ONG alertan: a menos ayuda al desarrollo, más casos de ébola

ONG alertan: a menos ayuda al desarrollo, más casos de ébola

La epidemia de ébola continúa propagándose en las provincias de Ituri y Kivu del Norte, en el este de la República Democrática del Congo. Hay 900 casos sospechosos y 220 personas fallecidas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que la enfermedad, que tiene una elevada mortalidad, siga expandiéndose en el país.

«Nos enfrentamos a un brote extremadamente grave y difícil», ha dicho el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. «Irá a peor antes de mejorar», añadió. La OMS quiere prestar ayuda sobre el terreno lo antes posible, con equipamiento y expertos, pero sus recursos son limitados, especialmente desde que, en 2025, Estados Unidos, su mayor donante, retirara su financiación. La OMS se ha visto obligada a recortar o suprimir muchos programas, también en el Congo.

Aunque Alemania es actualmente el mayor contribuyente de la OMS, este año ha reducido aún más sus aportaciones, así como el presupuesto del Ministerio de Cooperación al Desarrollo (BMZ). Julia Stoffner, experta en política sanitaria de la organización humanitaria evangélica Brot für die Welt («Pan para el Mundo»), critica estas medidas. «Si miramos el presupuesto de 2026, se han recortado todas las líneas presupuestarias, tanto en el Ministerio de Salud como en el Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo». Entre ellas, figuran las contribuciones voluntarias a la OMS.

El Ministerio de Cooperación Económica de Alemanialleva años recortando los programas bilaterales en el ámbito de la salud. «Esto contribuye, evidentemente, a que cuando los sistemas sanitarios del Sur Global se van debilitando o dejan de ser reforzados, brotes como el que ocurre ahora en la República Democrática del Congo pasen mucho tiempo por debajo del radar, hasta que en algún momento el brote se hace visible», analiza Julia Stoffner, de Brot für die Welt.

Por su parte, la organización de ayuda CARE, con sede en Bonn, también insta a la comunidad internacional a destinar más dinero a medidas de ayuda y concienciación. Y Cáritas ha publicado un llamamiento similar.

En Goma, capital de la provincia de Tivu del Norte, al este del Congo, tiene su sede la organización alemana de ayuda humanitaria Diakonie-Katastrophenhilfe. El director de la oficina, Josué Ibulungu, intenta organizar la ayuda para las regiones afectadas por el ébola. «Solo se puede cubrir el 30 por ciento de las necesidades. La situación es muy difícil para todos los trabajadores humanitarios. La reducción de los fondos por parte de muchos donantes complica mucho la situación. Incluso para la lucha inmediata contra el ébola, las organizaciones buscan fondos», comenta a DW, en videoconferencia desde Goma.

«Muchos hospitales han sido destruidos por la guerra. Esto dificulta mucho a los médicos y enfermeras la tarea de ayudar a los pacientes de ébola, ya que carecen del equipo necesario», explica. Desde hace décadas, las tropas gubernamentales, las milicias, los insurgentes y las bandas criminales luchan por el control del este del Congo. En juego están los recursos minerales, las tensiones étnicas y los intereses geopolíticos de los países vecinos, Ruanda y Uganda.

Desde Alemania, el Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) señala que el Gobierno del Congo dispondrá de unos 160 millones de euros en concepto de ayuda al desarrollo para los años 2026 y 2027. Pero la cifra es inferior a la de años anteriores. En general, el presupuesto del BMZ lleva varios años reduciéndose.

La prevención de epidemias no es una única partida presupuestaria, sino que se compone de muchas medidas individuales, ha explicado el portavoz del BMZ, Benedikt Schöneck. También aseguró que Alemania destina «recursos masivos» para garantizar la seguridad financiera de las iniciativas internacionales en los próximos años, aunque sin precisar cifras concretas.

La oenegé Brot für die Welt exige un aumento significativo de los fondos en la actual situación de crisis. Los 500 trajes de protección anunciados por el ministerio como ayuda de emergencia no son suficientes, subraya Julia Stoffner.

«Además, deben aumentarse en general los recursos destinados a la salud mundial. Hay que fortalecer a las organizaciones de la sociedad civil sobre el terreno, ya que son quienes mejor conocen las necesidades y las regiones, quienes tienen acceso a las comunidades y cuentan con su confianza. La población es fundamental para contener el brote, máxime cuando no existen vacunas».

En el este del Congo, circula la variante Bundibugyo del virus del ébola, contra la que no existe ni vacuna ni cura. El desarrollo de una vacuna tardará al menos nueve meses, según estima la médica Gisela Schneider, del Instituto Alemán de Misión Médica. En este momento, también escasean las pruebas rápidas y capacidades de laboratorio para detectar la variante Bundibugyo.

Fuente: Deutsche Welle

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