@LuisAbinader pospone LA Agenda Semanal del 2 de noviembre y desarrolla importante agenda institucional en Madrid, España
HAZ CLIC AQUÍ ➜"Hay un miedo permanente en el ambiente. Me sobresalto cada vez que escucho un ruido fuerte", cuenta una madre de 37 años de Teherán, la capital de Irán. "Incluso cuando una puerta se cierra de golpe, me asusto y temo que estén cayendo bombas".
Sus hijos siguen asistiendo a la escuela, explica la mujer, que prefiere permanecer en el anonimato. "Dejar a los niños en casa por miedo tampoco es una solución. Se volverían locos en nuestro pequeño departamento". La madre también cuenta que algunos padres de su entorno, cuyos hijos asisten a escuelas privadas, recibieron información de los establecimientos educativos con instrucciones sobre cómo actuar en caso de emergencia.
Las escuelas de todo Irán siguen abiertas a pesar de los riesgos de seguridad. Sin embargo, numerosos padres han compartido en las redes sociales los planes de emergencia de algunos establecimientos educativos. El ambiente entre las familias es de tensión. La población iraní es joven, con una edad promedio de aproximadamente 35 años.
El Ministerio de Educación intenta tranquilizar a las familias jóvenes. Ali Farhadi, representante de esa cartera, pidió que no se dejen inquietar por la información que circula en internet: "No hay que prestar atención a los rumores que buscan sembrar el miedo y provocar el cierre de las escuelas".
El portavoz agregó que el ministerio decide sobre la apertura o el cierre de las escuelas en coordinación con las autoridades de seguridad. Si la situación de seguridad cambia, las medidas serán reevaluadas.
Al mismo tiempo, los propios medios estatales iraníes difunden escenarios de un posible ataque nuclear e informan sobre medidas de protección. A principios de semana, la televisión estatal IRIB emitió un informe detallado para preparar a la población ante un eventual ataque nuclear de fuerzas enemigas. Entre otras recomendaciones, se aconsejó permanecer al menos 24 horas en un refugio en caso de que se produzca un ataque.
Desde finales de octubre de 2026, circulan rumores sobre un posible ataque estadounidense contra el búnker nuclear iraní conocido como "Pickaxe Mountain", situado en la provincia de Isfahán, en el centro de Irán. La instalación se encuentra a unos 200 kilómetros al sur de Teherán y cerca de la planta nuclear de Natanz. El Gobierno iraní niega que allí se realicen actividades relacionadas con su programa nuclear.
Tras las elecciones intermedias celebradas en Estados Unidos el martes 3 de noviembre de 2026, muchas personas temen que se reanuden los ataques aéreos estadounidenses. Medios de comunicación de Estados Unidos, como el portal de noticias Axios, ya informaron que las Fuerzas Armadas estadounidenses están ultimando los preparativos.
"Todavía es difícil hacer evaluaciones concretas sobre las posibles repercusiones de los resultados de las elecciones intermedias en Estados Unidos sobre la guerra con Irán. Hay varios factores en juego que pueden influir en la evolución de la situación", explica a DW Hamidreza Azizi, experto en Irán del centro de estudios International Crisis Group, con sede en Washington.
Sin embargo, según el experto, está claro que los dirigentes iraníes consideran el resultado electoral como una victoria y una confirmación de la estrategia que han seguido hasta ahora frente a Estados Unidos. Teherán cree que su resistencia a las exigencias de Washington contribuyó a la derrota electoral del propio presidente Donald Trump y de su Partido Republicano. Algunos sectores en Teherán ya interpretan el resultado como una "venganza" por el asesinato de altos dirigentes iraníes a manos de Estados Unidos e Israel.
Los analistas electorales estadounidenses atribuyen las fuertes pérdidas del Partido Republicano, entre otros factores, a la guerra con Irán. Al parecer, dentro del propio partido también existe consenso al respecto. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, escribió en X: "La razón de nuestra derrota es la guerra. El propio presidente lo dijo anoche".
No obstante, el presidente estadounidense, Donald Trump, defendió su decisión de iniciar la guerra contra Irán: "Si tuviera que hacerlo otra vez, lo volvería a hacer".
En este contexto, Azizi considera previsible que Irán adopte una postura todavía más inflexible respecto de sus principales exigencias. La situación podría agravarse, especialmente si Trump, como sospechan algunos observadores, siente la necesidad de vengar su derrota electoral y busca compensar el revés político interno con un posible éxito en política exterior.
Trump todavía dispone de al menos dos meses antes de que el Congreso estadounidense, renovado en gran parte tras las elecciones, comience a trabajar. Su Partido Republicano ya no cuenta con mayoría en ninguna de las dos cámaras: ni en el Senado ni en la Cámara de Representantes.
Fuente: Deutsche Welle
