La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha provocado una creciente escasez de combustible en India, su moneda, la rupia, está bajo presión, y millones de indios que trabajan en el Golfo observan con creciente inquietud cómo se desarrollan los acontecimientos. Sin embargo, tras un mes de conflicto, es Pakistán, y no India, quien se está posicionando como mediador.
El ministro de Asuntos Exteriores pakistaní, Ishaq Dar, dijo a principios de esta semana que Islamabad acogerá pronto unas conversaciones entre EE.UU. e Irán, aunque ni Washington ni Teherán han confirmado aún el papel diplomático de Pakistán.
Por el contrario, India se ha ceñido a un discurso mesurado. Ha mantenido un perfil bajo y ha instado a la moderación, trabajando por canales discretos y dando prioridad a la seguridad energética y a la seguridad de su diáspora.
Sin embargo, la postura del Gobierno también ha sido criticada por la oposición. Rahul Gandhi, líder del Partido del Congreso, en la oposición, calificó la política exterior de Nueva Delhi bajo el mandato del primer ministro Narendra Modi como “un chiste universal”. El diputado del Congreso Jairam Ramesh también criticó las políticas de Modi.
Publicó en X que, tras los “indudables éxitos militares” de India en su acción contra Pakistán durante la Operación Sindoor en mayo de 2025, “la gestión diplomática y narrativa de Pakistán ha sido notablemente superior a la del Gobierno de Modi”. Los expertos señalan que, a nivel internacional, el papel de Islamabad le da visibilidad y relevancia inmediatas, especialmente en Washington, al posicionarse como un canal útil en un momento de gran tensión.
El ministro de Asuntos Exteriores de India, S. Jaishankar, ha dicho que India no actuará como “intermediario”, al igual que Pakistán, en la actual guerra entre EE.UU., Israel e Irán. Las declaraciones de Jaishankar contradicen las sugerencias de que India debería imitar el papel de Pakistán, y subrayan que Nueva Delhi se considera a sí misma como un país que lleva a cabo una política exterior independiente y que no actúa como intermediario en conflictos impulsados por otros.
Modi declaró que, aunque el conflicto de Oriente Medio y las interrupciones en el estrecho de Ormuz suponen un desafío “preocupante” para la seguridad energética, el Gobierno está garantizando un suministro interno estable utilizando reservas estratégicas, diversificando las importaciones entre 41 países y participando en esfuerzos diplomáticos para rebajar la tensión. Ajay Bisaria, ex alto comisionado en Pakistán, dijo que India no se enfrenta a repercusiones políticas internas inmediatas, pero a los expertos en política les preocupa que el país parezca demasiado cauteloso y no esté influyendo activamente en los acontecimientos, especialmente en comparación con el enfoque más asertivo de Pakistán.
“En los círculos estratégicos y políticos, existe un reconocimiento tácito de que India no está marcando el rumbo en una región en la que tiene importantes intereses”, declaró Bisaria a DW. “El contraste con el papel visible de Pakistán como mediador puede plantear dudas sobre si Nueva Delhi está siendo demasiado cautelosa en un momento de inestabilidad geopolítica”.
Sin embargo, Bisaria subrayó que no hay que sobrevalorar el papel de Pakistán. “La utilidad de Pakistán radica en la facilitación táctica. La fortaleza de la India reside en su equilibrio, su alineación múltiple y su autonomía estratégica a largo plazo. El reto para Nueva Delhi es convertir esta postura en influencia visible cuando se abra la ventana diplomática”, añadió.
“Actúa como conducto, no como mediador de poder. Esto es coherente con patrones del pasado. Islamabad ha facilitado históricamente la diplomacia de canales extraoficiales de EE.UU., desde la apertura a China en 1971 hasta la crisis de los rehenes en Irán en 1981”, dijo Bisaria. Según el exdiplomático, lo que Pakistán gana es visibilidad y relevancia en Washington en un momento en el que la India se ha mantenido al margen.
“Eso puede traducirse en influencia diplomática a corto plazo o en buena voluntad. Pero, estructuralmente, el equilibrio con India sigue sin cambiar. El peso global de la India, tanto económico como estratégico y diplomático, supera con creces al de Pakistán”, añadió.
Fuente: Deutsche Welle

