El mortífero atentado perpetrado en Alemania ha vuelto a suscitar preocupación por el uso de vehículos como armas, ya que se suma a una serie de atropellos múltiples ocurridos en todo el mundo.
En este último incidente, una persona perdió la vida y al menos 29 resultaron heridas después de que un automóvil utilitario arrollara a una multitud cerca de las celebraciones del Christopher Street Day (CSD) de Berlín el sábado por la noche. El atentado tuvo lugar en la zona de Tiergarten, cerca de la Puerta de Brandeburgo, donde se habían reunido cientos de miles de personas para asistir a uno de los mayores eventos LGBTQ+ de Europa.
Las autoridades alemanas pusieron en marcha una persecución a gran escala y posteriormente identificaron a un sospechoso de 21 años conocido por la Policía por sus presuntos vínculos con círculos islamistas. Los investigadores siguen analizando las circunstancias y el motivo del ataque.
Pero, independientemente del motivo, el incidente vuelve a poner de relieve una pregunta inquietante que han suscitado ataques similares en los últimos años: ¿por qué se utilizan con tanta frecuencia los vehículos como armas?
En los últimos años se han utilizado vehículos con mayor frecuencia para matar o mutilar a personas. El tamaño, la velocidad y la maniobrabilidad de estos también los convierten en armas potencialmente letales. Los vehículos cobraron protagonismo como arma en atentados terroristas durante una serie de incidentes ocurridos en Israel, en el contexto del conflicto en curso con grupos militantes locales a principios de la década de 2010.
El uso de vehículos para embestir en espacios públicos también fue fomentado por el denominado grupo "Estado Islámico" a mediados de la década de 2010. En Europa, los atentados de Niza -donde murieron 86 personas en un ataque con un camión- , el puente de Westminster en Londres, Barcelona y el atentado del mercado navideño de Berlín de 2016, en el que fallecieron 13 personas, han figurado entre los incidentes más devastadores.
Los coches también se han utilizado en una serie de atentados en China y en varios incidentes de gran repercusión en Estados Unidos.
Si bien muchos de estos ataques tuvieron motivaciones religiosas y políticas, no siempre es así. Incluso aquellos que ocurren en un corto período de tiempo pueden no estar relacionados.
En 2018, el sociólogo Vincent Miller, de la Universidad de Kent (Reino Unido), y Keith Hayward, catedrático de Criminología de la Universidad de Copenhague, elaboraron conjuntamente un estudio sobre la naturaleza de los atropellos con vehículos como sucesos "imitativos".
Argumentaron que este tipo de incidentes funcionan como "memes", ofreciendo un modelo que otros pueden replicar, más que fomentando una motivación ideológica específica.
Miller se refirió a los recientes sucesos ocurridos en China, que se han descrito como ataques de "venganza contra la sociedad" y que han dado lugar a que se haya condenado a muerte a los autores.
"Las personas que cometen estos actos suelen sentirse muy agraviadas; hay un sentimiento de injusticia, un sentimiento de ira", explicó Miller a DW. "Son personas muy diversas. Algunos podrían ser radicales musulmanes, otros activistas de la derecha estadounidense, y algunos tienen problemas de salud mental. El perfil del perpetrador es muy difícil de definir. Lo principal que tienen en común es el acto."
Tras este tipo de ataques, es posible que haya pocas pruebas concluyentes de motivos políticos o religiosos.
"Con bastante frecuencia se trata de formas de ataque muy espontáneas u organizadas a toda prisa", señaló Miller.
Pauline Paille, especialista en seguridad internacional de la organización de investigación RAND Europe, participó en un informe de 2022 elaborado para la Comisión Europea en el que se analizaban formas de prevenir los ataques con embestidas de vehículos.
"Resulta un tanto difícil comprender cuáles son las motivaciones y si existe realmente un patrón, o si se trata simplemente de una serie de sucesos aislados", declaró Paille a DW.
El informe de RAND analizó cómo se podría restringir el acceso a los vehículos a través de servicios de alquiler o de intercambio entre particulares, que fueron utilizados por los sospechosos en los atentados ocurridos en Estados Unidos, como el atropello de Nueva Orleans y la explosión de Las Vegas.
Establecer mayores restricciones para los vehículos de alquiler podría ser una medida útil. Imponer requisitos de identificación más estrictos, exigir fianzas y realizar comprobaciones de antecedentes también son opciones.
El geofencing -una tecnología que utiliza datos de localización, como los de un sistema GPS, para definir límites virtuales para los vehículos en torno a una zona determinada- también podría ser aplicado a los vehículos inteligentes por parte de las autoridades y podría impedir futuros ataques de atropello. Sin embargo, para que estas tecnologías funcionen, el incidente tendría que identificarse rápidamente a fin de evitar la pérdida de vidas humanas.
El rediseño de las zonas urbanas podría ser una de las formas más sencillas de prevenir los ataques de embestida con vehículos.
Paille señala como ejemplo la separación de las carreteras y las aceras. "Medidas que dificulten el acceso de un vehículo a determinados espacios", explicó. "Me pareció bastante interesante desde el punto de vista de la reflexión sobre el espacio público y de garantizar que sea accesible para los ciudadanos de a pie, pero también que contribuya a su seguridad".
Fuente: Deutsche Welle

