¿Será Irak arrastrado a la guerra con Irán?

¿Será Irak arrastrado a la guerra con Irán?

Hace unos días, un enorme convoy de camionetas cargadas con iraquíes fue grabado cruzando la frontera en dirección a Irán. Supuestamente, se trata de una “misión humanitaria”, aunque pronto surgieron dudas sobre la verdadera razón del movimiento, en el que participaban miembros de milicias iraquíes aliadas de Irán.

“Incluso si es cierto que el convoy incluye a combatientes, es poco probable que eso marque una diferencia significativa en una guerra marcada por los ataques aéreos, los misiles y los cálculos militares regionales”, dice Hayder al Shakeri, investigador del think tank británico Chatham House.

Omar al Nidawi, director de programas e investigación de la organización estadounidense Enabling Peace in Iraq (EPIC), coincide, porque Irán no necesita soldados.

“Una de las estrategias que más ha funcionado a Irán en términos de influencia es la amenaza de expandir la guerra y aumentar el caos y el dolor para Estados Unidos y sus aliados. La imagen de este convoy es una demostración de fuerza en esa línea. La idea es que si pueden movilizar fuerzas a través de la frontera para ayudar a Irán, también podrían hacerlo hacia Siria o Kuwait, como han insinuado algunos comandantes de milicias proiraníes”, dice el experto a DW.

Los analistas sostienen que en Irak ocurre algo más complejo. Los paramilitares que forman parte del convoy son miembros de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), un grupo que cuenta con alrededor de 240.000 efectivos y que fue creado en 2014 para combatir al grupo terrorista Estado Islámico. Desde entonces, se integraron oficialmente a las Fuerzas Armadas iraquíes.

Dentro de las FMP hay facciones que se consideran más alineadas con el gobierno iraní que con el iraquí y se sienten parte del llamado “eje de resistencia”, grupos armados que actúan en Medio Oriente como representantes de Irán. A dicho eje pertenecen, por ejemplo, Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza y los hutíes en Yemen.

Luego de que Estados Unidos e Israel iniciaran sus ataques contra Irán el 28 de febrero, las milicias iraquíes respondieron atacando objetivos que, dicen, están asociados a estadounidenses e israelíes. Esto incluye instalaciones diplomáticas y militares, además de infraestructura civil.

Como indica Al Shakeri, “incluso un número relativamente pequeño de facciones podría tener un impacto enorme si lanzan ataques desde territorio iraquí o actúan de manera que se produzcan represalias. Así es como pueden exponer a todo el país a las consecuencias de un conflicto que la mayoría de los iraquíes no quiere”.

Sin ir más lejos, como respuesta a estos ataques, Estados Unidos comenzó a bombardear bastiones de las FMP, algo que había evitado anteriormente. Por ello, el gobierno de Irak convocó a una sesión de emergencia, durante la cual ordenó que se arrestara a cualquiera que atacara instituciones de seguridad iraquíes, objetivos civiles o misiones diplomáticas.

Pero, en una muestra del dilema estructural que afecta a Irak, durante esa misma sesión de emergencia también se dio a todas las unidades militares amplios poderes para responder a cualquier agresión, incluidas las FMP.

La decisión fue controvertida, porque “de hecho convierte a Irak en beligerante en la actual guerra regional, haciéndolo responsable de las acciones llevadas a cabo por facciones de las FMP”, explicó en un análisis Mohammed Salih, investigador del Foreign Policy Research Institute.

El secuestro esta semana de una periodista estadounidense en Bagdad es otro ejemplo del dilema de seguridad de Irak. Shelley Kittleson, corresponsal de Al Monitor, fue raptada en el centro de Bagdad el martes 31 de marzo.

Según informes de los medios, es probable que los secuestradores sean miembros de Kataib Hezbolá, una facción de las FMP. Si esto se confirma, se dará la circunstancia de que tanto las fuerzas que buscan a Kittleson como las que la capturaron pertenecen al aparato de seguridad oficial iraquí.

“Esto subraya el problema estructural creado por la posición ambigua de las FMP dentro del Estado. Por un lado actúan formalmente como una entidad de seguridad y por otro algunos de sus elementos son capaces de atacar a otras instituciones del Estado”, escribió recientemente Sercan Caliskan, experto en Irak del think tank turco Center for Middle Eastern Studies.

La guerra el Irán está agravando un problema que debió resolverse hace años, apunta por su parte Al Shakeri. “Existe una seria preocupación por la fragmentación dentro del sistema político y de seguridad en Irak”, explica. “Los grupos armados se envalentonan porque operan en un entorno donde la rendición de cuentas es escasa, lo que crea espacio para secuestros, coerción y ataques a civiles”.

“No hay salidas sencillas” a este dilema, concede Al Nidawi. Revertir el daño implica que Irán tenga menos capacidad para ejercer influencia en Irak, dice el experto. Otra posibilidad es que facciones más pragmáticas, que prefieren la estabilidad y disfrutan de un creciente poder económico y político, ejerzan presión sobre las facciones más radicales, apunta.

Al Shakeri opina de forma similar, aunque dice que ese escenario se complica debido al hecho de que Irak no ha formado gobierno tras las elecciones de noviembre. “Por ahora la prioridad del Estado es contener la escalada y presionar para que se forme un nuevo Ejecutivo”, declara. “Solo después de eso habrá una oportunidad real para avanzar hacia reformas”.

Fuente: Deutsche Welle

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