El Kremlin está cada vez más cerca de poner en funcionamiento su "nuevo ojo" sobre Europa. Diversos informes aseguran que está prácticamente terminada la construcción de un gigantesco complejo de radares en Kaliningrado, el exclave ruso fuertemente militarizado.
Visto desde el aire, los tres brazos radiales de la enorme instalación, cada uno de más de 500 metros de longitud, parecen la huella dejada por alguna forma de vida extraterrestre en una reserva natural boscosa que, por lo demás, permanece intacta. Incluso podría compararse con una plataforma de aterrizaje o de lanzamiento para la extensa red de inteligencia de Moscú.
Aunque Rusia no ha confirmado que esté construyendo esta estructura, el experto en seguridad Vaidotas Malinionis asegura que el radar será tan grande que podrá detectar objetivos más allá de la curvatura terrestre. El comandante retirado lituano explica a DW que la red de radares transhorizonte (OTH, por sus siglas en inglés), situada cerca de Gvardeysk, tendrá un alcance de vigilancia de unos 3.000 kilómetros. Esto permitirá a Moscú observar prácticamente todos los rincones de Europa, así como la totalidad del territorio ucraniano.
Según los informes, el sistema permitiría a Rusia interceptar comunicaciones satelitales y detectar movimientos de aeronaves y misiles balísticos. "El objetivo y la finalidad de este radar son observar blancos a larga distancia y proporcionar capacidades de alerta temprana. Todavía no sabemos si estará en condiciones operativas de hacerlo, pero lo que es seguro es que actualmente está en construcción", añade Malinionis.
El periódico británico The Times informa, citando a la empresa finlandesa-polaca de tecnología espacial y de defensa ICEYE, que estos sistemas están destinados principalmente a detectar e interferir señales electrónicas. "Podrían utilizarlos en operaciones ofensivas, con el fin de obtener más información sobre determinados objetivos", explica Malinionis.
"Y si consiguieran recibir una alerta temprana sobre los movimientos de tropas de la OTAN, en caso de una invasión en el flanco oriental de la Alianza, dispondrían de más tiempo para tomar decisiones".
Desde las costas del mar Báltico, la analista geopolítica letona Evija Djatkovica comenta a DW la importante consecuencia negativa que supone la recuperación de esta antigua tecnología soviética, en un contexto en el que las nuevas tecnologías tienen un papel cada vez mayor en los conflictos bélicos actuales. "Ayudará a Rusia a cerrar las brechas existentes en la detección de objetos que vuelan a baja altura, lo que reducirá la eficacia de la rápida incorporación de drones a las doctrinas de defensa regionales", dice Djatkovica.
El informe de The Times señala además que ICEYE considera la ampliación del sistema ruso de radares transhorizonte una prueba de que Kaliningrado se está convirtiendo en un centro de sensores militares avanzados y sistemas de guerra electrónica.
"El nuevo radar es una señal de la creciente competencia entre Rusia y la OTAN por la supremacía militar y el control de la región de Kaliningrado", subraya Djatkovica.
"Se trata de una situación potencialmente peligrosa, ya que cabe esperar una mayor militarización de ambas partes y, en algún momento, un ataque preventivo podría ser una opción para impedir que la otra parte obtenga una ventaja inaceptable en la región", alerta la experta.
Rusia ya ha advertido a la OTAN que estaría dispuesta a recurrir a armas nucleares si la alianza occidental intentara bloquear Kaliningrado. Este exclave ruso, considerado un posible foco de conflicto, está situado a orillas del mar Báltico, entre Polonia y Lituania, ambos miembros de la OTAN, justo a las puertas del flanco oriental de la Alianza.
Según el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, ICEYE asegura haber descubierto otro gran complejo de antenas circulares a unos 50 kilómetros al oeste de Gvardeysk, cerca de la ciudad de Chernyakhovsk. De acuerdo con los informes, más de 20 instalaciones de señales y guerra electrónica están distribuidas por toda la región de Kaliningrado.
Las imágenes satelitales también revelan la construcción de nuevos refugios para aviones de combate en el aeródromo militar de Kaliningrado-Chkalovsk, según el informe del FAZ. Otras imágenes muestran plataformas de lanzamiento en el emplazamiento de misiles antiaéreos móviles S-400 de Baltiysk, lo que indica que estos sistemas podrían estar ya operativos.
"Estos factores muestran claramente la importancia estratégica de los territorios que rodean Kaliningrado tanto para Rusia como para la OTAN", subraya Djatkovica. "Para Rusia, entre otras cosas, la posición geográfica de Kaliningrado y el arsenal nuclear allí estacionado le permiten proyectar amenazas contra la mayoría de las capitales europeas".
Según la analista, es precisamente aquí donde entra en juego el gigantesco radar. "Debido a su gran alcance, otras regiones europeas, desde el norte hasta el oeste, también quedarán más expuestas a la vigilancia y las acciones militares de Rusia".
Fuente: Deutsche Welle
