¿Por qué se han deteriorado las relaciones EE.UU.-Sudáfrica?

¿Por qué se han deteriorado las relaciones EE.UU.-Sudáfrica?

Cuando el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa arremetió recientemente contra las “atroces fuerzas de derecha globales” en una conferencia del partido ANC, todos sabían que se refería al presidente estadounidense Donald Trump. Su crítica abierta no sorprende, ya que las relaciones entre Sudáfrica y Estados Unidos se han deteriorado considerablemente desde que el líder republicano regresó a la Casa Blanca en 2025.

Trump afirma que la minoría blanca de Sudáfrica está sufriendo un genocidio, sin aportar ninguna prueba real que respalde su afirmación. El gobierno de Ramaphosa rechaza enérgicamente la acusación. Posteriormente, Trump boicoteó las reuniones y la cumbre del G20 del año pasado, todas organizadas por Sudáfrica. Varios medios de comunicación reportan ahora que Estados Unidos presionó a Francia para que retirara la invitación a Sudáfrica a la cumbre del G7 en Evian este junio.

Los nexos comenzaron a empeorar mucho antes del inicio del segundo mandato de Trump, según Daniel Silke, director de la consultora Political Futures, con sede en Ciudad del Cabo. “Esto se veía venir desde hace tiempo”, declaró a DW. “Sudáfrica ha modificado su política exterior en los últimos diez años y se ha alejado de Estados Unidos y en general de Occidente”, observó. En su lugar, el país se ha volcado hacia los BRICS, una asociación de economías emergentes creada como contrapeso a la alianza del G7, centrada en Occidente.

Ramaphosa incluso se esforzó por mantener buenas relaciones con Rusia, miembro de los BRICS, luego de que el régimen de Vladimir Putin invadiera Ucrania. Esto no sorprende, dados los estrechos vínculos del ANC con Moscú desde las décadas de 1970 y 1980, cuando la Unión Soviética apoyaba su lucha contra el apartheid. En los últimos años, Sudáfrica también ha estrechado lazos con China, otro país de los BRICS.

Estados Unidos ha seguido de cerca este cambio geopolítico y la agenda de los BRICS, cuyo objetivo es debilitar el dólar estadounidense como principal moneda del comercio mundial, afirmó Silke.

Según él, el ANC siempre ha desconfiado de Estados Unidos. Esto se remonta a la década de 1980, cuando la presión internacional sobre el gobierno del apartheid sudafricano aumentó, aunque el presidente estadounidense Ronald Reagan no mostró interés en imponer sanciones económicas integrales contra el régimen, explicó Silke.

Las relaciones de Estados Unidos con Sudáfrica cambiaron tras la llegada al poder del presidente Bill Clinton y el fin del apartheid en 1994. Hoy en día, Estados Unidos se ha convertido en el segundo socio comercial más importante de Sudáfrica, después de China, según datos de Germany Trade and Invest.

Sin embargo, el reciente giro ideológico de Washington hacia la derecha lo puso en rumbo de colisión con el ANC, según Silke. La administración Trump no ha rehuido la confrontación, lo que ha empeorado aún más la situación, agregó.

Poderosos empresarios tecnológicos cercanos al movimiento MAGA de Trump han utilizado su influencia para hacer que el Partido Republicano sea más racista que nunca, aseguró Noor Nieftagodien, que dirige un taller de historia de la Universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo. El círculo íntimo de Trump incluye a personas como Elon Musk y Peter Thiel, señaló Nieftagodien. Musk, director de Tesla y exdirector del Departamento de Eficiencia Gubernamental de Estados Unidos (DOGE), es sudafricano de nacimiento, mientras que Thiel, fundador de PayPal, vivió en Namibia durante su infancia.

“Se han vinculado con organizaciones ultraderechistas y racistas en Sudáfrica, que han creado la falsedad, la mentira absoluta, de que existe un genocidio blanco en Sudáfrica”, declaró Nieftagodien a DW. “Y Trump se ha aferrado a esto”.

La corresponsal de DW en Johannesburgo, Dianne Hawker, afirmó que “desde el inicio de la presidencia de Donald Trump, Sudáfrica ha estado en su punto de mira”. Aproximadamente dos semanas después de su investidura, el líder de la Casa Blanca anunció que Estados Unidos cortaría toda la ayuda a Sudáfrica, alegando presuntas violaciones de los derechos humanos, añadió. Estos recortes han afectado programas de ayuda en todo el país, con consecuencias potencialmente mortales para las personas que padecen de VIH.

La brecha se agudizó cuando el gobierno estadounidense comenzó a conceder asilo a sudafricanos blancos, al tiempo que reducía la admisión de refugiados en general.

Las relaciones se tensaron aún más cuando Sudáfrica acusó a Israel de genocidio contra los habitantes de Gaza ante la Corte Internacional de Justicia en diciembre de 2023. El gobierno estadounidense presentó formalmente una queja contra la acusación en marzo de 2026 en apoyo a Israel, que rechaza la acusación.

El ANC tiene una visión favorable del régimen iraní, que dejó de suministrar petróleo al régimen del apartheid sudafricano tras la revolución islámica de 1979. Esto explica en parte por qué Sudáfrica no se ha distanciado de Irán mientras Estados Unidos continúa atacando al régimen islámico. Esta negativa a abandonar Irán enfurece a Trump, aseguró Nieftagodien. “No tolerarán ninguna voz disidente respecto a su visión del mundo ni su deseo de imponer su voluntad al resto del mundo”.

Trump quiere castigar a Sudáfrica por su política exterior firme e independiente, agregó. También sostuvo que no espera que las relaciones mejoren mientras Trump permanezca en la Casa Blanca.

Fuente: Deutsche Welle

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