En las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no figura en ninguna papeleta. Aun así, dos meses antes, su partido vuelve a colocarlo en el centro de un gran congreso, planeado para el miércoles 9 y el jueves 10 de septiembre de 2026. La convención se realizará en el American Airlines Center de Dallas, con capacidad para unos 20.000 espectadores, para celebrar la Republican Midterm Convention (Convención republicana de mitad de mandato).
En Estados Unidos, este tipo de grandes congresos partidarios se celebran normalmente solo antes de las elecciones presidenciales. Los demócratas ya experimentaron con encuentros similares en los años setenta y principios de los ochenta, pero para los republicanos el formato es una novedad. En Texas quieren movilizar a los seguidores de Trump en favor de los candidatos republicanos.
Los republicanos afrontan la campaña electoral con un presidente impopular. En una encuesta reciente de Reuters/Ipsos, Donald Trump obtuvo tan solo un 33 por ciento de aprobación. A ello se suma que los demócratas están actualmente mucho más movilizados. Casi la mitad de sus simpatizantes afirma sentirse especialmente entusiasmada ante las elecciones de medio mandato. Entre los republicanos, el porcentaje es de tan solo el 31 por ciento.
A pesar de ello, la puesta en escena del congreso está completamente diseñada en torno a Trump. Se prevé que el presidente estadounidense intervenga las dos noches, ocupando de esta manera un lugar más destacado que los candidatos republicanos que en noviembre sí concurrirán a las elecciones al Senado y a la Cámara de Representantes. Sin embargo, precisamente para algunos de esos candidatos, la proximidad a Trump supone un riesgo. En una encuesta realizada entre más de 70 candidatos y congresistas republicanos, la revista de noticias Politico constató una considerable reticencia hacia la convención.
Al parecer, numerosos candidatos en circunscripciones disputadas rehúyen una vinculación demasiado estrecha con el presidente. El hecho de que algunos aspirantes lleguen incluso a ausentarse por completo de su propio congreso de partido muestra el dilema de Trump. Por un lado, debe movilizar sobre todo a la base del movimiento MAGA; por otro, su fuerte presencia podría al mismo tiempo ahuyentar a los votantes moderados y movilizar aún más al adversario político.
A pesar de los actuales malos resultados de Trump en las encuestas, la puesta en escena del congreso apuesta inicialmente por un balance positivo de su gestión hasta la fecha. Temas como la economía, la seguridad fronteriza, el comercio y la seguridad pública pretenden mostrar lo que Trump ya ha conseguido desde la perspectiva de los republicanos.
La convención está planteado, al mismo tiempo, como un ataque contra los demócratas. Los republicanos los presentan como un partido dominado por la izquierda y describen una mayoría demócrata en el Congreso estadounidense como una amenaza para la política que Trump ha desarrollado hasta ahora. De hecho, esta podría bloquear su agenda durante los próximos dos años y proporcionar al Congreso muchas más posibilidades de controlar e investigar al Gobierno.
El balance de éxitos resulta especialmente difícil de defender en materia económica. El programa del congreso republicano se centra sobre todo en lo que Trump ya ha hecho: sus rebajas fiscales, la reducción del precio de los medicamentos y el fomento de la producción nacional.
No está claro si Donald Trump podrá ofrecer algo sustancialmente nuevo en Dallas. El politólogo Sascha Lohmann, de la Fundación Ciencia y Política (SWP), considera que es poco probable. En este tipo de escenarios electorales, los discursos de Trump suelen estar poco estructurados y rara vez van acompañados de medidas políticas concretas. "Ahí vemos prácticamente algo parecido a un 'stream of consciousness'", dice Lohmann a DW. Según él, durante largos períodos, Trump deja entrever más bien "lo que quizá se le está pasando por la cabeza en ese momento".
El problema para Trump es que su relato de éxito en materia económica no coincide con la percepción de muchos estadounidenses. En una encuesta reciente de FT/Focaldata, casi dos tercios consideran que la economía estadounidense está evolucionando en la dirección equivocada. Incluso un 57 por ciento asegura que su situación financiera personal ha empeorado desde que Trump asumió el cargo.
Quizá el elemento más llamativo de su programa sea que la guerra contra Irán apenas aparece en él. De los 109 actos y oradores anunciados, además de los temas económicos hay un bloque dedicado al 25.º aniversario de los atentados del 11 de septiembre, pero no existe un apartado de similar importancia dedicado a la actual guerra contra Irán.
La organización del congreso parece querer mantener el asunto políticamente complicado lo más acotado posible. Trump, sin embargo, ha seguido hasta ahora una línea diferente y continúa presentando la guerra como un éxito. Lohmann espera que mantenga esa postura también en Dallas. El experto explica que el argumento de Trump es que se ha debilitado a Irán hasta un punto al que ningún presidente antes que él había llegado, que se ha borrado su programa nuclear y que "los iraníes están ahora, por así decirlo, suplicando que se ponga fin al conflicto".
Oficialmente, en Dallas se habla de las elecciones de medio mandato, pero después de estas, los próximos comicios presidenciales pasarán a ocupar el centro de atención. El vicepresidente de Trump, JD Vance, recibe un papel destacado en el congreso, mientras que su posible rival más importante dentro del partido, Marco Rubio, no figura por ahora en la lista de oradores.
Trump todavía no proclamará con seguridad a Vance como su sucesor en Dallas, pero su vicepresidente tendrá la oportunidad de presentarse ante el público de MAGA como posible heredero del movimiento. "Que en Dallas todo vaya a girar en torno a la figura del vicepresidente parece probable, entre otras cosas, porque Vance ha tenido hasta ahora que asumir muy poca responsabilidad política por la guerra contra Irán", señala Lohmann.
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Fuente: Deutsche Welle
