¿Qué puede lograr el presidente de Irán en Nueva York?

¿Qué puede lograr el presidente de Irán en Nueva York?

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, que viajó a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU, se reunió allí con periodistas y representantes de medios estadounidenses. En una entrevista con la cadena conservadora estadounidense Fox News, se mostró en principio dispuesto a hacer concesiones en la disputa nuclear con Estados Unidos.

Que Irán "nunca pueda poseer armas nucleares" es uno de los principales objetivos de guerra de Washington. Preguntado sobre si Irán estaría dispuesto a entregar su uranio altamente enriquecido, Pezeshkian afirmó que su país cumplirá sus obligaciones en el marco del derecho internacional y del Tratado de No Proliferación Nuclear.

Según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Irán disponía recientemente de más de 440 kilogramos de uranio enriquecido hasta un 60 por ciento. Desde los ataques estadounidenses e israelíes contra instalaciones nucleares iraníes, Irán ha suspendido su cooperación con el OIEA.

El organismo exige a Teherán acceso e información actualizada sobre las existencias y el paradero del material nuclear. Preguntado sobre por qué Irán dispone de uranio altamente enriquecido, Pezeshkian se remitió a negociaciones anteriores. Irán había estado dispuesto a diluir grandes cantidades de ese material antes de que Estados Unidos atacara.

No cabe esperar un gran avance en el conflicto entre Irán y Estados Unidos en los próximos días, afirma el experto en Irán Arman Mahmoudian. "Pezeshkian no cuenta con la autoridad necesaria para tomar decisiones que permitan iniciar una distensión amplia con Estados Unidos. En particular, los sectores de línea dura y la Guardia Revolucionaria (IRGC) aparentemente siguen ejerciendo una influencia considerable sobre el proceso de toma de decisiones políticas en Irán", señala el docente de Estudios de Oriente Medio de la Universidad del Sur de Florida, en respuesta a una consulta de DW.

Sin embargo, la visita podría permitir un paso importante: establecer un canal de comunicación más directo entre Teherán y Washington. Mahmoudian considera además que, en Nueva York, podría sentarse un marco para futuras negociaciones. Ambas partes podrían elaborar una hoja de ruta y, de ese modo, allanar el camino para conversaciones más sustanciales y, a largo plazo, posiblemente también para una distensión.

Según Mahmoudian, un primer indicio en ese sentido son las reuniones entre delegaciones iraníes y estadounidenses celebradas a comienzos de esta semana. La Casa Blanca confirmó, entretanto, que siguen manteniéndose "conversaciones positivas y constructivas" a través de intermediarios.

El futuro del estrecho de Ormuz también ocupa un lugar central en las conversaciones. Según informaciones de prensa, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, comunicó que Teherán había presentado a Washington una propuesta para reanudar las negociaciones. De acuerdo con esa propuesta, el estrecho, de importancia estratégica, podría reabrirse en un plazo de siete días si se cumplen determinadas condiciones.

En el pasado, Irán había exigido, entre otras cosas, la liberación de activos congelados, el fin del bloqueo estadounidense a puertos y barcos iraníes, así como que Washington renunciara a interferir en los asuntos internos del país.

El estrecho de Ormuz, por el que normalmente se transportan unos 20 millones de barriles de petróleo al día —aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo—, se ha convertido en uno de los principales instrumentos de presión de Irán.

Washington no ha logrado neutralizar todas las capacidades con las que Irán puede seguir amenazando la navegación en el estrecho de Ormuz, afirma Kelly Grieco, investigadora sénior del Stimson Center, en conversación con DW. Estados Unidos ha causado daños considerables a la marina y a la industria de defensa iraníes. Al mismo tiempo, Irán dispone de sistemas militares móviles y dispersos que son difíciles de detectar. Por ello, sin una estrategia a largo plazo, Estados Unidos podría quedar atrapado en un ciclo recurrente: Irán reconstruye sus capacidades militares, Washington vuelve a atacar y el ciclo se repite.

Casi siete meses después del inicio de la guerra con Irán, el conflicto se ha extendido a una segunda ruta marítima de importancia estratégica. Los hutíes, respaldados por Irán, ampliaron en septiembre su control sobre la costa yemení del mar Rojo y sobre la zona estratégica del estrecho de Bab el-Mandeb. De este modo, cuentan con otro importante instrumento de presión sobre una ruta marítima internacional.

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Fuente: Deutsche Welle

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