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Respeto y nuestra  total admiración al hombre que con su pluma y tinta plasmo el amor por nuestra patria y lo que ella representa. Emilio Prud’Homme, un horgullo nuestro y digno dominicano ha ser imitado hoy y siempre.

Respetuosamente La Voz Del PRM


Emilio Prud’Homme

La mayoría de sus obras literarias estuvo dirigida a la exaltación de los valores patrióticos, el respeto y amor a la soberanía y a la defensa de la Independencia Nacional

Santo Domingo.- Un día como hoy, pero del año 1932, falleció Emilio Prud’Homme, ilustre autor y compositor de las letras del Himno Nacional Dominicano.

Es considerado uno de los grandes aportadores de la identidad nacional, colaborador de los valores patrios y morales de República Dominicana.

Prud’Homme fue diputado en el Congreso Nacional y también “Secretario de Justicia e Instrucción Pública” durante el gobierno de Francisco Henríquez y Carvajal.

Desde muy joven se dedicó al magisterio, actividad a la que dedicó unos treinta años de su vida.  Sirvió como profesor en la escuela “Perseverancia” de Azua; en el Liceo Dominicano y como director de la Escuela Normal (que fué fundada por Eugenio María de Hostos en 1880).

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Este hombre de gran valía se opuso rotundamente a la Intervención Militar Norteamericana (1916-1924). Como consecuencia de esto Prud’Homme tuvo que abandonar por mucho tiempo el magisterio y  dedicarse a ejercer la carrera de abogado.

La mayoría de sus obras literarias estuvo dirigida a la exaltación de los valores patrióticos, el respeto y amor a la soberanía y a la defensa de la Independencia Nacional.

Su obra maestra, con la cual ha sido reconocido como uno de los grandes ilustres compositores dominicanos ha sido la letra del himno nacional, escrito por él mismo en 1883, con música de José Reyes.

Emilio Prud’Homme lo corrigió en 1897, cuando se usó por primera vez en actos oficiales del país. A medida que iba pasando el tiempo el himno nacional era cada vez más reconocido en todo el territorio nacional, pero no fue hasta el año 1934 en que el tirano Rafael Leonidas Trujillo lo consagra como Símbolo nacional e hizo obligatorio que el pueblo le rindiera culto u homenaje.

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