El canciller alemán, Friedrich Merz, advirtió el sábado (24.10.2026) en Múnich de que Alemania se enfrenta a presiones de partidos extremistas y de enemigos extranjeros, incluida una "amenaza masiva" por parte de Rusia, que, según él, busca desestabilizar al país. Merz recalcó que a nivel europeo está en juego la "libertad" del continente, ante la "amenaza masiva" que supone Rusia, la cual ha conmocionado el orden de seguridad europeo y se esfuerza por desestabilizar a Alemania, afirmó.
En su intervención en el congreso del partido Unión Social Cristiana (CSU), el partido hermano bávaro de su partido conservador, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Merz afirmó que ambas formaciones tienen la responsabilidad de, como ha venido insistiendo, impulsar reformas económicas para reforzar la estabilidad social de Alemania.
Ante la ristra de ciberataques, sabotajes, intentos de atentado contra la infraestructura crítica e intentos de desestabilizar sociedades democráticas que atribuyó a Moscú, Merz apostó por invertir en los cuerpos y fuerzas de seguridad. "Gracias a los soldados, por estar dispuestos a defender nuestra libertad con el arma en la mano si hace falta", subrayó y enfatizó: "estamos orgullosos de vosotros, estamos orgullosos de la Bundeswehr alemana".
"Estoy orgulloso de Alemania; no se lo cederemos a otros", dijo en su discurso en referencia al partido Alternativa para Alemania (AfD), sobre el que aseguró que "trabaja cada día para desestabilizar Alemania, para dejar abandonada a Ucrania, difundir la narrativa rusa y aislar a Alemania". Y dijo que cualquiera tentado a votar a ese partido "no tiene sitio en nuestra unión, ellos no tienen sitio entre nosotros".
También atacó a La Izquierda, que tras ganar las elecciones regionales en Berlín negocia con el Partido Socialdemócrata (SPD) -socio de coalición del bloque conservador en el Gobierno federal- y con Los Verdes una alianza para gobernar en la capital alemana. El canciller acusó a La Izquierda de "incitar al odio de forma abierta y desvergonzada contra los judíos, contra la policía, contra el derecho a la existencia de Israel" y rechazó una vez más sus planes de expropiar a las grandes inmobiliarias privadas.
A pesar de sus referencias a Rusia, el discurso se centró en temas de política interna, como la renovación en el cargo de presidente federal o el futuro de la industria automotriz. En su intervención, el canciller también defendió las reformas estructurales que está impulsando su Gobierno para mantener puestos de trabajo y una industria productiva y reiteró su promesa de bajar los impuestos a la electricidad.
"Necesitamos estas reformas ya", dijo Merz. "A nosotros, la Unión, se nos juzgará precisamente por si hemos logrado llevar estas reformas a la práctica", advirtió el canciller. En este contexto, se dirigió directamente a su socio de coalición, el SPD: "Lo que hemos acordado conjuntamente sigue en pie. Y lo que hemos acordado juntos debe implementarse ahora con rapidez". "Debemos devolver a nuestra economía a la senda del crecimiento, necesitamos empresas que inviertan, necesitamos una industria competitiva… y no me cansaré de repetir una y otra vez: Alemania debe seguir siendo un país industrial", añadió.
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Fuente: Deutsche Welle

