Irán: los puntos energéticos clave que Trump podría atacar

Irán: los puntos energéticos clave que Trump podría atacar

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se pronunció el lunes 23 de marzo por la mañana en Truth Social para anunciar que retiraba su ultimátum de 48 horas -que expiraba a última hora del lunes- para que Irán abriera el estrecho de Ormuz o se enfrentara a ataques masivos contra su infraestructura energética.

El cierre efectivo por parte de Teherán de esta estrecha vía navegable que une el golfo Pérsico con el océano Índico ha dejado varados petroleros y gaseros durante semanas, lo que ha disparado los precios del combustible en los mercados mundiales. El precio del crudo Brent se mantiene cerca de los 113 dólares por barril este lunes.

Trump lanzó el ultimátum el sábado por la noche en Truth Social, exigiendo a Irán que reabriera completamente Ormuz al tráfico comercial. Advirtió de que, de no cumplirlo, Estados Unidos “atacaría y arrasaría” las centrales eléctricas iraníes, “empezando por la más grande”.

Irán cuenta con 98 centrales eléctricas de gas natural en funcionamiento, según datos recopilados por Bloomberg. La Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA) ha calculado que estas centrales representan alrededor del 85 por ciento de la generación total de electricidad.

Si Trump cumple su palabra de atacar primero la central eléctrica más grande, la central de Damavand estaría claramente en el punto de mira.

Damavand, situada en Pakdasht, a unos 50 kilómetros al sureste de la capital, Teherán, tiene una capacidad de aproximadamente 2.868 megavatios (MW) de electricidad, lo que la convierte en la mayor de Irán.

Damavand funciona principalmente con gas natural y cuenta con diésel como respaldo. El New York Times informó el lunes que Damavand suministra más de un tercio de la electricidad a la región de Teherán, que incluye a los más de 10 millones de habitantes de la capital.

Trump, sin embargo, podría haberse referido a la central nuclear de Bushehr, el único reactor nuclear operativo de Irán. Con una capacidad bruta de 1.000 MW, según la Asociación Nuclear Mundial, Bushehr contribuye menos a la generación de electricidad que Damavand.

Cualquier ataque contra Bushehr podría suponer una violación de los Convenios de Ginebra, que prohíben los ataques contra instalaciones nucleares que pongan en riesgo la vida de civiles.

Rafael Grossi, director general del organismo de control nuclear de la ONU, el OIEA, advirtió de que un ataque contra Bushehr cruzaría la “línea más roja” de la seguridad nuclear.

Dijo que los daños en el núcleo del reactor podrían dispersar la radiactividad, lo que podría requerir evacuaciones en amplias zonas. La radiación también podría afectar a las aguas del Golfo Pérsico.

Es poco probable que se produzca un apagón a nivel nacional solo por ataques estadounidenses contra Damavand. Los analistas señalan que, incluso si una gran central sufriera daños importantes, la red eléctrica general podría absorberlo.

Si ataques estadounidenses contra Damavand dejaran inoperativa toda la instalación, solo se eliminaría alrededor del 3-4 por ciento de la capacidad eléctrica de Irán, que asciende a un total de 98 802 MW.

Según los analistas, para provocar cortes de electricidad generalizados o a nivel nacional se necesitarían ataques coordinados contra múltiples instalaciones, así como contra líneas de transmisión, subestaciones y transformadores.

Si tuvieran éxito, unos ataques sincronizados provocarían apagones generalizados para los aproximadamente 90 millones de habitantes de la República Islámica, ya de por sí agobiados por semanas de conflicto y años de sanciones internacionales.

La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) advirtió que cualquier ataque contra las infraestructuras energéticas provocaría una represalia equivalente.

El portavoz militar Ebrahim Zolfaqari amenazó con atacar todas las infraestructuras energéticas, los sistemas de tecnología de la información y las plantas desalinizadoras de la región. La electricidad y el agua de mar desalinizada hacen habitables las ciudades del desierto de los países del Golfo.

El IRGC añadió que el estrecho de Ormuz permanecería cerrado hasta que se reconstruyeran las centrales eléctricas destruidas, una medida que casi con toda seguridad haría subir mucho más los precios del petróleo y el gas.

El Consejo de Defensa de Irán intensificó el lunes su amenaza de represalia, advirtiendo de que colocaría minas marinas, incluidas minas flotantes, en todo el golfo Pérsico.

Fuente: Deutsche Welle

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