Centroamérica-UE: diálogo político marcado por la seguridad

Centroamérica-UE: diálogo político marcado por la seguridad

“Que doce años después de la firma del Acuerdo de Asociación (ADA) entre la Unión Europea y Centroamérica, al fin hayamos logrado poner en marcha el diálogo político es fundamental. Es imprescindible impulsar acciones concretas para enfrentar temas que compartimos, como la movilidad humana, el crimen organizado, la inseguridad y los delitos transnacionales”, explica a DW Karla Gutiérrez, presidenta del Parlamento Centroamericano (PARLACEN).

En su primera reunión de trabajo en Bruselas, el comité parlamentario del ADA -que reúne a legisladores del PARLACEN, de Costa Rica y del Parlamento Europeo- comenzó por tratar precisamente algunos de esos temas.

La parte comercial del ADA entró en vigor en 2013 y ha incrementado sensiblemente el volumen comercial birregional (7.000 millones de euros en 2012 a 80.000 en 2025). Sin embargo, tanto la parte de cooperación como la de diálogo político apenas entraron en vigor en mayo de 2024.

“Fue muy complejo poner en marcha este espacio de diálogo político, que nos permitirá desmenuzar temáticas desafiantes. No olvidemos que el homólogo del Parlamento Europeo no existe en Centroamérica”, dice a DW Luis Fernando Mendoza, legislador de Costa Rica.

Cabe recordar que el ADA lo firmaron Costa Rica, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Panamá y El Salvador. Pero el problema radicaba en que ni Costa Rica integra el PARLACEN ni República Dominicana está en el ADA.

Como fuere, después de tiras y aflojas, todos los centroamericanos acabaron confluyendo en este Comité de Asociación y “es un gran momento para la relación entre la UE y Centroamérica; hemos logrado un espacio para buscar puntos de encuentro y convergencia”, resalta Luis Fernando Mendoza, presidente del comité junto con la eurodiputada Diana Riba.

Este diálogo birregional nace en un momento de tensiones geopolíticas y comerciales. Por eso, cobra aún mayor relevancia estrechar lazos con una Europa que, por ejemplo, no ha cortado los fondos para la cooperación en materia de lucha contra el crimen organizado. Los programas Eurojust, Eurofront, el PAcCTO y COPOLAD se ponen como ejemplo de lo que los europeos hacen en la región. “Pero no queremos solo cooperación, queremos corresponsabilidad. Si el crimen organizado se globalizó, la justicia se tiene que globalizar también”, afirma Karla Gutiérrez.

“Las encuestas nacionales en Costa Rica muestran que la principal preocupación de la ciudadanía es la inseguridad y el narcotráfico”, apunta Luis Fernando Mendoza. “Toda Centroamérica se encuentra inmersa en una situación altamente preocupante en esta materia”, añade.

Y desde el PARLACEN salen ya propuestas concretas: cooperación en control de flujos ilícitos, apoyo a políticas nacionales de seguridad ciudadana, cooperación judicial que facilite extradiciones e intercambio de pruebas. También apoyo a políticas de prevención para evitar que haya jóvenes que sean captados por 300 dólares para pasar un paquete de drogas, a menudo con consecuencias fatales. Legisladores europeos y centroamericanos coinciden: el crimen organizado prolifica donde hay carencias y fragilidad y ven buena pero insuficiente la respuesta europea a una realidad tan cruda.

“No es que Europa no entienda, entiende bien algunos de los flagelos que enfrentamos que son consecuencia de otros fenómenos estructurales, como la corrupción que está incrustada en las instituciones de justicia”, sigue Karla Gutiérrez.

“Pero es diferente enfrentarse día a día a la realidad tanto en Guatemala como en Centroamérica. Hemos recibido cooperación europea en la creación de marcos legales y fortalecimiento institucional, agradecemos el acompañamiento, pero necesitamos más. Por eso estamos aquí”, recuerda la política guatemalteca, subrayando que la inseguridad provoca falta de inversión.

Así las cosas, en una situación mundial incierta, los políticos de ambos lados del Atlántico refuerzan el diálogo. “Además de la cooperación en materia de seguridad, nuestro principal llamado desde Costa Rica es que se vuelva a mirar a Centroamérica como un territorio atractivo para la inversión extranjera”, vuelve Luis Fernando Mendozay, haciendo hincapié en los 200 años de democracia en su país y en su alto nivel de educación. Sobre los desniveles que existen dentro de la misma región en cuanto a democracia y respeto a los derechos humanos no se pronuncia. Para Karla Gutiérrez, excluir del ADA a alguno de sus integrantes por violaciones al estado de derecho o los derechos humanos tampoco es una opción.

“Hay que entender que el PARLACEN es un espacio plural, donde convergen diversas ideologías de manera intensa. Trabajamos cohesionados política, no ideológicamente, en función de fines beneficiosos para todos sus miembros”, resalta Karla Gutiérrez. Y, esperando lo mismo del Comité de Asociación Parlamentario, concluye: “Esperamos impulsar acciones concretas que permitan materializar beneficios reales para nuestros ciudadanos y nuestras regiones”.

Fuente: Deutsche Welle

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