Un mes después del inicio de la guerra contra el régimen islámico de Irán, África lucha por mantener sus economías en marcha. En Kenia, se reporta escasez de combustible de aproximadamente 20% en las gasolineras y los proveedores atribuyen la mayor parte de esto a compras de pánico.
Este país de África Oriental suele mantener reservas de combustible equivalentes a entre dos y tres semanas de demanda nacional, lo que evidencia su dependencia de las importaciones continuas y su vulnerabilidad ante las interrupciones del suministro global.
Mientras tanto, en la vecina Tanzania, los habitantes han tenido que soportar aumentos de precios de más de 30% en las gasolineras, niveles que no se veían desde 2022 durante la invasión rusa de Ucrania. Las reservas actuales permiten que el país funcione otro mes a su capacidad actual, lo que presagia un posible nuevo aumento.
En Etiopía, el gobierno ya ha ordenado a los proveedores que prioricen las entregas a proyectos gubernamentales y grandes industrias. En la conflictiva región de Tigray, las autoridades suspendieron por completo el suministro de combustible ante la perspectiva de una nueva guerra civil.
Por su parte, Sudán del Sur alberga algunas de las reservas petrolíferas más prometedoras del continente, pero cuenta con escasa capacidad propia de refinación. El poco petróleo que el país logra refinar se usa para generar casi la totalidad de su precario suministro eléctrico.
Attiya Waris, experta independiente en deuda externa y derechos humanos de la ONU, cree que la crisis actual podría empeorar. “En la mayoría de los países africanos, la penetración de la electricidad sigue siendo de tan solo 40% en promedio”, declaró a DW. “Para los que tienen acceso a la red eléctrica, existe un riesgo real de una creciente escasez de electricidad”, agregó.
Nigeria, el mayor productor de petróleo de África, está intentando aumentar su capacidad de refinación, tanto en sus deterioradas instalaciones estatales como en la refinería privada Dangote Petroleum Refinery, en Lekki, a las afueras de Lagos. Si bien Dangote está incrementando su producción, la infraestructura de refinación estatal de Nigeria tiene poco margen de mejora tras décadas de abandono. En cambio, el país continúa exportando petróleo crudo e importando productos petrolíferos refinados.
“Muchos países del continente africano tienen deudas no solo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sino también deudas privadas con otros países del mundo”, explicó Waris.
Waris sugiere que los países africanos deberían “implementar controles de precios y otras medidas con rapidez” para hacer frente a lo que podría convertirse en una crisis creciente. “En otras partes del mundo ya se han implementado restricciones de movilidad, teletrabajo y confinamiento, cerrando espacios públicos para que los espacios privados tengan acceso a petróleo y gas para cocinar, por ejemplo. Pero no he oído que esto esté ocurriendo todavía en el continente africano”, afirmó.
Quizás la iniciativa más comparable sea la que se ha estado desarrollando esta semana en Suráfrica, donde el gobierno de coalición del presidente Cyril Ramaphosa parece unirse para resolver el problema más importante del momento y el gobierno finalmente acordó mitigar los efectos en las gasolineras. El principal socio de coalición de Ramaphosa, la Alianza Democrática (DA), ha estado presionando para que los consumidores no se vean perjudicados, aconsejando al gobierno que reduzca los impuestos sobre los combustibles.
James Lorimer, ministro de facto de la DA para recursos minerales y petroleros, expresó un cauto optimismo sobre las perspectivas de suministro, al señalar que Suráfrica importa solo alrededor de 20% de su petróleo crudo de Medio Oriente. Esto deja al país en una posición relativamente flexible para explorar la diversificación de sus importaciones, con menos presión que otras naciones del continente.
Entre otras soluciones, Lorimer sugirió que el gobierno podría intentar obtener suministros adicionales de gasolina refinada de Dangote en Nigeria, al destacar que Sudáfrica tiene una capacidad de refinación limitada. “Debido al cierre de algunas de nuestras refinerías en los últimos años, actualmente no refinamos todo nuestro combustible”, explicó Lorimer. (rr/
Fuente: Deutsche Welle

