Arabia Saudita ha pedido ayuda a varios aliados para hacer frente a los ataques de los hutíes, que operan desde Yemen. Según medios de comunicación, el presidente estadounidense, Donald Trump, habría rechazado una petición del gobernante saudí, Mohammed bin Salman, para intervenir militarmente de forma directa contra los rebeldes.
Washington sí proporciona a Riad información de inteligencia y una herramienta basada en inteligencia artificial (IA) para seleccionar objetivos. Según CNN, entre 100 y 200 militares estadounidenses estaban desplegados en Arabia Saudita para facilitar esta cooperación.
La herramienta, similar al Maven Smart System (MSS), permite seguir en tiempo real el campo de batalla y también es utilizada por el Ejército estadounidense en Irán, Irak y Siria.
El MSS nació del Proyecto Maven, el principal programa militar de IA de Estados Unidos, lanzado en 2017. La plataforma reúne y analiza grandes cantidades de datos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, como imágenes satelitales y grabaciones de drones.
El sistema detecta patrones y señala posibles objetivos, como lanzacohetes, tanques o convoyes sospechosos. En vez de revisar manualmente horas de grabaciones, los analistas pueden combinar cientos de fuentes para identificar objetivos y calcular cómo atacarlos. El comentarista tecnológico Bilawal Sidhu, antiguo responsable de producto en Google, lo ha descrito como un "Google Earth para la guerra".
La herramienta acelera la llamada "cadena de ataque": el proceso que va desde detectar un objetivo hasta evaluar la amenaza y ordenar un ataque. Durante los ataques estadounidenses contra Irán a finales de febrero, el MSS facilitó acciones contra más de mil objetivos en las primeras 24 horas, no sin algunos clamorosos erorres. Antes, las fuerzas estadounidenses atacaban alrededor de cien al día.
Los hutíes controlan amplias zonas del norte y el oeste de Yemen desde 2015. El Gobierno reconocido internacionalmente y otros grupos mantienen territorios en el sur y el este, con apoyo de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Desde septiembre, los hutíes han ampliado su control sobre la costa yemení y reanudado ataques contra Arabia Saudita, incluido el principal aeropuerto y varias instalaciones petroleras. Las campañas militares de Riad, Washington y otros actores no han conseguido debilitarlos significativamente.
En parte, esto se debe a la ideología del grupo, que sigue una lógica de "suma cero", explica a DW Farea al-Muslimi, investigadora sobre Yemen del centro británico Chatham House. "No les importa que los israelíes bombardeen el aeropuerto o que Estados Unidos bombardee un hospital. En realidad, eso les beneficia, porque su ideología gira en torno al martirio y el sacrificio", afirma.
También existen obstáculos técnicos. Los hutíes utilizan misiles balísticos montados en camiones y pequeños enjambres de drones, y operan desde terrenos escarpados. Cuando el sistema identifica una posición, los combatientes podrían haberse marchado antes de que se produzca el ataque. Las tormentas de polvo, los fuertes vientos, la vegetación densa y los señuelos también pueden reducir la precisión; el sistema funciona mejor en zonas poco pobladas.
La rapidez de la IA plantea cuestiones éticas. En teoría, una persona debe verificar los objetivos y decidir cómo actuar, pero la supervisión no siempre evita errores. Entre los lugares señalados como objetivos en Irán durante el primer día de la guerra había una escuela primaria. Un misil estadounidense mató allí a casi 200 personas, la mayoría niños de entre siete y 12 años. La ONU lo investiga como un posible crimen de guerra.
Israel también ha utilizado herramientas de IA para seleccionar objetivos en Gaza. Su sistema Gospel, o Habsora, funciona de manera similar al Maven estadounidense. Periodistas e investigaciones, incluido el premiado documental Naza, han documentado problemas asociados a estas tecnologías y las víctimas civiles que pueden provocar.
"La IA ha mejorado la capacidad de los comandantes para comprender la situación, acelerado los ataques y aumentado las posibilidades de supervivencia de las tropas", escribieron los analistas Frederic Wehrey y Andrew Bonney en War on the Rocks. Pero esos beneficios, señalaron, han quedado eclipsados por las muertes de civiles relacionadas con el debilitamiento o la eliminación de las salvaguardias.
Antony Loewenstein, periodista australiano que ha investigado el uso militar de la tecnología israelí y autor de The Palestine Laboratory, duda de que herramientas similares permitan derrotar a los hutíes. "No creo que haya prácticamente pruebas de que una herramienta de IA vaya a cambiar mucho las cosas sobre el terreno, salvo por causar enormes cantidades de víctimas civiles", dice a DW. "Estados Unidos y Arabia Saudita descubrirán que los hutíes tienen una tolerancia extraordinariamente alta a la destrucción", agrega.
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Fuente: Deutsche Welle
