Los soldados alemanes en Jordania e Irak tuvieron que refugiarse el fin de semana pasado (entre el 28 de febrero y el 1 de marzo de 2026), tras los ataques militares de Israel y Estados Unidoscontra Irán. Los contraataques de represalia fueron lanzados contra bases militares estadounidenses, pero también fueron atacadas bases donde están estacionadas las Fuerzas Armadas de Alemania.
Los ataques impactaron sobre un complejo militar cerca de Erbil, en el norte de Irak, y una instalación de la Bundeswehr en Jordania, según confirmó un portavoz del Mando Operativo de las Fuerzas Armadas alemanas. Nadie resultó herido. Los soldados se encontraban en posiciones protegidas o refugios, y los sistemas de defensa aérea interceptaron misiles y drones.
“Los soldados y contingentes alemanes no eran el objetivo directo”, declaró el ministerio de Defensa. Las bases militares afectadas no están gestionadas por las Fuerzas Armadas alemanas; estas están allí como “invitadas”, junto con tropas de otros países, incluido Estados Unidos.
El ministerio de Defensa enfatizó que había tomado precauciones oportunas para proteger a los soldados alemanes en el Medio Oriente. “Alemania no es beligerante; la Bundeswehr alemana no participará en esta guerra”, declaró el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, ante el Bundestag, la Cámara Baja del Parlamento alemán, esta semana.
La máxima prioridad del Gobierno alemán es ahora la protección de sus ciudadanos y soldados en la región, donde la situación es muy dinámica y peligrosa.
Ante las hostilidades en curso en la región, surge la pregunta de si deberían permanecer los aproximadamente 500 soldados alemanes en el Medio Oriente. El ministerio de Defensa debe evaluar si la Bundeswehr puede seguir cumpliendo sus misiones sobre el terreno sin convertirse en objetivo de un ataque.
Las Fuerzas Armadas alemanas participan en dos misiones importantes en Oriente Medio: como parte de la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en el Líbano (FINUL, por sus siglas en francés), más de 200 soldados alemanes protegen las fronteras marítimas del Líbano, con la participación de una fragata de la Marina alemana.
La misión tiene como objetivo prevenir el contrabando de armas al Líbano por mar. Las Fuerzas Armadas alemanas también entrenan al personal naval libanés. El mandato, prorrogado repetidamente por el Parlamento alemán durante casi 20 años, expira el 30 de junio. Se desconoce si la misión continuará después de esa fecha.
En Irak y Jordania, las Fuerzas Armadas alemanas participan en una misión internacional contra el grupo terrorista Daesh, el autodenominado Estado Islámico (EI). El nombre oficial de la misión refleja que se ha ampliado y complementado varias veces desde su inicio en 2015: “Lucha contra Daesh/Desarrollo de capacidades en Irak/Misión de la OTAN en Irak”.
La misión tiene como objetivo estabilizar Irak y prevenir el resurgimiento del EI, que sigue activo en la región. Esto se logra, entre otras cosas, mediante el entrenamiento de las fuerzas armadas, en el que también participan la Bundeswehr.
El despliegue militar alemán se centra en la metrópolis kurda de Erbil, en el norte de Irak; algunos asesores también trabajan en la capital, Bagdad. El Ejército alemán ya había retirado su personal de Erbil a mediados de febrero, cuando se intensificaron las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
La mayor parte del personal alemán para esta misión está destinado en la base aérea de Azrak, en Jordania. Allí, la Bundeswehr apoya la operación internacional con aviones cisterna y capacidad de transporte aéreo. Una capacidad, cuya rápida disponibilidad podría resultar útil si la Bundeswehr necesitara retirar sus fuerzas rápidamente a Alemania.
El límite máximo del contingente alemán en Jordania e Irak es de 500 soldados. Actualmente, hay “más de 200”; el ministerio de Defensa se negó a proporcionar cifras más precisas.
El Bundestag alemán prorrogó recientemente el mandato por un año más, hasta el 31 de enero de 2027. “No se prevén ajustes por el momento”, dice a DW un vocero del Mando Operativo de la Bundeswehr. La misión, prorrogada en enero, continuará según lo previsto.
Hasta el momento, el Gobierno alemán ha mantenido una postura imprecisa sobre el futuro de sus despliegues en el Medio Oriente. Estas no son las únicas misiones internacionales: según el ministerio de Defensa, aproximadamente 2.000 soldados alemanes participan actualmente en 17 operaciones y misiones reconocidas en tres continentes.
Una cosa es segura: las Fuerzas Armadas alemanas están sobrecargadas con sus numerosas tareas. A esto se suma la amenaza a los contingentes alemanes en Oriente Medio, cuya seguridad es reevaluada minuto a minuto por el Mando Operativo de la Bundeswehr.
La decisión a tomar será sobre la misión de la FINUL frente a las costas libanesas, cuyo mandato expira a finales de junio. Henning Otte, comisionado parlamentario para las Fuerzas Armadas del Bundestag alemán, cree que sería correcto no prorrogar esta misión.
“Cuando escucho lo que me dice el mando naval, me doy cuenta de que hay una carga de trabajo particularmente alta”, declaró Otte recientemente en una conferencia de prensa en Berlín. “El llamado es a concentrarse en las misiones necesarias y, en este sentido, la defensa colectiva debe recibir mucha mayor consideración”. Esto se refiere, además de a la defensa nacional, principalmente a los compromisos en el marco de la OTAN.
Fuente: Deutsche Welle

