Ataques pese a negociaciones: ¿cómo se llegó a esto en Irán?

Ataques pese a negociaciones: ¿cómo se llegó a esto en Irán?

Se habían logrado avances significativos en las conversaciones de Ginebra. Así lo había declarado el viernes (27.02.2026) Badr al-Bussaidi, ministro de Asuntos Exteriores de Omán, mediador entre EE. UU. e Irán, en la cadena de noticias estadounidense CBS News. Irán aseguró durante las negociaciones con Washington que no buscaba contar con material nuclear para fabricar una bomba atómica. Este compromiso supone un “avance muy importante” que “nunca antes se había logrado”, afirmó el funcionario. Así lo explicó también en la red social X.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, se expresó en términos similares. También habló de un “avance” en las conversaciones al indicar el desarrollo de un “entendimiento mutuo”. Pero en la madrugada del sábado 28 de febrero, Israel y Estados Unidos agredieron a Irán. El presidente estadounidense, Donald Trump, justificó los ataques aéreos alegando “amenazas” por parte de la República Islámica. “Las fuerzas armadas de Estados Unidos han iniciado importantes operaciones militares en Irán”, declaró. “Nuestro objetivo es defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas inmediatas del régimen iraní”.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, argumentó de manera similar. No se puede permitir que “el régimen terrorista asesino se dote de armas nucleares que le permitirían amenazar a toda la humanidad”, afirmó en un mensaje de video.

En este contexto, surge la pregunta de si se han producido malentendidos a la hora de evaluar las conversaciones y hasta qué punto parecen plausibles las razones oficiales esgrimidas para justificar el ataque.

Marcus Schneider, director del proyecto regional para la paz y la seguridad en Medio Oriente de la Fundación Friedrich Ebert en Beirut, considera improbable que se haya producido tal escenario. “No creo que se trate de un malentendido”, afirma. Más bien, habría sido “un último intento de los omaníes de impedir en cierto modo esta guerra que ahora está a punto de comenzar”.

Diba Mirzaei, experta en Irán del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales (GIGA), en Hamburgo, tampoco cree que haya una percepción fundamentalmente diferente de las conversaciones. “No creo que estas negociaciones se hayan interpretado de forma diferente”. El que el ministro de Asuntos Exteriores omaní hablara de un acuerdo posiblemente mejor que el de 2015 demuestra más bien “lo que realmente está en juego”.

Schneider señala que las posiciones estaban muy alejadas desde el inicio. “En principio, las negociaciones nunca podrían haber tenido éxito, porque las posiciones eran extremadamente divergentes”, afirma. Lo que exigía Washington equivalía a “una capitulación total” y la República Islámica no estaba dispuesta a ello.

Mirzaei también considera improbable que el jefe de la diplomacia omaní se haya pronunciado públicamente sin una base sólida. “No creo que el ministro de Asuntos Exteriores omaní se lo haya inventado”, afirma. “Más bien creo que acudió a la prensa para dejar claro una vez más la oportunidad que perdería Estados Unidos si atacaran Irán”.

Es posible que Estados Unidos entrara en las negociaciones con una valoración errónea, afirma Schneider. “Me parece que también hubo una valoración errónea de la naturaleza y el carácter de este régimen”. Al parecer, Washington esperaba que Teherán cediera ante el despliegue militar masivo, “pero un régimen tan ideológico no está dispuesto a hacerlo”.

Schneider también rechaza el razonamiento de Trump sobre la amenaza que representa Irán para Estados Unidos. Le parece “poco plausible” que Teherán planeara un ataque contra territorio estadounidense. Si se llegara a producir una guerra a gran escala, se trataría de una “guerra de elección”, es decir, una guerra que Estados Unidos libraría “porque quiere librarla”.

“Se trataba de conversaciones serias con el objetivo de negociar un nuevo acuerdo o, en palabras de Donald Trump, de alcanzar un ‘acuerdo mejor'”, cuestiona Mirzaei. Sin embargo, la experiencia demuestra que el presidente estadounidense apuesta por una estrategia de escalada: mediante una mayor presión, se pretende que la otra parte haga concesiones más amplias. Sin embargo, parece dudoso que en las circunstancias actuales esta lógica pueda conducir realmente a un acuerdo viable.

Schneider considera que el hecho de que primero atacara Israel y poco después Estados Unidos fue una maniobra táctica, pero que desde el punto de vista político ambos ataques son prácticamente inseparables. En Washington se había simulado un escenario de este tipo, también teniendo en cuenta el escepticismo de la base del MAGA (hacer a Estados Unidos grande otra vez). Pero, de hecho, el ataque fue coordinado. “Básicamente, se puede suponer que ambas partes atacaron casi al mismo tiempo”. Los israelíes fueron “dos segundos más rápidos”, por así decirlo.

Mirzaei prevé una situación difícil para el futuro. “El problema es que Irán no es Venezuela. Irán tampoco es el Irak de 2003”. Trump ha llevado a Estados Unidos y a la región “a una situación en la que solo se puede llegar a un acuerdo con grandes dificultades”. Por el momento, no está claro si se producirá una nueva escalada o si la “lógica de Trump” acabará por imponerse.

Fuente: Deutsche Welle

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