Ucrania reportó en octubre restricciones en el uso militar del servicio satelital Starlink, de Estados Unidos. Algunas sospechas apuntan a una decisión política que, según medios estadounidenses, podría implicar al magnate Elon Musk, propietario de Starlink, o al propio Donald Trump. Debido a la dependencia de socios menos fiables que antes, Europa intenta impulsar su propia red de comunicación satelital. El proyecto bautizado como Iris2 contará con satélites propios y debería operar a partir de 2030, también para su uso militar. La Unión Europea promete que Ucrania tendrá acceso al sistema. En DW Actualidad en análisis vemos cuáles son las dificultades y desafíos para la puesta en marcha de Iris2 y cuáles son los planes de otras potencias espaciales, como Rusia y China, en una carrera espacial que podría ser decisiva para el futuro de la guerra.
Fuente: Deutsche Welle
