“En este momento está volviendo a entrar a la región de Catatumbo un actor armado. Esto significa que muy probablemente tendremos otra vez una crisis de desplazados en esta zona fronteriza”, explica a DW Javier González, delegado de la Cruz Roja Alemana para Venezuela y Colombia. La organización gestiona los fondos de la ayuda humanitaria europea en esta zona tan compleja como conflictiva.
Cabe recordar que las imágenes de la crisis de enero de 2025 recorrieron el mundo. “El enfrentamiento entre actores armados dejó en una semana más de once mil desplazados. Fue una crisis muy grande dentro de una mucho más compleja”, continúa González. Se refiere tanto a las seis décadas de conflicto armado en Colombia como a los años de crisis social y humanitaria en Venezuela.
Precisamente, estos dos países son los mayores receptores de ayuda humanitaria de la Unión Europea en América Latina y el Caribe. “Ambos presentan las situaciones más agudas de la región, aunque hay otras, como la de Ecuador o Haití”, señala González. “Pero en Colombia tenemos un acumulado de muchos años de desplazamientos, a lo cual se suman los migrantes de Venezuela que se radicaron en Catatumbo o en Arauca, zonas muy golpeadas por el conflicto armado”, agrega.
Según cifras de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO), en Colombia hay 8,2 millones de personas desplazadas y 2,9 millones de refugiados y migrantes de Venezuela. Estas poblaciones en la zona fronteriza están especialmente en su radar.
“En general, aunque no siempre, son desplazamientos temporales. La gente vuelve a su lugar pasadas unas semanas o meses. Es frecuente que se aloje a estas personas en lugares temporales que acogen a toda una comunidad. El municipio receptor pone a disposición un sitio que se habilita con ayuda de nuestros socios en la zona”, explica a DW un portavoz de la Comisión Europea.
En el caso del Catatumbo, uno de los lugares donde se albergó a los desplazados fue el Estadio General Santander de Cúcuta, a donde la gente llegó como pudo —incluso caminando— y con lo puesto. La Cruz Roja se encargó de gestionar la asistencia.
“Muchas veces se piensa que la ayuda humanitaria es una caja de comida o un kit de higiene para una semana o un mes”, apunta el especialista de la Cruz Roja, que coordina puntos de atención en toda la zona fronteriza. “Pero la ayuda humanitaria va mucho más allá de una comida caliente: incluye control de gestantes, seguimiento de pacientes diabéticos o hipertensos, medicamentos, equipo y logística médica, además del desplazamiento de personal especializado hacia esas zonas”, señala González, haciendo referencia al reducido margen financiero con el que trabajan las organizaciones humanitarias. En los puestos gestionados por la Cruz Roja Colombiana llegan habitualmente personas de Venezuela.
“Esto último es resultado de muchos años de crisis, de falta de recursos y de personal. Atendemos a personas que necesitan medicamentos o tratamientos muy sencillos y baratos, pero que en Venezuela no existen”, explica. Por eso, “parte del presupuesto asignado a Venezuela se gestiona en los países receptores”, agrega.
Para 2026, los fondos europeos de ayuda humanitaria para Venezuela ascienden a 52 millones de euros, destinados a población vulnerable en el país y en las comunidades de acogida. Para Colombia se prevén 17 millones de euros para personas afectadas por el conflicto armado, así como para desplazados en las regiones fronterizas.
“En 2025, la Unión Europea destinó 21 millones de euros en ayuda humanitaria para las víctimas del conflicto en Colombia. Entre estas víctimas no solo hay desplazados, sino también personas reclutadas o en situación de confinamiento”, explica el portavoz de la Comisión Europea.
“El confinamiento es un fenómeno invisible”, señala González. “Por el conflicto que las rodea, las poblaciones se confinan: no salen a trabajar, ni a cultivar, ni a acudir al médico; los menores no van a la escuela. Y la ayuda humanitaria tiene grandes dificultades para llegar porque los diversos actores que ejercen control lo impiden”. Afirma, asimismo, que es un fenómeno que se ha ido extendiendo en la región.
Por si fuera poco, a esto se suman nuevas crisis humanitarias generadas por las inundaciones que asolan ocho departamentos del país, además de las ya crónicas en el Cauca, el Pacífico o el sur de Bolívar, “regiones que constantemente están expulsando población”, explica el delegado de la Cruz Roja Alemana. Para los nuevos desplazados, las autoridades suelen organizar albergues por varias semanas; para desplazados y migrantes en zonas receptoras, se destinan fondos para vivienda temporal.
¿Y dónde están los desplazados que se albergaron en el Estadio de Cúcuta? “Hay que entender que el Catatumbo es una región muy grande, con zonas rurales dispersas. Cuando hay una crisis, las personas se desplazan o se confinan. Cuando pasa la crisis, dependiendo del actor que controle la zona, retornan. Su tejido social está ahí”, responde Javier González. “Otros se desplazan a Cúcuta, a Tibú o a grandes ciudades. No van a retornar. Dejarán de ser desplazados para convertirse en población pobre en situación precaria y de gran vulnerabilidad. En cualquier caso, el Catatumbo es una crisis cíclica”, concluye.
Fuente: Deutsche Welle
