Ni fraude ni injerencia externa ha habido en las elecciones legislativas de Colombia el fin de semana pasado. Así lo aseguró Esteban González Pons, jefe de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea.
Lo que detectaron los 145 observadores de la Unión Europea (UE), Noruega, Suiza y Canadá, desplegados en 30 departamentos del país el día de la jornada electoral, se suma a los datos recogidos por los 38 observadores de largo plazo que llegaron al país a finales de enero.
Es la cuarta vez consecutiva que las autoridades colombianas extienden una invitación a la observación electoral europea: en 2016 para el referéndum por el Acuerdo de Paz; y en las elecciones de 2018 y 2022.
¿Se puede afirmar que las legislativas, como antesala de las presidenciales de mayo son un termómetro? “Como observador electoral no debo hacer valoraciones políticas; mi trabajo consiste en confirmar que las elecciones del domingo pasado se produjeron en condiciones homologables con el resto de las democracias mundiales, que los colombianos pudieron votar en paz y que el conteo de votos fue transparente y lo siga siendo, pues el escrutinio se sigue llevando a cabo”, responde desde Bogotá González Pons a DW.
Lejos de una valoración política, no obstante, “es un sistema muy garantista y es tranquilizante saberlo”, afirma el jefe de la MOE UE, eurodiputado por España.
“Es un sistema complejo porque complejas son las circunstancias colombianas, pero es un sistema que, pese a la violencia, pese a las inclemencias meteorológicas y la polarización, permite que el pueblo se exprese y tome sus decisiones. Es un sistema que funciona”, afirma González Pons. “No sé yo cuántos países con las circunstancias que tiene este país serían capaces de celebrar elecciones como las celebran los colombianos”, agrega.
Según advertía en un reciente estudio la plataforma colombiana “Misión de Observación Electoral” -que reúne a organizaciones de la sociedad civil, académicas y sociales ajenas a todo partido-, en las dieciséis Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CITREP) -curules que reflejan las zonas más afectadas por el conflicto armado- el riesgo de violencia y fraude ha aumentado desde los comicios del 2022 a estos del 2026.
Efectivamente, la violencia pública y política aumentó en estos comicios, informó la MOE UE. Ha habido asesinatos de soldados, de candidatos, grupos armados que limitaron la capacidad de candidatos para hacer campaña, y prácticas clientelares.
En particular sobre las CITREP -que por segunda y última vez tendrán representación directa en el Congreso-, González Pons explica a DW: “Estas curules se establecieron para las víctimas y, en principio, los partidos políticos no pueden participar en su elección, solamente las víctimas. Lo que nosotros hemos detectado es una presencia indebida de partidos políticos, problemas graves de financiación, influencia severa de grupos armados y trashumancia de votos desde las ciudades”. Esto constará en el informe final que entregue la MOE UE dos meses después de acabado el período electoral.
En ese informe constarán también las zonas a donde, por cuestiones de seguridad, la MOE UE no pudo llegar. “Hemos observado en el cien por ciento del territorio que podíamos observar”, subraya González Pons, aplazando detalles hasta julio o agosto, dependiendo de si hay segunda vuelta electoral.
Por otro lado, “se ha registrado la mayor participación en unas legislativas en 30 años, cuando, por lo general, en Colombia en este tipo de elecciones suele ser muy baja”, afirma el jefe de la MOE UE. ¿Cómo lo explica? “Porque el sistema funciona; los colombianos confían tanto en él como en que el Congreso es una institución relevante”, responde González Pons. Y esto, curiosamente, a pesar del fantasma del fraude.
En las elecciones del 2022, el riesgo de fraude fue un tema prioritario. Finalmente -así la observación electoral- no hubo traza de ello. No obstante, en 2026, el fantasma persiste. “Hay narrativa de fraude alentada por distintos actores políticos. El fraude sigue siendo uno de los grandes argumentos de la campaña electoral”, acota González Pons.
Como fuere, subrayando los principios de independencia, neutralidad y no interferencia de toda MOE de la UE, González Pons prevé que en el informe de la observación europea estarán presentes el millón de colombianos que no pueden votar en estos comicios. Por un lado, “son habitantes de comunidades indígenas, de zonas rurales muy distantes y de zonas muy degradadas de los grandes núcleos urbanos”, afirma el jefe de la MOE UE, vicepresidente de la Eurocámara. Por otro lado, “hay un número indeterminado de jóvenes de 18 años que no ha podido votar porque el censo cierra con demasiada antelación”, agrega.
Finalmente, que Bruselas destine personal especializado por cuatro o seis meses a Colombia -un despliegue que cubre el fondo europeo para favorecer la democracia en el mundo-, es, según explicó González Pons en rueda de prensa, una prueba del amor de la Unión Europea por Colombia. Por otro lado, no hay que olvidar que la UE es aval del Acuerdo de Paz que se comenzó a implementar hace una década. “Sí, la UE es garante del proceso de paz y tenemos mucho interés en que ese proceso de paz llegue a buen fin”, concluye.
Fuente: Deutsche Welle

