Mundial 2026: políticas de Trump disuaden a los aficionados

Mundial 2026: políticas de Trump disuaden a los aficionados

El tren a Stuttgart está abarrotado de personas con la camiseta de la selección de fútbol de Alemania. El tema de conversación imperante es el próximo mundial, que se disputará en México, Canadá y Estados Unidos.

El lunes 30 de marzo el equipo alemán jugó en esa ciudad del sur del país su segundo amistoso del año. Dennis y Kai se subieron temprano al tren. Ambos vienen del norte de Alemania y quieren estar en las tribunas. Para Dennis, de 40 años, estos viajes son rutinarios: sigue a la selección nacional desde 2015 y casi no se ha perdido ningún partido desde entonces. Kai lo hace desde la Eurocopa de 2024, que se jugó en Alemania.

“Llevar el águila en el pecho y cantar el himno es algo especial”, dice Dennis a DW. “Siempre te encuentras con otros aficionados, viajas a los torneos… es emocionante”. Ambos son de esos hinchas que se conocen como “todoterreno”: acompañan al equipo a todos los partidos, sin importar en qué lugar del mundo tenga lugar el partido.

No es de extrañar, entonces, que el Mundial esté marcado en sus calendarios. La emoción empieza mucho antes del torneo, dice Dennis. “Dos años antes empiezas a ahorrar y a pensar cómo será el viaje”, cuenta. Ambos amigos ya compraron entradas para los partidos de la fase de grupos de la selección alemana, y su itinerario está planificado hasta el último detalle.

El entusiasmo ni siquiera se ve mermado por la situación política en Estados Unidos. “La política debería mantenerse al margen del deporte. Se supone que el deporte une a la gente, pero a menudo la política explota campeonatos como este”, reconoce Dennis. Sin embargo, subraya que no está preocupado.

No todos comparten el relajo de estos fanáticos. Incluso el exentrenador alemán Joachim Löw advirtió contra los viajes a Estados Unidos. “Ya hubo debates antes del Mundial de Rusia 2018 y llamados a boicotear Qatar 2022. Pero jugar en un país en guerra es algo aún más peligroso”, dijo Löw en una actividad en la ciudad alemana de Colonia.

El exseleccionador se refería a las políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que hace unas semanas ordenó un ataque militar contra Irán. También hizo referencia a las operaciones de la agencia antiinmigración ICE y otros conflictos geopolíticos que están provocando incertidumbre y malestar. En su opinión, el contexto político “eclipsa por completo el torneo”.

También desde la política han surgido voces muy críticas. “Lo que la FIFA está haciendo junto con Donald Trump no me entusiasma en absoluto”, dice a DW el político y activista de derechos humanos Boris Mijatovic.

“La divulgación de datos personales, como dirección de email, números de teléfono móvil, data informática o cuentas de redes sociales no es algo de que deba pasarse por alto. Se trata de vulneraciones a las libertades personales que no acepto”, explica el político, que representa al Partido Verde en el Parlamento alemán. “Un Estado que se entromete de esta manera en tu vida privada no debería ser recompensado con una visita”.

Además, teme que se repitan “momentos extraños y vergonzosos” como la entrega del Premio de la Paz de la FIFA a Trump. “Me parece muy grotesco que haya que adular a este presidente para ganarse su favor, y esto aplica tanto a Gianni Infantino (presidente de la FIFA) como al canciller Friedrich Merz”, apunta.

Bengt Kunkel, habitual animador de la selección alemana en las tribunas, no celebrará este Mundial en los estadios, sino frente al televisor. El hincha, que lleva años encargado del jolgorio en cada partido del equipo alemán, decidió no viajar a Estados Unidos.

“Veo el Mundial con mucho escepticismo”, dice. Para él, Trump es un gran problema, porque intenta apropiarse del campeonato y usarlo de forma indebida a favor de sus proyectos políticos. “A esto hay que sumarle las restricciones a la prensa y a la libertad de expresión, además de la concesión de ese Premio de la Paz de la FIFA”, señala.

Además, recuerda los altos costos que deben afrontar los aficionados si quieren viajar. “Una vez calculamos que solo para la fase de grupos, las entradas costarán en total entre 5.000 y 8.000 euros”, sostiene. “Nada de este Mundial me atrae, para mí estaba claro que no iría”.

A Kunkel, de 27 años, también le preocupan las condiciones más estrictas para los aficionados. “Cuando dicen: ‘Estamos revisando toda la actividad en redes sociales de quienes quieren entrar a EE. UU. y verificando si alguien ha dado ‘me gusta’ o publicado algo en contra de Donald Trump’, eso no tiene nada que ver con invitar al mundo a nuestra casa y celebrar una fiesta del fútbol”.

También para Dennis y Kai está claro que no estamos ante un Mundial amigable con los hinchas. Sin embargo, confían en que Estados Unidos garantizará la seguridad de todos y que, al final, será una gran fiesta deportiva.

Fuente: Deutsche Welle

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