Lo que China espera de una cumbre entre Trump y Putin sobre Ucrania

Lo que China espera de una cumbre entre Trump y Putin sobre Ucrania

La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado este otoño sus esfuerzos diplomáticos para reactivar las negociaciones estancadas destinadas a poner fin a la guerra de Rusia en Ucrania.

Washington ha aumentado la presión sobre Kiev y sus socios europeos, al tiempo que busca atraer a Moscú de vuelta a la mesa de negociaciones mediante una serie de concesiones, entre ellas, un acuerdo sobre las exportaciones rusas de diésel a EE. UU. y la flexibilización temporal de algunas sanciones.

Sin embargo, el Kremlin no parece tener prisa por reanudar conversaciones de paz sustanciales. Moscú está dispuesto a mantener negociaciones con Ucrania a nivel técnico el mes próximo, según declaró el Kremlin tras la reunión entre el enviado especial de EE. UU., Steve Witkoff, y el presidente ruso, Vladimir Putin, en San Petersburgo el 21 de noviembre.

Putin acordó reanudar las conversaciones de paz mediadas por Washington después del 10 de noviembre, dijo su asesor Yury Ushakov luego del encuentro. Agregó que la próxima ronda de negociaciones podría llevarse a cabo en Abu Dabi y se centraría en "construir el sistema de seguridad para Rusia y Ucrania tras el fin de la guerra".

Según su asesor, Putin también compartió algunas ideas con Witkoff sobre la posible cumbre trilateral en la que participarían el presidente estadounidense Trump y el presidente de China, Xi Jinping. Ushakov señaló que Pekín ya está preparando la cumbre.

A Temur Umarov, investigador del Centro Carnegie para Rusia y Eurasia de Berlín y especialista en las relaciones entre China y Rusia, no le sorprende la propuesta del Kremlin. Según declaró a DW, Moscú quiere sentirse respetado por Washington y tratado como una gran potencia internacional.

La anterior Administración estadounidense no estaba dispuesta a debatir con Rusia cuestiones que afectaran a la soberanía de Ucrania sin la participación de Kiev. Ahora, según Umarov, el Kremlin cree que esas negociaciones podrían haberse vuelto posibles.

Al parecer, Moscú espera que cualquier acuerdo alcanzado en la reunión propuesta impulse a la Casa Blanca a presionar a Ucrania y a la Unión Europea para que acepten sus condiciones. Pero, ¿qué papel desempeñaría realmente China?

Umarov cree que Pekín participaría principalmente como socio simbólico, más que como mediador activo responsable del resultado. "Pekín no tiene intención alguna de asumir la responsabilidad del futuro de Ucrania", afirmó.

El mero hecho de asistir a la cumbre no impondría ninguna obligación adicional a China. "No es de extrañar que el Kremlin insista en este formato", explicó Umarov. "Rusia quiere demostrar que está en pie de igualdad, no solo con Estados Unidos, sino también con China. Sin embargo, objetivamente hablando, Moscú no es el socio principal en esa relación".

Sin embargo, Yurii Poita, investigador asociado sénior del Instituto Mercator de Estudios sobre China (MERICS), ofrece una valoración diferente. Considera que China y Rusia tienen intereses estratégicos que se superponen, especialmente en sus esfuerzos por promover una arquitectura de seguridad alternativa en toda Eurasia.

Ambos países, argumenta, se beneficiarían de una reducción de la presencia militar occidental en Europa y Asia y de un debilitamiento de la influencia de la OTAN. "Si Rusia y China logran convencer a Estados Unidos de que reduzca su presencia militar en Europa y la ayuda militar a Ucrania, Rusia obtendría ventajas adicionales en el campo de batalla", dijo Poita a DW.

El experto añadió que tal evolución socavaría aún más la confianza de la UE en Estados Unidos como aliado de la OTAN. Poita cree que Moscú y Pekín buscarían precisamente estos resultados en cualquier negociación con Washington.

Michael Kimmage, director del Instituto Kennan, de Estados Unidos, también duda de que Pekín se esté preparando para asumir un papel diplomático más activo con el fin de poner fin a la guerra.

En entrevista con DW, Kimmage señaló que China podría considerar que el conflicto es desestabilizador y que preferiría mantener las relaciones comerciales con Ucrania y otros países de la región. Sin embargo, cree que hay otra prioridad que prevalece sobre esas preocupaciones. "Para China es más importante la supervivencia política de Vladimir Putin", afirmó.

Según este analista, Rusia proporciona a China varias ventajas geopolíticas. Algunas de ellas son energía a bajo costo y un socio en política exterior que rara vez se interpone en el camino de Pekín.

Kimmage estima que China seguirá apoyando indirectamente los esfuerzos militares de Rusia para evitar una derrota rusa. Una victoria rotunda de Rusia puede que no sea necesariamente el objetivo de Pekín, señaló, pero garantizar que Putin no pierda es crucial. Por ese motivo, Kimmage no espera que China presione al presidente ruso para que ponga fin a la guerra si Putin no está dispuesto a hacerlo.

Temur Umarov ofrece otra perspectiva: "China entiende que, independientemente del resultado de las negociaciones con Estados Unidos y Rusia, la realidad sobre el terreno será muy distinta y dependerá, ante todo, de Ucrania", subrayó. "Le guste o no al Kremlin, Ucrania tiene capacidad de acción propia. Ni Estados Unidos ni los países occidentales pueden determinar por completo lo que sucede en el campo de batalla únicamente mediante presión diplomática".

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Fuente: Deutsche Welle

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