Con más agravios personales que propuestas, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro debatieron la noche de este domingo (18.10.2026) por primera vez en TV, a una semana del balotaje electoral en Brasil, mientras empatan en encuestas.
El debate en los estudios de TV Band en Sao Paulo, el primero tras la negativa de Lula a participar antes de la primera vuelta, no tardó en encenderse.
Con una corbata con los colores de Brasil, el izquierdista se alejó en un momento de Bolsonaro para marcar "distancia con miliciano", según dijo, en alusión a supuestos vínculos del senador derechista con grupos parapoliciales que controlan barrios populares en Rio de Janeiro.
Bolsonaro respondió que era mejor tenerlo lejos porque la "billetera puede ser robada", y mostró una anotación en la palma de su mano: "Corrupto".
Lula, que busca su cuarto mandato no consecutivo, estuvo preso por corrupción antes de que su condena fuera anulada por defectos de forma.
"Mentiroso contumaz, malandro", lo llamó el izquierdista luego de que su adversario mencionara a la primera dama Janja da Silva como un gasto público dispensable.
"Brasil te va a jubilar", le dijo Bolsonaro.
Vestido de traje aunque menos formal que Lula, Bolsonaro se paró varias veces detrás de su rival mientras hablaba a cámara, haciendo gestos de negación.
Lula reclamó varias veces explicaciones por una investigación por posible corrupción sobre Bolsonaro, que su adversario evitó responder, y le dijo "payaso".
El derechista atacó por su parte con menciones a un caso por posible corrupción sobre "Lulinha", un hijo de Lula.
Jair Bolsonaro salió a colación varias veces, incluso cuando su hijo le preguntó a Lula por qué tantos presos lo habían apoyado en las elecciones.
Lula dijo que quería todos los votos, incluido el de su padre, preso por golpismo.
El debate prevé réplicas y contrarréplicas, aunque los candidatos entablaron poco diálogo y optaron por intervenciones aptas para cortes en redes sociales.
Detrás de cámara se escucharon gritos y aplausos de las plateas de ambos, y Bolsonaro fue incluso abucheado por interrumpir a Lula fuera de su turno.
Lula da Silva atacó a su rival vinculándolo a los mandatarios de Argentina, Javier Milei, y de EE.UU., Donald Trump; por su parte, el opositor respondió relacionando a su adversario con el jefe de Estado nicaragüense, Daniel Ortega, y con el depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro.
Bolsonaro machacó sobre las principales preocupaciones de los brasileños, como el costo de vida y la inseguridad, y acusó a Lula de "gastar locamente para reelegirse" con anuncios de beneficios sociales.
El presidente contraatacó acusando a Bolsonaro de prever un "tijerazo" al gasto público y le preguntó si pedirá prestada la "motosierra" del presidente de Argentina, donde el desempleo ha aumentado.
"Eres amigo de Milei. ¿Has seguido cómo está Argentina? ¿Vas a seguir el modelo de Milei?", interpeló Lula al candidato del Partido Liberal (PL).
Bolsonaro respondió diciendo que si gana las elecciones, el próximo 25 de octubre, va a "dar un tijeretazo en la corrupción" del Gobierno de Lula.
También aprovechó para relacionar a Lula con el gobernante de Nicaragua, Daniel Ortega, y con el depuesto mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, "que está preso".
En otro momento del debate, al abordar temas económicos, Lula dijo que la inflación aumentó en Brasil por culpa "de la guerra de su amigo Trump" en Irán, además de por la guerra en Ucrania.
En la primera vuelta de las elecciones, celebrada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro fue el candidato más votado con un 47 % de los sufragios, dos puntos más que el dirigente progresista, quien busca su cuarto mandato no consecutivo a sus 80 años de edad.
Según los más recientes sondeos, ambos candidatos están empatados técnicamente dentro del margen de error, aunque el hijo de Bolsonaro aparece numéricamente por delante.
Lula aseguró además que "la familia Bolsonaro está subordinada a los intereses estadounidenses", en relación al presidente Donald Trump, aliado de su padre Jair Bolsonaro.
El debate culminó una jornada de manifestaciones en Brasil de ambos bandos.
Ataviados con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña, decenas de miles de derechistas se reunieron en un acto encabezado por Flávio Bolsonaro en la avenida Paulista de Sao Paulo.
En Rio de Janeiro, los bañistas de Praia Vermelha se colocaron en el agua formando el nombre de Lula.
Más tarde, un "acto por la democracia" en la playa de Copacabana convocado por el legendario músico Caetano Veloso reunió a unos 56.000 izquierdistas, según la USP.
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Fuente: Deutsche Welle

