Aunque el Gobierno alemán sabía que una intervención estadounidense contra el régimen iraní era cada vez más probable, los ataques de Israel y Estados Unidos contra Teherán, el 28 de febrero de 2026, tomaron por sorpresa a los políticos en Berlín.
El primero de marzo, el canciller Friedrich Merz compareció ante la prensa en Berlín para hacer una breve declaración. Según su portavoz, Stefan Kornelius, Merz había sido informado de antemano de las acciones militares y el sábado también mantuvo una conversación telefónica con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
“El régimen de los mulás es terrorista, responsable de décadas de opresión del pueblo iraní”, dijo el canciller. En su opinión, Irán amenaza la existencia de Israel y es responsable del terrorismo de grupos como Hamás y Hezbolá. “Compartimos con Estados Unidos e Israel el interés en que cese el terrorismo de este régimen”, subrayó Merz.
Sin embargo, prosiguió, los ataques militares no están exentos de riesgo: “No sabemos si el plan de provocar un cambio político interno mediante ataques militares externos dará resultado”.
Su comentario dejaba entrever ciertas dudas sobre si las acciones militares son la estrategia más acertada. Aun así, Merz no quiso hacer una valoración desde el punto de vista del derecho internacional: “Ahora no es el momento de dar lecciones a nuestros socios y aliados. A pesar de todas las dudas, compartimos muchos de sus objetivos”.
Asimismo, el secretario de Relaciones Exteriores, Johann Wadephul, aseguró, en declaraciones a la cadena NDR Info, que Alemania no lleva a cabo una política activa para provocar un cambio de gobierno en Irán.
Sin embargo, señaló que el actual régimen de Teherán suministra drones a Rusia para que los utilice en la guerra contra Ucrania. “En este momento, no voy a emitir un juicio definitivo desde el punto de vista del derecho internacional”, agregó Wadepuhl.
Las declaraciones de Merz y Wadephul recuerdan a las reacciones oficiales alemanas tras la detención del expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de soldados estadounidenses a principios de año. Maduro fue trasladado a Nueva York para ser juzgado allí.
En aquel entonces, el Gobierno alemán tampoco quiso sumarse a la opinión de muchos expertos de que esta operación militar había constituido una clara violación del derecho internacional.
Hoy, lunes 2 de marzo, Merz viaja a Estados Unidos para una visita programada desde hace tiempo, y el martes tiene previsto reunirse con Trump en Washington. Esto también explica, en parte, la cautela del canciller alemán.
Por su parte, el experto en política exterior de los socialdemócratas alemanes, Adis Ahmetovic, ha apuntado: “Compartimos el objetivo de que Irán no pueda poseer la bomba atómica”.
Sin embargo, el prolongado conflicto en torno al programa nuclear iraní no justifica “una guerra con consecuencias imprevisibles para toda la región”. De ahí que el Gobierno alemán deba abogar por la distensión y la diplomacia, insistió Ahmetovic.
Numerosos políticos alemanes temen que se produzca una escalada similar en Europa. Felix Klein, responsable de la lucha contra el antisemitismo en Alemania, advirtió en una entrevista con el grupo mediático Funke que “Irán utilizará sus redes para cometer atentados terroristas contra instituciones judías e israelíes” en territorio alemán.
De acuerdo con círculos de seguridad, en 2024, había en Alemania alrededor de 1.250 activistas del grupo terrorista libanés Hezbolá, apoyado por Irán.
Por su parte, en nombre del partido opositor Los Verdes, la presidenta del grupo parlamentario, Katharina Dröge, ha dijo: “Estados Unidos e Israel justifican sus intervenciones militares alegando una amenaza inmediata que, según ellos, proviene de Irán. No existe un mandato del derecho internacional para esta intervención. Es concebible una justificación en el marco de la autodefensa, pero está sujeta a requisitos muy estrictos. Hay que partir de la base de que estos requisitos no se cumplen”.
Fuente: Deutsche Welle

