Corea del Norte observa y aprende de la guerra contra Irán

Corea del Norte observa y aprende de la guerra contra Irán

Corea del Norte condenó rápidamente los ataques militares contra Irán, su aliado de toda la vida en el Medio Oriente, y los analistas sugieren que Pyonyang estará atento a las debilidades militares y diplomáticas y a los errores tácticos de Washington.

Una de las lecciones más valiosas de lo ocurrido desde que se lanzaron los primeros misiles estadounidenses e israelíes contra Irán, el 28 de febrero, es que contar con armas nucleares es fundamental para la supervivencia del régimen liderado por Kim Jong un.

Pyonyang puede utilizar la amenaza de su arsenal nuclear, combinada con los avances en tecnología de misiles balísticos, tanto como moneda de cambio en negociaciones como para garantizar que Estados Unidos tendría que arriesgarse a una guerra nuclear para derrocar al régimen.

En febrero, Kim afirmó que “la condición de Corea del Norte como país con armas nucleares desempeña un papel importante a la hora de disuadir las posibles amenazas de los enemigos y mantener la estabilidad regional”, según un comunicado difundido por la agencia estatal KCNA.

Tras los ataques estadounidense-israelíes que acabaron rápidamente con los líderes de la República Islámica, “el resto del mundo puede decir adiós a cualquier esperanza que quedara de que Pyonyang renunciara a sus armas nucleares, ya que el Norte simplemente no va a participar en ninguna negociación sobre nada”, dijo a DW Andrei Lankov, profesor de Historia y Relaciones Internacionales en la Universidad Kookmin de Seúl.

Un informe publicado el 16 de marzo por 38 North, un centro de estudios sobre asuntos norcoreanos dirigido por el Stimson Center, con sede en Washington, expuso ocho lecciones que los líderes norcoreanos habrán aprendido de los recientes acontecimientos en Oriente Medio. La primera de la lista era: “las armas nucleares proporcionan una protección real”.

Otras conclusiones clave son la necesidad de aumentar las reservas de misiles y desarrollar más drones, al tiempo que se están preparado para defender instalaciones clave de los vehículos no tripulados enemigos.

El grupo de expertos añadió que Corea del Norte pudo desarrollar su programa nuclear al disuadir a EE. UU. en 1994 de atacar sus instalaciones de investigación nuclear gracias a la “capacidad de Pyonyang para infligir daños masivos a la cercana ciudad de Seúl con artillería convencional, potencialmente reforzada por una capacidad estimada de armas químicas”.

La amenaza de represalias iraníes en respuesta a los ataques contra su programa nuclear nunca fue tan extrema como la amenaza de Pyonyang a Corea del Sur. El Norte llevó a cabo su primera prueba nuclear en 2006.

Corea del Norte e Irán han forjado estrechos vínculos desde que la República Islámica tomó el poder en la revolución de 1979, incluso en el desarrollo de tecnología y armas nucleares.

Ya en la década de 1980, Corea del Norte negociaba acuerdos de armas con otros Estados del bloque comunista y vendía sus sistemas de misiles de fabricación propia a Teherán. Corea del Norte también ha proporcionado instructores militares para formar a las fuerzas iraníes.

Los vínculos eran tan estrechos que el presidente George W. Bush, en 2002, se refirió a ambos países, junto con Irak, como el “eje del mal” en su discurso sobre el estado de la Unión. Tanto Pyonyang como Teherán siguen estando designados por EE. UU. como Estados patrocinadores del terrorismo.

Mientras la guerra entra en su tercera semana, el régimen iraní se aferra al poder, a pesar de la desaparición de figuras clave de su liderazgo.

El informe de 38 North señala que otra lección para el régimen de Kim es que hay que proteger a los líderes y tener preparadas posiciones de repliegue por si el gobernante fuera eliminado.

Aun así, Corea del Norte se habrá sentido animada al ver lo bien que Irán ha resistido hasta ahora frente a una fuerza militar muy superior, dijo Kim Sang-woo, un ex político del partido de izquierdas surcoreano NCNP.

“Creo que en Pyonyang están observando cómo evoluciona la situación y estarán bastante satisfechos con los resultados hasta ahora”, declaró a DW. “Irán ha conseguido poner a EE. UU. en una posición difícil; pensaban que acabarían el trabajo rápidamente, como hicieron en Venezuela, pero ahora parecen estar atascados y están recibiendo presión tanto a nivel nacional como internacional”.

Fuente: Deutsche Welle

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