A eso de las 8 de la mañana del 28 de febrero, los primeros mensajes de advertencia aparecieron en los teléfonos celulares de todo Israel. En ellos se instaba a los residentes a buscar de inmediato refugio en un sitio seguro y esperar nuevas instrucciones. Casi al mismo tiempo, el ministro de Defensa, Israel Katz, declaraba estado de emergencia en todo el país y revelaba que se había iniciado un “ataque preventivo” contra Irán para “eliminar las amenazas al Estado de Israel”.
Desde entonces, el teléfono de Noam Tibon no ha dejado de sonar. El mayor general retirado alcanzó fama nacional cuando rescató a toda su familia de su kibutz durante el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023. Tibon también es conocido por sus comentarios críticos contra el gobierno de Benjamin Netanyahu.
Pese a ello, el experto militar comprende las razones por las que se lanzó el ataque contra Irán. “Creo que [las autoridades] entendieron que todas las negociaciones previas fueron una pérdida de tiempo”, dice a DW.
Para el exoficial militar, los acontecimientos actuales son consecuencia directa de la llamada Guerra de los Doce Días de junio de 2025, cuando Israel, con el apoyo de Estados Unidos, lanzó una serie de bombardeos contra territorio iraní. Esa ofensiva, que la mayoría de los expertos consideró una clara violación al derecho internacional, se dirigió principalmente contra el programa nuclear iraní.
Los posteriores contraataques iraníes causaron daños considerables en Israel, y su magnitud sorprendió a muchos expertos regionales. Numerosos misiles balísticos lanzados por las fuerzas de Teherán penetraron las defensas aéreas israelíes y causaron la muerte de al menos 28 personas. “Cuando vimos esta cantidad de víctimas, entendimos que debíamos hacer más para contrarrestar la amenaza”, explica Tibon. “Esto nos llevó al objetivo de que los misiles iraníes nunca más sean un peligro”.
Hasta ahora, el apoyo al ataque militar de Israel atraviesa los límites políticos y abarca todo el espectro. El líder opositor Jair Lapid agradeció a los aliados estadounidenses por su “coraje y determinación para cambiar el curso de la historia”. El diputado de la Knéset y exministro de Defensa Benny Gantz escribió un breve comunicado, señalando que “todos nos mantenemos juntos y venceremos”. En tanto, el ministro de Seguridad, Itamar Ben-Gvir, del partido Otzma Jehudit, socio de coalición de Netanyahu, amenazó a los ciudadanos israelíes que apoyen a Irán de alguna manera. “Les cortaremos la cabeza”, declaró el político de ultraderecha.
Uno de los pocos críticos de la acción militar ha sido el diputado árabe-israelí Ayman Odeh, quien manifestó sus dudas de que la guerra conduzca a un mundo más seguro para Israel. “Cuídense mucho, porque este gobierno no lo hará”, dijo el dirigente opositor en un mensaje a sus compatriotas.
Muchos observadores críticos en Israel han expresado su preocupación por el creciente peligro que supone una nueva guerra en múltiples frentes. El sábado en la mañana, el gobierno israelí realizó una amplia movilización de unidades de reserva. Su objetivo es proteger las fronteras del norte con Líbano y Siria e impedir que la milicia Hezbolá, respaldada por Irán, entre en la guerra.
Para la mayoría de los israelíes, sin embargo, no cabe duda de que los objetivos de la guerra van mucho más allá de la destrucción del arsenal de misiles de Irán. En su discurso por video tras la caída de los primeros misiles en territorio iraní, Netanyahu llamó directamente al pueblo de Irán a liberarse “del yugo de la tiranía” y a tomar el destino “en sus propias manos”.
Tibon, por su parte, cree que muchos dentro del gobierno de Israel depositan sus esperanzas en Reza Pahlavi, hijo del ex sha Mohammad Reza Pahlavi y quien vive en Estados Unidos, como posible sucesor de Ali Jamenei. Sin embargo, el exoficial israelí admite que el éxito de dicho cambio de régimen no está claro. “Por el momento el panorama es demasiado incierto”, afirma.
El experto también ve un peligro real de que la confrontación militar se intensifique aún más en los próximos días y se convierta en una “larga guerra de desgaste para toda la región”. Además, ve un problema adicional para su país: que muchos de los objetivos de la guerra no están bajo el control israelí, sino que dependen directamente de los intereses de Estados Unidos y de los futuros acontecimientos en Irán.
Fuente: Deutsche Welle

