El partido de ultraderecha alemán Alternativa para Alemania (AfD) reafirma su ambición de gobernar el país. Al término del congreso nacional de la formación, celebrado en Erfurt, capital del estado federado de Turingia, la colíder recién reelegida, Alice Weidel, aludió a las encuestas actuales, que sitúan al partido a la cabeza en toda Alemania: "Somos la fuerza más potente, somos un partido popular con un 30 por ciento de apoyo y gobernaremos".
Previamente, los delegados ratificaron el liderazgo compartido del partido. Weidel, quien se postuló como candidata principal del AfD para las elecciones federales alemanas de 2025, mejoró ligeramente su resultado de hace dos años, al obtener 81,3 por ciento de los votos. Por el contrario, su copresidente, Tino Chrupalla, ha perdido un apoyo considerable: solo recibió el 70 por ciento.
Un aspecto aún más importante para Alice Weidel es que muchos de quienes la apoyan han resultado elegidos para formar parte de la nueva junta federal. Esto refuerza su influencia sobre el rumbo futuro del partido. Tanto en el seno de AfD como en los medios de comunicación se especula hace tiempo sobre la ambición de Weidel de liderar el partido en solitario en el futuro.
La composición de la junta recién elegida sugiere que el AfD seguirá apostando por una estrategia de línea dura para diferenciarse del resto de los partidos. Nada menos que seis de los 14 miembros de la nueva junta proceden de secciones regionales que los servicios de inteligencia interior de Alemania clasifican como organizaciones extremistas de derecha.
Una de las nuevas incorporaciones a la dirección del partido es Jean-Pascal Hohm, un político de extrema derecha que también encabeza el grupo juvenil recién fundado del partido, Generation Deutschland (GD). En el pasado, Hohm tuvo que dejar su puesto en el grupo parlamentario del AfD en el estado federado de Brandeburgo debido a sus contactos con extremistas de derecha.
Stefan Möller, de Turingia, también se incorpora a la junta directiva. Es considerado uno de los aliados políticos más cercanos de Björn Höcke, una de las figuras más polémicas de AfD. En 2025, Höcke fue condenado en dos ocasiones a pagar multas tras utilizar reiteradamente un eslogan asociado a la SA de la época nazi, una organización paramilitar bajo el mando de Adolf Hitler. Se espera que Möller supervise ahora las relaciones del partido con las autoridades alemanas de seguridad.
La agencia de inteligencia interior de Alemania, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, junto con sus oficinas homólogas de los distintos estados federados de Alemania, es objetivo frecuente de las críticas de AfD. En cinco 'Länder' (Brandeburgo, Baja Sajonia, Sajonia, Sajonia-Anhalt y Turingia), la agrupación está clasificada oficialmente como organización extremista de derecha confirmada. En otros seis, así como a escala nacional, se encuentra bajo observación por sospecha de extremismo.
Las autoridades señalan las reiteradas declaraciones negativas de miembros del partido sobre la democracia y el sistema judicial de Alemania. Pero, sobre todo, destacan los constantes intentos de políticos del partido de cuestionar la igualdad jurídica de los ciudadanos alemanes, especialmente en lo que respecta a migrantes, musulmanes y personas negras. El propio Möller también ha cuestionado en el pasado la igualdad de todos los alemanes.
En su discurso, Weidel evitó en gran medida formular propuestas políticas concretas. En su lugar, se limitó a una crítica general de la política del Gobierno alemán de los últimos 20 años: "Salvar el euro, salvar a los refugiados, salvar el clima, salvar a los ucranianos, mientras se desindustrializa sistemáticamente el país y se aplican políticas energéticas desastrosas, está desbordando a la población de nuestro país".
En el pasado, Weidel abogó por el retorno a la energía nuclear, la reanudación del suministro de gas ruso a Alemania, el fin de las medidas de protección climática y la suspensión del apoyo alemán a Ucrania, país invadido por Rusia en 2022.
No obstante, durante el congreso del partido, Weidel se limitó a subrayar la aspiración de AfD a asumir responsabilidades de gobierno. No propuso medidas específicas. En su lugar, y entre los fuertes aplausos de los delegados, invocó un espíritu de nacionalismo alemán: "Cubramos todo el país con los colores negro, rojo y oro. Negro, rojo y oro: eso es lo que vivimos. Esos son nuestros colores".
El congreso del partido estuvo acompañado de protestas mayoritariamente pacíficas. Decenas de miles de personas se manifestaron en la ciudad de Erfurt. Las protestas contaron con el apoyo de sindicatos, iglesias, partidos políticos y numerosas organizaciones de la sociedad civil.
En una manifestación, Jens-Christian Wagner, director del Memorial de Buchenwald, ubicado en el antiguo campo de concentración de Turingia, se dirigió al partido de ultraderecha con un mensaje contundente: "Regresen a los libros de historia".
Su comentario hacía referencia al uso que hace la agrupación del término "remigración", el cual emplea para describir las deportaciones masivas de migrantes, incluyendo a personas con residencia legal o ciudadanía, según propuestas de algunos miembros del partido.
Fuente: Deutsche Welle

