Seguridad y política exterior: los desafíos de Kast en Chile

Seguridad y política exterior: los desafíos de Kast en Chile

Desde que el ultraderechista José Antonio Kast ganó en diciembre pasado el balotaje presidencial en Chile se han sucedido varios viajes, gestos y hechos noticiosos protagonizados por quien dirigirá el destino del país sudamericano que despiertan numerosas preguntas sobre cómo se desarrollará el futuro próximo en esa nación.

El encuentro con Javier Milei en Argentina, las visitas a varios líderes de derecha en Europa, el escándalo desatado con Estados Unidos por la posible construcción de un cable chino subterráneo desde Hong Kong a Valparaíso y la presencia de Kast en la Cumbre Escudo de las Américas, organizada por Donald Trump, han hecho girar las miradas de lo que podría suceder a nivel interno hacia el perfil que adoptará Chile en lo referente a la política exterior.

Con el cambio de mando de este miércoles 11 de marzo de 2026, Gabriel Boric se despide de la Presidencia y se da inicio de forma oficial a la administración de Kast, de quien se espera que en los primeros meses derroche energía instalando lo que él mismo calificó como gobierno de emergencia, principalmente en materias como la seguridad ciudadana y la reactivación económica, banderas de lucha durante su campaña.

La delincuencia y las dificultades en la economía son aspectos que no se resuelven rápidamente, y por eso mismo este podría ser uno de los primeros escollos con los que se encuentre el nuevo presidente chileno en su arribo a la Moneda.

El politólogo Cristóbal Bellolio cree que, dentro de la problemática interna que afecta a Chile, “el gobierno de Kast va a tener que enfrentarse a lo que se enfrentan todos los gobiernos actuales, que es haber generado altas expectativas frente a una ciudadanía con poca paciencia y poca tolerancia a la frustración”. Esto, explica, “considerando, sobre todo, que su base política incondicional es reducida, a pesar del número de votos que obtuvo en segunda vuelta, porque muchos de esos votos son más bien prestados”, en referencia a la elección de los chilenos frente a una candidata comunista, Janet Jara.

En este sentido, el experto apunta al abordaje comunicacional del nuevo gobierno, pues, aunque las demandas ciudadanas no se puedan resolver en unos pocos meses, es muy probable que se use una estrategia “que va a ser bastante efectista, que no es lo mismo que efectivo. Va a ser efectista en el sentido de que va a tratar de desplegarse con símbolos, actitudes, declaraciones e iniciativas que hagan parecer que este gobierno actúa con sentido de urgencia y emergencia en las cuestiones más delicadas, como la inmigración, entendiendo que hoy es más importante la comunicación y la percepción que la realidad. En Chile, como en cualquier parte del mundo, el dato no mata al relato. El relato se impone en política”, sostiene Bellolio, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, en entrevista con DW.

La política exterior de Chile nunca fue un tema central durante la campaña presidencial. Solo se escucharon preguntas generales respecto a algunos países y mandatarios vecinos en los debates, pero no parecía representar una inquietud que requiriera un mayor desarrollo. Sin embargo, en los últimos meses, los cambios en el orden internacional, las acciones de fuerza emprendidas por Estados Unidos y la guerra en Irán han hecho que las relaciones exteriores se conviertan poco a poco en un asunto relevante también en Chile.

El exministro de Defensa chileno Francisco Vidal cree que “el aspecto internacional representará un factor de tensión importante, porque de seguro Trump le pedirá a Kast que despeje la presencia del principal enemigo de Estados Unidos: China. Pero resulta que en Chile la red de intereses económicos vinculados a Pekín es enorme. No solo Codelco, que es una empresa estatal, le vende el cobre a China, sino que las demás exportaciones hacia ese país provienen del sector privado. Entonces ahí habrá una contradicción entre la ideología y el interés del sector privado”, augura.

Y lanza una advertencia sobre lo que puede pasar: “Trump tal vez no sepa bien dónde queda Chile en el mapa, pero veremos qué pasa cuando alguien le diga que el 53 % de la distribución eléctrica en Chile está en manos de los chinos, o que el 45 % de las exportaciones chilenas van a parar a China”.

Y continúa: “El problema del cable chino no fue nada en comparación con lo que puede pasar en este nuevo escenario mundial. De hecho, los mismos analistas de derecha ya han manifestado que no saben si el presidente Kast será el presidente conciliador que vimos en su primer discurso tras el triunfo en la elección, o si va a ser el presidente que concurrió para juntarse con Orbán y Trump”, dice Vidal a DW.

Cristóbal Bellolio comparte esa mirada y señala que “lo que ha ocurrido estos últimos días y semanas es que el gobierno de Kast ha tenido que enfrentarse a una cuestión para la que no estaba preparado, este desorden del concierto internacional, el famoso nuevo orden global. La discusión internacional no es parte del discurso de Kast, nunca lo fue y, sin embargo, se transforma en una cuestión central de la que no se puede abstraer. De hecho, los problemas que ha tenido hasta ahora Kast tienen que ver con malas decisiones en el campo internacional”, puntualiza.

“En su última acción en este ámbito, Kast va a la cumbre de besamanos de Trump, donde no queda muy claro qué gana Chile”, acota Bellolio, que recuerda que, hasta ahora, la tradición en política exterior en el país sudamericano era de continuidad, y no iba de la mano con lo que llama “el gusto ideológico del presidente de turno”.

Fuente: Deutsche Welle

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