Los ministros de Exteriores de los 27 países miembros de la Unión Europea (UE) y los 33 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se reunieron esta semana en Nueva York, al margen de la Asamblea General de la ONU.
Aparte de la preocupación por la situación en Haití y en Oriente Medio, y de la solidaridad con Colombia y Venezuela por los terremotos, de la declaración ministerial conjunta trasluce que hay dos puntos en los que todos están de acuerdo: por un lado, hay que apoyar el multilateralismo; y por otro, el narcotráfico y la inseguridad son un gran problema conjunto.
Esto se materializa en la hoja de ruta que seguirán los esfuerzos conjuntos: se trata de trabajar en las reformas del sistema de Naciones Unidas y de combatir el crimen transnacional organizado, reforzando policías, aduanas y seguridad portuaria, así como coordinando sistemas de información.
El medio ambiente, la transición energética y la preparación contra desastres se incluyen asimismo entre las tareas a acometer. En este contexto, en concreto, se mencionan los programas Euroclima, Amazonia+, los que están en camino para la década de protección de los océanos, polución plástica, acceso al agua y la energía. La hoja de ruta incluye, por supuesto, cooperación tecnológica e inversión en cadenas de valor de las materias primas críticas.
Cabe resaltar que esta hoja de ruta se basa en la declaración conjunta que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE y la CELAC firmaron hace poco menos de un año en la Cumbre de Santa Marta en Colombia. En ese texto, se hablaba de un compromiso con el desarrollo, de una reforma del sistema financiero internacional, del embargo a Cuba, de la soberanía del Canal de Panamá, de la migración, de educación e investigación, del Pacto por los Cuidados que fue firmado al margen de la cumbre.
¿Qué hay de todo eso en el actual plan de acción? Si bien se incorporan tanto el Pacto por los Cuidados como la cooperación en educación e investigación, y también algunos foros de acercamiento entre las poblaciones de ambos bloques, las prioridades son otras.
"Es importante entender que el escenario político ha cambiado muchísimo desde la cumbre de Santa Marta. Comenzando por el anfitrión de aquel encuentro en Colombia", comenta a DW Francisco Sánchez, director del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca. "Creo que, más que un cambio en las prioridades, se ha entrado en una especie de compás de espera hasta que las fuerzas vuelvan a reubicarse", agrega.
Si bien el encuentro en Santa Marta estuvo marcado por las ausencias, la motivación para acordar agendas renovadas entre ambos bloques, con mucho impulso de la sociedad civil, era latente.
"Hay que tomar en cuenta que gran parte del discurso de la UE hacia América Latina, y por extensión hacia la CELAC, estaba muy centrado en los acuerdos comerciales", recuerda el catedrático de la Universidad de Salamanca.
"La firma de los acuerdos, tanto la modernización con México como el provisional con Mercosur, de cierta forma, ha vaciado la agenda birregional. Se percibe como un 'bueno, ya está y ahora hay que comenzar a ver los resultados'", añade.
No obstante, es importante recordar que, aunque el Parlamento Europeo dio luz verde a la modernización del acuerdo con México, este está aún por aprobarse en el Senado del país azteca antes de que pueda entrar en vigor provisionalmente. "México ha insistido en firmar este pacto más por una cuestión geopolítica que comercial, porque necesitaba reequilibrar su posición frente a los Estados Unidos, pues su dependencia es gigantesca", recuerda Francisco Sánchez.
Mientras, en la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente de Estados Unidos hablaba de sus éxitos contra el narcotráfico internacional contados en "narcolanchas" bombardeadas en el Pacífico y el Caribe, los ministros de la CELAC y la UE acordaban incrementar la cooperación en este campo, por ejemplo, reforzando su cooperación policial y las alianzas portuarias.
"En la cumbre de Santa Marta, fue importante que se introdujera el tema. Lo negativo es que se utilizó una estrategia similar a la de Estados Unidos, aunque de forma más soft. Se trata el narcotráfico no como un problema de oferta y demanda, sino como un asunto policial y judicial", apunta Sánchez.
"La Unión Europea tiene cada vez más problemas de seguridad como mercado consumidor. Y también un sistema financiero cada vez más permeado por las mafias y las organizaciones criminales. Sin embargo, no se busca una alternativa a la propuesta actual", puntualiza.
Así las cosas, medio ambiente, crimen organizado y refuerzo al multilateralismo están en la agenda del espacio común entre los 60 países de ambos bloques. ¿Nada más? Teniendo en cuenta los pronósticos sobre los posibles efectos de El Niño ―que se espera sean los peores en 130 años―, la cooperación medioambiental no es desdeñable, dicen a DW fuentes de la CELAC. La UE participa ya en los proyectos del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), encargado de obras preventivas para los impactos del "súper Niño".
"Tomando en cuenta las circunstancias y la coyuntura de América Latina y el Caribe, sí creo que es una buena noticia que los ministros se hayan reunido y hayan logrado consensos de mínimos", evalúa Francisco Sánchez.
Específicamente en cuanto al crimen organizado internacional, "hasta la siguiente cumbre, es crucial poner en valor los acuerdos que tiene la UE con América Latina y el Caribe, mediante temas concretos y de interés real”, agrega. "Uno de esos temas es el narcotráfico, pero abordado desde una visión distinta a la que puede ofrecer Estados Unidos. Eso le daría a la UE una personalidad propia ante un problema que ya también es suyo", concluye.
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Fuente: Deutsche Welle

