo identificado para República Dominicana es la materialización de eventos climáticos extremos, una amenaza que, según Herrera, no solo persistirá, sino que se intensificará. “No son sólo fenómenos naturales, sino amenazas que pueden devastar infraestructura, agricultura y comunidades”, agregó.

“Este riesgo no va a cambiar, se va a materializar cada vez más”, afirmó, al señalar que fenómenos como tormentas, huracanes e incluso incendios forestales son cada vez más frecuentes y severos.

Ante esta realidad, Herrera insistió en la necesidad de redefinir el concepto de resiliencia: “Lo que necesitamos es reinventar lo que significa resiliencia frente a esta situación”.

Agregó que “toda la infraestructura en República Dominicana tiene que responder a esa vulnerabilidad”.

Para el ejecutivo, esto implica revisar normativas de construcción a nivel nacional, permisos, zonas de riesgo de inundación y estándares mínimos que, según explicó, “ya no responden a la realidad actual”.

El informe también destaca una creciente inquietud por la deuda pública y la desaceleración económica, factores que, combinados, reducen la capacidad de respuesta del Estado y aumentan la cautela del sector privado.

Herrera advirtió que el crecimiento de la deuda “deja menos maniobrabilidad fiscal”, en un contexto donde persisten carencias en servicios públicos y aumenta la vulnerabilidad climática.

“Dominicana ha sido como una isla dentro de esta tormenta. La deuda pública está creciendo significativamente. Esto limita la capacidad del Estado para enfrentar los riesgos sociales y climáticos simultáneamente”, dijo. Desde la perspectiva empresarial, este escenario genera incertidumbre. “¿Hago inversiones o no?, ¿me arriesgo a acelerar?, ¿cómo creo empleabilidad?”, planteó.

A esto agrega que el riesgo económico se entrelaza con la deuda. “El fantasma de desaceleración económica, producto de lo que está pasando afuera, no deja al sector empresarial bien preparado. Hay que ser precavidos. Esto impacta directamente la generación de empleo y la estabilidad social”.

La falta de oportunidades laborales, vinculada al deterioro de los servicios públicos y a la desaceleración, cierra el círculo de riesgos. Herrera alertó que cuando este ciclo se perpetúa, el resultado es inequidad, polarización social y un deterioro progresivo del entorno económico.

“El último riesgo es la falta de oportunidades laborales, porque eso se crea a través de empresas y de que todos sientan inclusión. Cuando esto no ocurre, se genera un círculo vicioso de inequidad, polarización social y desinformación”, dijo.

A esto agregó que “no son problemas que puedan resolver solo el Estado o el sector privado, hay que atacarlos y anticiparlos. Ese es básicamente el mensaje: actuar ahora”, acotó.

Para Herrera, el Informe de Riesgos Globales debe entenderse como una herramienta estratégica y no solo como un insumo informativo.

Explica que el documento fue concebido para ordenar y dar coherencia a los debates del Foro Económico Mundial, reuniendo a presidentes, líderes empresariales y tomadores de decisión en torno a riesgos comunes que afectan a la sociedad global, más allá de intereses particulares.

Destaca que el valor del informe radica en su doble enfoque. Está la visión de más de 1,300 expertos en riesgos y la percepción de más de 13,000 ejecutivos sobre los principales desafíos para hacer negocios en cada país. Esta combinación permite a inversionistas, juntas directivas y gobiernos anticipar amenazas, evaluar impactos y ajustar estrategias.

Fuente: El Dinero

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