Cuando Estados Unidos e Israel comenzaron la guerra contra Irán , a finales de febrero de 2026, ambos países esperaban debilitar tanto a la República Islámica como al llamado "Eje de la Resistencia" en Oriente Medio, formado por los grupos paramilitares afines a Irán, entre ellos Hamás en Gaza, Hezbolá en Líbano, los hutíes en Yemen y milicias en Irak.
A pesar de que Estados Unidos e Israel lograron muchos de esos objetivos, las fuerzas iraníes siguieron lanzando ataques con drones contra los Estados vecinos del Golfo y contra el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, mientras que sus aliados en Líbano y Yemen intensificaron los ataques contra Israel y el transporte marítimo comercial en el Mar Rojo.
Para Wolf-Christian Paes, investigador asociado del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos y uno de los autores del análisis Más allá del Eje, "la proliferación de vehículos aéreos no tripulados (VANT) es un buen ejemplo" de las relaciones entre Teherán y el Eje de la Resistencia. Hace unos años, Teherán transfirió sistemas completos y la formación necesaria a sus aliados. "Hoy en día, estas milicias pueden fabricar sus propios VANT", asegura el experto.
Según el trabajo, publicado tras dos años de investigación, estos grupos pueden obtener, directamente de fabricantes chinos, grandes cantidades de motores para el dron Shahed-136.
Paes asegura que "la tecnología de doble uso es difícil de controlar y rastrear la cadena de suministro es como buscar una aguja en un pajar". Además, China, Rusia y Omán no han hecho hasta ahora nada para controlar los objetos.
Según Más allá del Eje, los incidentes relacionados con drones en todo el mundo aumentaron de 140 en 2016 a más de 58.000 en 2025, lo que supone un incremento del 41.000 por ciento.
"La creciente capacidad de los socios de Irán para fabricar y desplegar drones de forma independiente también está cambiando la naturaleza de su relación con Teherán", comenta a DW Neil Quilliam, investigador asociado del programa de Oriente Medio y Norte de África del centro de estudios Chatham House, con sede en el Reino Unido.
Un buen ejemplo de ello son los hutíes. Durante la guerra en Gaza de 2023 a 2025, los hutíes atacaron a Israel, así como a buques internacionales en el Mar Rojo, con drones y misiles, en lo que, según ellos, fue un intento de mostrar su apoyo a los palestinos en Gaza. Durante la guerra en Irán, de febrero a abril de 2026, los hutíes reanudaron los ataques.
El informe también señala que, al menos desde 2022, un pequeño grupo de altos mandos hutíes en Saná ha establecido relaciones a lo largo de las costas africanas del Mar Rojo y el Golfo de Adén. "Las redes de contrabando hutíes están presentes ahora en Somalia, Yibuti, Eritrea y Sudán", dice el texto.
Durante muchos años, la milicia Hezbolá en Líbano fue el grupo armado mejor equipado de Teherán, principalmente debido a su proximidad a Israel. Un día después del ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, Hezbolá abrió un segundo frente en el norte de Israel, lo que derivó en una guerra en Líbano.
"Los esfuerzos israelíes por debilitar el liderazgo y la infraestructura militar de la organización crearon una situación en la que la ayuda iraní se volvió esencial para su recuperación", explica Quilliam.
El alto el fuego de noviembre de 2024 se rompió a principios de marzo de 2026, después de que Hezbolá atacara a Israel con drones y misiles tras el asesinato del líder iraní Ali Jamenei por parte de Israel, a quien Hezbolá también había jurado lealtad.
Como consecuencia de la prolongada campaña militar israelí en Gaza, el acceso de Teherán a Gaza y a Hamás se ha reducido, subraya Quilliam. "Esto no debe confundirse con un declive permanente de la relevancia iraní, ya que las relaciones, las redes de entrenamiento y la experiencia técnica desarrolladas durante décadas no han desaparecido", dice a DW. En su opinión, los vínculos de Teherán con Hamás ilustran cómo la cooperación militar puede sobrevivir incluso cuando la influencia política disminuye temporalmente.
Según Quilliam, Irán mantiene su influencia a través de relaciones políticas, entrenamiento, intercambio de inteligencia y coordinación estratégica entre todos estos grupos. "Pero influencia no es lo mismo que control", sentencia el experto.
Fuente: Deutsche Welle

