Por Fellito Suberví
Una persona ve agua corriendo por la calle y piensa: «Eso tiene que saberlo la CAASD». Otra pasa por el mismo lugar y supone que alguien ya reportó la avería o puede que ni le importe. Puede ocurrir que todos la hayan visto, pero que nadie haya dado el aviso. Mientras tanto, el agua sigue perdiéndose. Si vemos una avería, reportémosla. No demos por hecho que ya está atendida porque hay mucha gente pasando por el lugar. Una dirección precisa, un punto de referencia y una fotografía pueden ayudarnos a identificar mejor dónde está el problema. A nosotros nos corresponde recibir esa información, verificar lo que ocurre y trabajar en la solución.
Ahora bien, el reporte no puede quedarse en una respuesta de que fue recibido. La gente necesita saber que hay seguimiento. Cuando alguien se toma el tiempo de avisarnos, está colaborando con el servicio y merece que atendamos su preocupación. Desde la CAASD tenemos la responsabilidad de organizar los equipos, atender las averías y explicar las dificultades que puedan presentarse. Hay reparaciones que requieren más trabajo que otras, pero eso no nos quita la obligación de informar. Si una comunidad ve agua perdiéndose durante días, es comprensible que pregunte qué está pasando.
Dentro de las viviendas también hay pérdidas que necesitan atención. A veces vemos la humedad en una pared, escuchamos que el inodoro sigue dejando pasar agua o sabemos que una llave no cierra bien. Como todavía podemos utilizar el baño o la cocina, seguimos dejando la reparación para después. Pero el problema sigue ahí. No tenemos que esperar a que se dañe una pared o a que falte el agua para buscar quién lo revise. Si no sabemos hacer la reparación, busquemos ayuda de alguien que conozca. Lo importante es resolverla.
También tenemos que estar pendientes cuando llenamos la cisterna o el tinaco. Si sabemos que se desbordan, hay algo que revisar. No podemos acostumbrarnos a escuchar el agua cayendo y pensar que eso es normal porque siempre ha ocurrido. La semana pasada hablábamos de esos desperdicios que se vuelven parte de la rutina. Esta semana quiero insistir en que revisemos los problemas que ya conocemos. Esa llave que gotea, esa humedad que apareció hace días, ese tanque que se desborda cada vez que llega el agua.
Nosotros tenemos que responder por las averías del sistema. En las casas y los negocios también podemos corregir las pérdidas que están a nuestro alcance. Y donde haga falta coordinación, tenemos que mantener la comunicación hasta resolver. Si sabemos dónde se está perdiendo el agua, ya tenemos por dónde empezar. No dejemos la reparación para cuando el problema sea mayor.
Fuente: CAASD

