En plena convulsión en Oriente Medio, tras los ataques contra Irán lanzados por EE. UU. e Israel, Donald Trump invitó en Miami a varios líderes latinoamericanos a la cumbre “Escudo de las Américas” para anunciar una nueva “coalición militar” contra los carteles del narcotráfico.
Tanto el encuentro como la consiguiente Coalición de las Américas contra los Cárteles, “indican nuevos esfuerzos militares de Estados Unidos para colaborar con sus socios en la región, compartir inteligencia y coordinar acciones contra los narcotraficantes”, dice a DW Christopher Hernandez-Roy, investigador principal y subdirector del Programa de las Américas del think tank Center for Strategic and International Studies, con sede en Washington.
“El compromiso de usar fuerza militar letal para destruir a los cárteles”: esa es, según Trump, la esencia del acuerdo. “La segunda administración Trump está aplicando una estrategia de compromiso muy pragmática con los países de la región”, comenta a DW, por su parte, Evan Ellis, investigador sobre América Latina en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos.
Se acabaron las objeciones relacionadas con el carácter autoritario de ciertos regímenes latinoamericanos, la corrupción o las preocupaciones sobre los derechos humanos, prosigue Ellis. “Esto responde al compromiso del Gobierno de EE. UU. de dar prioridad a la seguridad en el hemisferio occidental en la lucha contra los cárteles, denominados organizaciones narcoterroristas, cuyas actividades y lucha por el control y el poder afectan tanto a los países implicados como a EE. UU, lugar de destino de las drogas y de los migrantes desplazados por la violencia y la falta de oportunidades económicas que traen consigo las economías dominadas por la delincuencia”.
Recientemente, EE. UU. ha colaborado con inteligencia en la reciente operación para atrapar a “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, en México. Por su parte, Ecuador acaba de lanzar un operativo militar conjunto con EE. UU. para combatir organizaciones narcotraficantes en el país andino.
Guatemala no estuvo presente en la cumbre “Escudo de las Américas” de Miami, pero, poco después de la cita, se anunció el levantamiento del embargo militar impuesto por Estados Unidos hace casi medio siglo por violaciones a los derechos humanos en el marco del conflicto armado, entre 1960 y 1996.
El país centroamericano ya ha iniciado un proceso de compra de armas, aviones y equipamiento. Según el ministro de Defensa, Henry Sáenz, el Ejército guatemalteco, cuyos principales proveedores son Israel y Colombia, tiene un presupuesto de unos 50 millones de dólares para adquirir armamento en 2026.
“En Guatemala, el Gobierno de Arévalo, que se enfrenta a una crisis de violencia de las bandas, los cárteles y las prisiones asociadas, necesita toda la ayuda en materia de seguridad que pueda obtener”, dice Evan Ellis.
Por su parte, Christopher Hernandez-Roy recuerda que la Casa Blanca emitió una orden ejecutiva el 6 de febrero de 2026 titulada “Establecimiento de una Estrategia de Transferencia de Armas de América Primero’”, cuyo objetivo es claramente aumentar las ventas militares al extranjero: “La eliminación del embargo de 1977 sobre las ventas a Guatemala probablemente sea un resultado directo de esa orden”, apunta Hernandez-Roy a DW.
Según Human Rights Watch, al menos 1.243 personas han muerto entre marzo de 2025 y enero de 2026 en Haití debido a ataques con drones utilizados en operaciones policiales para combatir el crimen. La oenegé asegura que, entre las víctimas, hay 43 adultos y 17 menores de edad que no pertenecían a grupos criminales.
Los ataques se han llevado a cabo con drones cuadricópteros armados con explosivos en zonas urbanas densamente pobladas. “En Haití, trágicamente, sin la posibilidad de una fuerza internacional financiada y razonablemente capaz, la autorización de la empresa Eric Princess para importar drones y otras armas, en un intento autoritario de recuperar el control del país de las bandas, quizá sea la mejor de las opciones mortales”, dice Evan Ellis. En este caso, no hay colaboración de EE. UU., sino de un contratista militar externo.
“Los países de Centroamerica tienen fuerzas armadas pequeñas. Todas ellas necesitan modernización claramente militar”, comenta a DW Juan Battaleme, especialista en relaciones internacionales, defensa y seguridad internacional.
“En América Latina estamos lejos de estar militarizándonos. Al contrario, estamos con un déficit en cuestiones militares”, prosigue Battaleme. Según el más reciente informe de Military Balance, aumenta la militarización en casi todas las regiones del mundo. “También América Latina tiene una tendencia creciente, pero estamos lejos de poder llamarlo militarización. Entre América Latina y el Caribe, representamos solo el 2,4 por ciento del gasto militar total en el mundo”, apunta el experto.
Según Battaleme, la compra de armas en Guatemala responde más bien a una mayor voluntad en el uso de la fuerza frente a amenazas transnacionales por parte de un número importante de actores en América Latina. “La criminalidad trasnacional en América Latina usa equipamiento militar, por eso hay mayor voluntad de usar la fuerza de manera mucho más activa y de cooperar en la formación de inteligencia y en la prevención”, subraya Batteleme.
Fuente: Deutsche Welle

