Un misterioso complejo subterráneo situado cerca de la instalación nuclear iraní de Natanz está acaparando la atención mundial después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, insinuara el martes (21.07.2026) que podría convertirse en objetivo de un ataque militar, al afirmar que en dicho emplazamiento podrían encontrarse centrifugadoras de uranio.
"Es muy probable que ataquemos esa zona muy pronto. Y no hay nada que puedan hacer al respecto", declaró Trump a los periodistas en la Casa Blanca.
Irán ha amenazado con "ampliar" la guerra si Estados Unidos ataca instalaciones nucleares.
Teherán apenas ha facilitado información sobre el complejo excavado bajo lo que en farsi se conoce como "Kuh-e Kolang Gaz La", o Montaña del Pico.
A los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) nunca se les ha permitido el acceso al interior. Gran parte de lo que se sabe sobre este complejo procede de imágenes de satélite y de evaluaciones de los servicios de inteligencia, más que de la observación directa.
Aunque el emplazamiento ha aparecido repetidamente en informes durante los últimos años, su finalidad sigue sin estar clara. Esa incertidumbre lo ha convertido en uno de los lugares más vigilados en relación con las actividades nucleares de Irán.
El complejo subterráneo está situado al sur de Teherán, en la provincia iraní de Isfahán, y se ha excavado en el interior de una montaña a unos 2 kilómetros de la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, una de las instalaciones nucleares más importantes del país.
Las imágenes de satélites comerciales, incluidas las publicadas por Maxar Technologies, han mostrado una actividad de construcción continua desde 2020.
En ellas se aprecian nuevas entradas a túneles, vías de acceso, instalaciones de seguridad y grandes cantidades de roca excavada.
El Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, con sede en Washington, estima que algunas partes de la instalación podrían estar enterradas a una profundidad de entre 80 y 100 metros bajo la montaña.
De ser cierto, el complejo se encontraría a mayor profundidad que muchas de las instalaciones nucleares conocidas de Irán y sería considerablemente más difícil de dañar con un ataque aéreo.
El director general del OIEA, Rafael Grossi, ha señalado en repetidas ocasiones que, sin inspecciones, la agencia no puede verificar si hay material nuclear, centrifugadoras u otros equipos sensibles en el lugar.
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Farzin Nadimi, investigador principal del Instituto de Washington para la Política del Cercano Oriente, declaró a DW que la importancia estratégica de la Montaña del Pico "radica en su resistencia a las bombas antibúnker y en su proximidad al complejo nuclear de Natanz".
Nadimi sostiene que los daños de los que se ha informado en las instalaciones iraníes de Fordo y en algunas partes de Natanz e Isfahán tras la campaña de bombardeos de junio de 2025 han hecho que el complejo subterráneo cobre mayor importancia que antes.
"Teniendo en cuenta las consideraciones de seguridad de Irán, cabe esperar que las futuras actividades de enriquecimiento de uranio e incluso las relacionadas con armamento puedan acabar concentrándose en una única ubicación fuertemente protegida", afirmó. "La Montaña del Pico es la candidata más lógica para desempeñar ese papel".
Las bombas antibúnker utilizadas por el Ejército estadounidense están diseñadas para penetrar en el terreno antes de detonar, pero incluso las más potentes de esas armas solo pueden alcanzar una profundidad determinada.
Si serían capaces de destruir un complejo enterrado a una profundidad tan grande como la de la Montaña del Pico sigue siendo objeto de debate entre los expertos militares. La disposición exacta de los túneles, su profundidad y la ubicación de cualquier infraestructura crítica nunca se han hecho públicas.
A diferencia de Natanz o Fordo, donde a lo largo de los años se han identificado instalaciones clave, resulta difícil evaluar los daños que sufriría un objetivo situado en el interior de una montaña.
Algunos analistas sostienen que, si alguna vez se atacara este emplazamiento, el objetivo podría no ser destruir todo el complejo. Un objetivo militar más realista podría consistir en derrumbar las entradas de los túneles, dañar las vías de acceso o inutilizar la infraestructura de apoyo, lo que dificultaría o imposibilitaría el funcionamiento de la instalación.
Fuente: Deutsche Welle

