La nueva apuesta de China por la autosuficiencia alimentaria

La nueva apuesta de China por la autosuficiencia alimentaria


A mediados de agosto de 2026, China adquirió en Estados Unidos algo más de medio millón de toneladas de soja para la próxima campaña comercial. Esa, sin embargo, es solo una pequeña parte de una compra de alrededor de 25 millones de toneladas de soja al año que, según la agencia Reuters, acordaron ambos países en octubre del año pasado. El acuerdo estará vigente hasta finales de 2028.

Aunque China se ha fijado en su XV Plan Quinquenal el objetivo de producir en el futuro la mayor cantidad posible de alimentos dentro de sus propias fronteras, no puede sustituir todas las importaciones, como ocurre con la soja. Esta leguminosa rica en proteínas no solo se utiliza para el consumo humano, sino sobre todo como pienso para la enorme producción china de porcino, aves de corral y acuicultura. Debido a la limitación de tierras cultivables y recursos hídricos, la agricultura china difícilmente podrá superar esa dependencia.

El intento de reforzar la autosuficiencia alimentaria está motivado también por un contexto internacional cada vez más incierto. "La guerra entre Rusia y Ucrania ha incrementado los riesgos que el actual mercado mundial de cereales supone para la seguridad alimentaria nacional y ha provocado una reevaluación del comercio mundial de cereales basado en el libre comercio", se afirma en un artículo publicado por el centro de estudios estadounidense Center for Strategic and International Studies (CSIS).

Otro desafío son los recursos limitados del país. "China, con casi el 18 % de la población mundial, es el segundo país más poblado del mundo después de India, pero dispone de apenas alrededor del siete por ciento de la superficie agrícola mundial", explica a DW Christina Otte, corresponsal en China de la organización de comercio exterior Germany Trade & Invest (GTAI).

Al mismo tiempo, aumentan los riesgos climáticos. Un estudio reciente publicado en la revista científica Nature muestra que los episodios combinados de calor extremo y sequía han aumentado en China y afectan especialmente a las cosechas de maíz y arroz.

En el decimoquinto Plan Quinquenal para el periodo 2026-2030, los dirigentes chinos apuestan principalmente por aumentar la productividad agrícola. La proporción de tierras agrícolas de alta calidad deberá pasar de alrededor del 70 a un 75 por ciento.

Al mismo tiempo, se desarrollarán variedades de semillas más resistentes, se incrementará el grado de mecanización y se ampliará la agricultura inteligente (smart farming). También se pretende mejorar la eficiencia en el uso del agua. "China se ha fijado objetivos bastante ambiciosos para su sector agrícola", prosigue Christina Otte.

Para ello, Pekín apuesta por la modernización tecnológica. China está invirtiendo en nuevas variedades de semillas, biotecnología, agricultura de precisión, digitalización e inteligencia artificial.

"Aunque todas estas medidas pueden contribuir a aumentar considerablemente la producción agrícola, se da por hecho que China seguirá dependiendo de las importaciones en el futuro", indica Otte.

Al mismo tiempo, Pekín intenta diversificar sus proveedores. El centro de pensamiento británico Chatham House describe la combinación de una mayor producción nacional, fuentes de importación más diversificadas y amplias reservas estratégicas como un componente fundamental de la estrategia china de seguridad alimentaria.

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Para los países que exportan productos agrícolas a China, la evolución de la demanda china podría tener consecuencias muy distintas. Un análisis publicado a mediados de agosto por el Instituto ISEAS-Yusof Ishak de Singapur en la revista especializada FULCRUM, concluye que algunos países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) podrían verse especialmente afectados. Camboya, Laos, Myanmar, Tailandia y Vietnam figuran entre los países con una dependencia notable de sus exportaciones al mercado chino.

Al mismo tiempo, es probable que aumente la importancia de requisitos relacionados con la seguridad alimentaria, la trazabilidad y la sostenibilidad.

"Por ello, China podría pasar de ser un mercado que importa grandes volúmenes de alimentos a convertirse cada vez más en un mercado para productos más selectivos y de mayor calidad", dice Otte.

La estrategia china no se limita a la producción nacional. El ISEAS destaca que China ya se ha convertido en un importante proveedor de tecnología agrícola, semillas mejoradas, sistemas digitales para la agricultura, equipos de riego y maquinaria para el procesamiento de alimentos. Para los países de la ASEAN, esto podría abrir nuevas oportunidades de cooperación y transferencia tecnológica.

Chatham House también considera que las inversiones chinas en tecnología agrícola tendrán repercusiones internacionales.

Según Otte, "podría decirse que China tiene el potencial de convertirse en un importante centro de tecnología agrícola moderna". "Sin embargo, es poco probable que el país llegue a alcanzar una independencia total de las importaciones de alimentos", concluye la experta.

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Fuente: Deutsche Welle

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