La auditoría legal empresarial ha dejado de ser un proceso meramente técnico para convertirse en un pilar estratégico dentro de la gestión corporativa moderna. Así lo explica la especialista Maricell Silvestre Rodríguez, quien destaca que esta práctica representa hoy “un mecanismo de gestión preventiva del riesgo legal y reputacional”. Según señala, “más allá de verificar documentos, la auditoría legal evalúa integralmente la estructura jurídica de la empresa y su nivel de cumplimiento normativo”, en un contexto donde los entornos regulatorios son cada vez más dinámicos y exigentes.
La experta afirma que la evolución del concepto ha sido significativa. “La auditoría legal moderna es un proceso continuo y multidimensional”, explica. “No se limita a revisar papeles, sino que analiza la relación completa de la empresa con su marco legal, contractual, fiscal, laboral, ambiental y de gobierno corporativo”. En ese sentido, enfatiza que su objetivo es claro: “diagnosticar la salud jurídica de la organización, anticipar contingencias y proponer medidas correctivas que generen valor”. Además, asegura que el resultado se traduce en “un informe de diagnóstico jurídico integral que identifica riesgos y ofrece estrategias para fortalecer la posición legal y reputacional de la empresa”.
Silvestre Rodríguez sostiene que el protagonismo actual de conceptos como compliance, sostenibilidad, ética empresarial y responsabilidad corporativa ha elevado el valor de esta herramienta. “La auditoría legal permite alinear las normas jurídicas, las políticas internas y la realidad operativa de la empresa”, indica. “Esto garantiza un funcionamiento conforme a derecho y alineado con las mejores prácticas del mercado”. También resalta su impacto en la toma de decisiones estratégicas: “Se convierte en una herramienta directa para la alta dirección, porque protege activos, asegura cumplimiento y fortalece la cultura organizacional basada en la legalidad y la transparencia”.
De manera general, la auditoría contempla múltiples áreas críticas del funcionamiento empresarial. Inicia con la evaluación general del perfil de la empresa y del marco legal aplicable, verificando la coherencia entre objetivos, estructura organizativa y actividades reales. Continúa con un análisis pormenorizado del cumplimiento estatutario, evaluando si la estructura formal se cumple en la práctica. Incluye además la revisión de propiedad industrial y registros, verificando la correcta inscripción de marcas, patentes, nombres comerciales y registros mercantiles o contractuales.
También abarca el cumplimiento y prevención de lavado de activos, determinando si la empresa es sujeto obligado financiero o no financiero. En materia fiscal, analiza el impuesto sobre la renta y la carga tributaria, asegurando el cumplimiento de las obligaciones fiscales. En el ámbito laboral, evalúa contratos, salarios, horarios, vacaciones, nóminas y pactos colectivos conforme a la legislación vigente. A esto se suma la verificación de pólizas de seguros y cobertura de riesgos empresariales, así como el análisis del cumplimiento de regulaciones específicas del sector económico en que opera la empresa. Finalmente, revisa la participación en procesos judiciales, evaluando su estado, cumplimiento de plazos y uso correcto de recursos legales, para concluir con una evaluación final acompañada de recomendaciones estratégicas.
“La auditoría permite evaluar la correspondencia entre lo que dicen los estatutos y lo que realmente ocurre en la operación diaria de la empresa”, explica la especialista. Asimismo, resalta que este proceso impacta directamente el fortalecimiento del Gobierno Corporativo, ya que “permite analizar la estructura societaria, la distribución del poder entre socios, el funcionamiento de los órganos de control y la transparencia en el acceso a la información”.
La profesional destaca que su aplicación regular promueve una cultura organizacional basada en legalidad, ética y transparencia, elementos que considera esenciales para la sostenibilidad empresarial. “La implementación periódica de auditorías legales ayuda a prevenir sanciones, evaluar riesgos, fortalecer controles internos y mejorar la toma de decisiones estratégicas”, afirma.
Este proceso, agrega, requiere una colaboración interdisciplinaria entre especialistas jurídicos, financieros y operativos, quienes evalúan la situación empresarial con base en la legislación aplicable y las mejores prácticas del mercado. “No es un procedimiento rígido, es una herramienta dinámica que acompaña la evolución de la empresa y su entorno”, sostiene.
En los últimos años, este enfoque ha cobrado especial relevancia en las empresas familiares, que representan una parte significativa del tejido empresarial y enfrentan desafíos particulares vinculados a la sucesión, la profesionalización de la gestión y la preservación del patrimonio. “Para las empresas familiares, la auditoría legal es una aliada clave en su institucionalización”, explica. “Promueve estructuras de gobierno más claras, define roles y responsabilidades y crea mecanismos que garantizan la continuidad generacional bajo un marco jurídico sólido”.
Finalmente, la especialista concluye que la auditoría legal empresarial trasciende el cumplimiento normativo. “Contribuye a la sostenibilidad, la gobernanza y la resiliencia empresarial”, afirma. Y agrega: “En un mundo donde la transparencia y la responsabilidad corporativa son cada vez más valoradas, adoptar la auditoría legal de forma regular no es una opción, sino una decisión estratégica para garantizar la permanencia y el éxito a largo plazo”.
Fuente: El Dinero
