China ha condenado enérgicamente los ataques contra Irán y el asesinato de su jefe de Estado y líder religioso, Alí Jamenei. Pekín habló de una “flagrante violación grave de la soberanía”. Según su Ministerio de Relaciones Exteriores, han sido pisoteados los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Irán es, junto con Rusia, el principal proveedor de gas y petróleo para China. Se estima que el 90 por ciento de la producción petrolera iraní se exporta al gigante asiático. Hasta ahora, la mayor parte se tramitaba a través de terceros países, ya que Irán está sujeto a severas sanciones. Flotas ilegales han prestado apoyo en el transporte.
Tras los ataques estadounidenses e israelíes del fin de semana, Irán ha suspendido el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz. Esto ha paralizado una de las rutas más importantes para el comercio de petróleo, por la que se transporta casi el 20 por ciento del consumo global del oro negro.
De los 20 millones de barriles de crudo que pasan diariamente por el estrecho, la mitad se destina a China. Pekín teme que su seguridad energética se vea amenazada si el estrecho de Ormuz se cerrara durante un periodo prolongado por la guerra.
Irán y China también mantienen estrechos vínculos políticos. Desde 2023, Irán es miembro de la alianza de seguridad liderada por China y Rusia, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y, desde 2024, es miembro del BRICS+, la confederación de los países emergentes más grandes del mundo.
El “asesinato descarado” de un jefe de Estado soberano y el llamado a un cambio de régimen son inaceptables, subrayó el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, en una conversación telefónica con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov.
Los ataques se produjeron mientras Estados Unidos e Irán se encontraban en medio de negociaciones. Según la agencia china Xinhua, Lavrov habría coincidido con su homólogo chino.
Asimismo, llegaron críticas desde Corea del Norte, aliada de China y Rusia. Pyongyang habló de un “acto ilegal de agresión” y condenó “enérgicamente el acto desvergonzado y malicioso de Estados Unidos e Israel para satisfacer sus ambiciones egoístas y hegemónicas”.
La interpretación de China y sus aliados difiere de la de Alemania. “Estados Unidos ha buscado durante semanas una solución negociada con Irán. Pero, en las conversaciones mantenidas en Omán y Suiza, la parte iraní no ha aceptado ningún acuerdo amplio, fiable y verificable para poner fin al programa nuclear militar”, dijo el canciller, Friedrich Merz, tras los primeros ataques.
El Gobierno en Berlín aún no se ha pronunciado sobre la legitimidad jurídica de la ofensiva israelí-estadounidense. En cambio, el jurista y especialista en derecho internacional Christoph Safferling, de la Universidad de Erlangen-Núremberg, destaca que el derecho internacional es bastante claro.
“Rige una prohibición general del uso de la fuerza. La independencia territorial y la integridad política de un Estado soberano deben respetarse sin condiciones. Y eso no lo vemos aquí”, dijo al noticiero Tagesschau. “Estos ataques aéreos van dirigidos contra Irán como Estado soberano y, por lo tanto, son contrarios al derecho internacional”, concluyó.
Según Safferling, en algunas situaciones el uso de la fuerza es legítimo desde el punto de vista jurídico, por ejemplo, con un mandato de la ONU, en defensa propia o ante una catástrofe humanitaria inminente.
Estados Unidos habla de defensa propia y de amenazas inminentes. “Sin embargo, en realidad tenemos dos países, Estados Unidos e Irán, que están negociando entre sí. No se puede decir que no haya tiempo para tomar otras medidas”, prosigue el jurista.
Pekín ha descrito la política exterior de EE. UU. como una diplomacia de la “ley de la selva”. “El año 2026 no ha empezado precisamente bien”, dijo el presidente chino, Xi Jinping, en una conversación con el canciller alemán, Friedrich Merz, el miércoles pasado, refiriéndose a la operación militar estadounidense para capturar al expresidente venezolano Nicolás Maduro en Caracas.
A diferencia de Estados Unidos, China quiere fortalecer las Naciones Unidas. Washington debe a la ONU alrededor de cuatro mil millones de dólares en cuotas de membresía.
Asimismo, China busca aliarse con Europa. En la declaración conjunta tras la visita de Merz al país asiático, ambas partes reafirmaron “que los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional constituyen la base de la cooperación internacional”.
La ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán le da a China una oportunidad perfecta para cuestionar las pretensiones de liderazgo mundial de Washington.
El argumento de Donald Trump es controvertido: si China lo aplicara, Pekín podría cruzar el estrecho de Taiwán en cualquier momento con el pretexto de defenderse. Pekín considera Taiwán como una provincia separatista y no tolera la independencia de la isla, que está gobernada democráticamente.
Los argumentos de EE. UU. también podrían ser utilizados por Rusia para justificar su guerra contra Ucrania, afirma el experto en derecho internacional Safferling. Hace cuatro años, el presidente ruso, Vladimir Putin, inició la ofensiva militar contra Ucrania “para proteger a la población rusa”. También se alegaron razones humanitarias.
Fuente: Deutsche Welle
