Veto contra países candidatos a la UE: ¿quién bloquea a quién?

Veto contra países candidatos a la UE: ¿quién bloquea a quién?

La última ampliación de la Unión Europea (UE) tuvo lugar en 2013, con Croacia. Montenegro, un pequeño país adriático con 620.000 habitantes, podría ahora concluir sus negociaciones y convertirse en miembro de la UE a principios de 2028.

Pero Croacia anunció que podría vetar esta adhesión si Montenegro no cumple con una serie de exigencias planteadas por ese país. El derecho de veto que los Estados miembros de la UE tienen en muchos asuntos se utiliza cada vez más en los últimos años como instrumento de chantaje y arma política. DW explica los casos más importantes, sus antecedentes y las consecuencias políticas, a veces graves, de esta política del veto.

Montenegro ya ha concluido provisionalmente varios de los 33 capítulos de negociación de la UE y podría cerrar los demás en los próximos meses. Sin embargo, el Gobierno croata considera que el proceso avanza con excesiva rapidez y ha reiterado una lista de demandas que contienen implícitamente la amenaza de un veto.

Zagreb exige una indemnización para los exprisioneros de los campos montenegrinos durante las guerras yugoslavas de la década de 1990, el esclarecimiento del paradero de los croatas desaparecidos y un mayor esfuerzo en el procesamiento de crímenes de guerra. También persisten disputas sobre la delimitación marítima, la devolución del buque escuela Jadran y reclamaciones vinculadas a bienes del antiguo Ejército yugoslavo.

Mientras algunas exigencias relacionadas con los crímenes del pasado cuentan con respaldo, otras, como las que conciernen a los bienes del Ejército yugoslavo, son controvertidas. Pero ningún Gobierno en Zagreb puede permitirse ser flexible en relación con la guerra de los años noventa, y el primer ministro, Andrej Plenković, refuerza así su imagen de defensor de los intereses nacionales.

En junio de 2022, la UE otorgó a Ucrania, atacada por Rusia, así como a Moldavia, el estatus de país candidato por vía rápida como gesto de solidaridad. Aunque muchos Estados miembros de la UE tienen reservas sobre la rápida adhesión de Ucrania, hasta el momento, solo Hungría la bloqueó. El actual primer ministro húngaro, Péter Magyar, levantó el bloqueo inicial de su antecesor, Viktor Orbán, pero mantuvo obstáculos para avanzar en nuevas etapas.

Budapest justificó su postura por la situación de la minoría húngara de Transcarpatia. Sin embargo, Orbán convirtió el tema en uno de los ejes de sus campañas electorales, retratando a Ucrania como un Estado injusto, pese a que Kiev fue ampliando progresivamente los derechos de las minorías nacionales desde 2023.

En consideración al sentimiento antiucraniano generalizado en Hungría, Magyar ha mantenido un tono firme hacia Ucrania, aunque en octubre de 2026 aceptó desbloquear nuevos capítulos de negociación después de que el Parlamento ucraniano aprobara medidas para reforzar los derechos educativos de las minorías.

Ningún país ha sufrido más las consecuencias de los vetos que Macedonia del Norte. Aunque recibió el estatus de candidato en 2005, las negociaciones de adhesión no comenzaron hasta 2022.

Grecia bloqueó durante trece años el proceso por la disputa en torno al nombre "República de Macedonia", al considerar que implicaba reivindicaciones sobre su propia región de Macedonia. El conflicto se resolvió en 2018 con un acuerdo doloroso para Macedonia, que en 2019, bajo presión internacional, se rebautizó como República de Macedonia del Norte.

Justo cuando el camino parecía despejado, Bulgaria bloqueó el inicio de las conversaciones en noviembre de 2020, considerando el idioma macedonio un dialecto búlgaro y negando la existencia de una nación macedonia independiente.

Un acuerdo entre Bulgaria y Macedonia del Norte, impulsado por la presidencia francesa de la UE, permitió abrir formalmente las negociaciones en 2022. Entre otras condiciones, Macedonia del Norte debía reconocer a la minoría búlgara en su Constitución. Sin embargo, la reforma sigue sin reunir la mayoría necesaria en el Parlamento, mientras Sofía se niega a garantizar que levantará definitivamente sus objeciones.

Serbia negocia su adhesión a la UE desde 2014, con avances limitados. En julio de 2026, ocho Estados miembros, entre ellos Croacia, se opusieron a abrir nuevos capítulos de negociación.

Las principales preocupaciones se refieren al deterioro democrático, el Estado de derecho y la corrupción. Croacia, además, mantiene disputas bilaterales con Serbia relacionadas con desaparecidos, crímenes de guerra, derechos de las minorías y lecturas contrapuestas del conflicto de los años noventa.

Las negociaciones de adhesión con Albania, candidato desde 2014, comenzaron en 2022. Se lo considera uno de los candidatos con mejores perspectivas después de Montenegro. Sin embargo, Grecia advierte que podría bloquear el proceso si no se garantizan los derechos de la minoría griega, en particular, los relacionados con la propiedad.

Estos casos acumulados reavivan el debate sobre una reforma del sistema de ampliación de la UE. A comienzos de octubre de 2026, la Comisión Europea propuso sustituir la unanimidad por la mayoría cualificada para decidir la apertura de negociaciones con países candidatos. También planteó que los nuevos miembros renuncien temporalmente a su derecho de veto en determinados ámbitos.

La paradoja es que cualquier cambio de estas reglas requiere, precisamente, la aprobación unánime de los Estados miembros. La reforma del veto puede terminar bloqueada por un veto.

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Fuente: Deutsche Welle

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