"Hay un buen ejemplo de los beneficios al empleo que han generado los parques eólicos en el Istmo de Tehuantepec: hay personas contratadas para recoger las aves que mueren por el impacto de las aspas. Estamos hablando de una franja de unos 300 kilómetros, una zona clave para la migración de aves entre el norte y el sur”, dice a DW Carlos Beas Torres, en Bruselas representando a la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo de Tehuantepec (UCIZONI) en México.
"Es fundamental entender que el Istmo de Tehuantepec es una zona megadiversa. Allí habitan once pueblos indígenas. Por la defensa de nuestros territorios se han generado muchos conflictos. Ahora el nuevo proyecto Helax-CIP de hidrógeno y amoníaco verde en Ixtepec se suma a los grandes megaproyectos del Corredor Interoceánico. Y nadie nos ha consultado”, cuenta el líder comunitario, quien esta semana ha llevado la demanda de su pueblo ante la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en Dinamarca.
La gran cantidad de agua que va a necesitar, así como la instalación de un parque fotovoltaico y otro eólico para la generación de la energía verde que requiere el proyecto impactarán y deforestarán tierras comunales, afirman los demandantes. Las organizaciones que los respaldan echan en falta un estudio de impacto que sea accesible al público.
A la espera de que la OCDE se pronuncie, previsiblemente para septiembre, "lo primero que estamos reclamando en estos momentos es tener derecho a la información, que los medios tengan acceso a ella para que puedan, de alguna forma, contribuir a que la sociedad pueda enfrentar los impactos que tiene este proyecto”, comenta Carlos Beas Torres. Pero, parte del problema es que "en México, esta información se considera reservada por tratarse de proyectos de seguridad nacional”, agrega.
Entonces, ¿cómo han accedido a los planes del proyecto? En junio de 2023, CIP firmó al respecto un memorándum de entendimiento con la Secretaría de Marina (SEMAR) y con el Corredor del Istmo de Tehuantepec. ¿Y qué dice la empresa? Según la prensa danesa, que se ha hecho eco del caso, la CIP explica lo que los demandantes llaman opacidad, con la reserva que debe guardar por tratarse por lo pronto solo de un anteproyecto. Por otro lado, en su declaración de principios, la CIP asegura que actúa cumpliendo los principios de responsabilidad de Naciones Unidas.
¿Por qué temen las comunidades? "Este proyecto ha sido promovido desde su inicio por la empresa y las autoridades mexicanas como clave para el desarrollo de la región istmeña, en razón de su gran inversión, y para la lucha contra el cambio climático por su supuesta producción de combustible "verde”. Esta narrativa de "lavado verde” busca ocultar por completo los impactos ambientales, territoriales y sociales del megaproyecto, mientras presenta como sustentable un modelo profundamente extractivo”, se afirma en un comunicado, sin mayores pruebas ni datos, firmado por 150 organizaciones de México, América Latina y Europa.
Otra vez, ¿en qué basan su desconfianza las comunidades? "Nuestros temores se basan en un hecho muy simple”, sigue Carlos Beas Torres. "Tenemos 29 parques eólicos aquí en el istmo, 1.993 aerogeneradores, pero de su producción no se queda ni un solo vatio en nuestra región”, subraya.
Hay que decir que el caso de la inversión en hidrógeno verde en Ixtepec llega a Bruselas en un momento en que en el marco de la estrategia europea Global Gateway se prevé más inversiones en energías renovables y también en infraestructura y conectividad. Para esa región está previsto, por ejemplo, un corredor marítimo entre el puerto de Coatzacoalco en el istmo y el de Sines en Portugal.
Las alarmas se han disparado en la región. También por la presión sobre el territorio. "Hay que tener en cuenta que gran parte de esas tierras son propiedad comunal. Según la legislación, no se pueden vender ni comprar, pero sí arrendar. Los contratos suelen ser, como mínimo de 30 años y solo en algunos casos se permite revisar las condiciones. Hay gente que ha sido engañada para arrendar, con promesas de empleo que nunca se cumplieron”, cuenta el líder istmeño basándose en experiencias anteriores.
Entonces, ¿cuál es la perspectiva? Por lo pronto, en el marco del acuerdo modernizado entre la UE y México de inminente ratificación por el Parlamento Europeo, la perspectiva de mayor inversión europea en energía limpia es clara. A este respecto, "no toda iniciativa de hidrógeno verde es negativa”, recordó a DW Udo Bullman, eurodiputado alemán, especialista en desarrollo y ponente de la Eurocámara para las inversiones del Global Gateway. "En algunos países africanos, estos proyectos pueden contribuir al desarrollo sostenible si respetan el medio ambiente y los derechos de la población, si sirven para electrificar el país y no solo para la exportación, y se respetan los derechos de la población y no causamos daños en la naturaleza. Hay un gran mercado para hidrógeno verde“, añadió.
¿Qué curso podría tomar la demanda de los istmeños ante la OCDE en Dinamarca? Por lo pronto ha sido aceptada; en otras cuatro demandas anteriores no ha habido resultados positivos para los demandantes. "No podemos prever el resultado de esa revisión”, explica a DW Katharine Boot de la organización OECD Watch, que hace mapeo de todas las demandas presentadas. "Los potenciales veredictos pueden ser muy distintos. Una posibilidad es, por ejemplo, que las partes lleguen a un acuerdo para parar o retrasar proyectos”, agrega Boot.
Como fuere, el representante de las comunidades istmeñas toca las puertas de las instituciones europeas para advertir del impacto de esa inversión en una de las regiones con mayor potencial eólico del mundo. "Está siendo saqueada y utilizada, con un esquema de saturación, para que las empresas transnacionales negocien bonos verdes y obtengan energía barata que no podrían conseguir en otros lugares”, afirma Carlos Beas Torres. "Para nosotros, esos proyectos son de muerte”, concluye.
Fuente: Deutsche Welle

