El martes 7 de julio de 2026 se conoce el fallo del juicio de apelación contra Marine Le Pen. La líder del bloque parlamentario de Agrupación Nacional (RN) en la Asamblea Nacional francesa encabeza una formación considerada entre la derecha populista y la extrema derecha.
Si el tribunal vuelve a condenarla por malversación de fondos del Parlamento Europeo y le mantiene la inhabilitación para ser candidata a cargos públicos, quedará excluida de las elecciones presidenciales de abril de 2027.
Si, en cambio, el tribunal revoca esa sanción, Le Pen podría anunciar su candidatura. Sería la cuarta vez que compite por la presidencia de Francia, tras las elecciones de 2012, 2017 y 2022. En las dos últimas llegó al balotaje, pero fue derrotada en ambas ocasiones por el actual presidente, Emmanuel Macron, quien no podrá postularse nuevamente tras completar dos mandatos.
En caso de que el fallo del tribunal obligue a Marine Le Pen a quedarse fuera de la contienda, el candidato de RN sería Jordan Bardella, presidente del partido, de 30 años, y considerado el heredero político de Le Pen.
Independientemente de cuál de los dos sea el candidato, actualmente las encuestas son favorables para el partido. Tanto Le Pen como Bardella liderarían cómodamente la primera vuelta de abril, con entre el 32 y el 38 por ciento de intención de voto respectivamente, muy por delante del resto de los aspirantes.
El principal rival sería el ex primer ministro Édouard Philippe, del partido de centroderecha Horizons. Si llegara al balotaje frente a Bardella o Le Pen, sus posibilidades dependerían de si logra reunir el apoyo tanto del electorado de centro y derecha moderada como de la izquierda.
Eso ya ocurrió en varias elecciones presidenciales y legislativas en Francia, de manera similar a lo que sucede en Alemania, donde otros partidos suelen unirse para frenar a Alternativa para Alemania (AfD), considerada en parte de extrema derecha. "Pero esa dinámica se ha ido debilitando en los últimos años", comenta a DW Jacob Ross, experto en Francia de la Sociedad Alemana de Política Exterior. "La probabilidad de que RN gane también la segunda vuelta es hoy mayor que nunca. De eso no hay duda".
El ascenso de Agrupación Nacional ha sido posible gracias a una estrategia de largo plazo impulsada por Marine Le Pen, a la que ella misma llamó "desdemonización". El objetivo era dejar atrás el antisemitismo y el racismo abierto que caracterizaron al partido bajo el liderazgo de su padre, Jean-Marie Le Pen, y adoptar una línea más moderada y con aspiraciones de gobierno, capaz de atraer a votantes de centro y centroderecha.
Cuanto más factible parece una victoria electoral en 2027, más procura RN tomar distancia de los partidos de ultraderecha de otros países y acercarse, en cambio, a fuerzas de la derecha moderada.
Y ahí es donde entra Alemania. Tanto Le Pen como Jordan Bardella se han distanciado claramente de Alternativa para Alemania, al considerar que es demasiado extremista. Incluso promovieron su expulsión del grupo parlamentario que ambas formaban en el Parlamento Europeo. Y eso, pese a que los dos partidos comparten buena parte de su programa político, especialmente en su rechazo a la inmigración y su escepticismo hacia la Unión Europea.
Por otro lado, a comienzos de este año, Jordan Bardella se reunió en París con el embajador alemán en Francia, Stephan Steinlein. Y en mayo de 2026, en una entrevista con el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, elogió expresamente al canciller alemán, Friedrich Merz, del partido democristiano Unión Demócrata Cristiana (CDU), y habló de "coincidencias ideológicas".
Entre ellas mencionó las críticas al programa climático europeo Green Deal y la gestión de los "flujos migratorios". En ese contexto, Bardella celebró la reintroducción de controles en las fronteras alemanas.
La cancillería alemana no ha respondido a los gestos de acercamiento de Jordan Bardella. Friedrich Merz, que pone el acento en el centro político y en el valor de la integración europea, evidentemente no concede importancia a los elogios de un dirigente de la derecha radical francesa. Sin embargo, tarde o temprano tendrá que plantearse cómo relacionarse con un eventual presidente Jordan Bardella o con una presidenta Marine Le Pen.
Jacob Ross prevé que, de darse ese escenario, surgirían desacuerdos tanto en la relación bilateral como dentro de la Unión Europea. "Habrá un gran potencial de conflicto en cuestiones políticas", subraya. Uno de los puntos de fricción podría ser la política energética, si Francia —que, a diferencia de Alemania, apuesta por la energía nuclear— decidiera abandonar el mercado europeo de la electricidad. Lo mismo ocurriría si, como han anunciado Bardella y Le Pen, Francia redujera de forma significativa sus aportes al presupuesto de la UE.
Fuente: Deutsche Welle

