Haití: 10 años sin elecciones y en una transición sin fin

Haití: 10 años sin elecciones y en una transición sin fin

"Era algo casi completamente previsible. Las condiciones en Haití no están dadas para elecciones", explica a DW Eduardo Gamarra, profesor de política de la Universidad Internacional de Florida (FIU) y experto en Haití. Desde Ciudad de México, el analista político Diego da Rin, del centro de estudios International Crisis Group (ICG), coincide: "Se veía venir que el calendario ambicioso que fue publicado en julio no se iba a poder cumplir".

La decisión del Consejo Electoral Provisional de Haití (CEP) de aplazar las elecciones presidenciales y legislativas previstas para el próximo 13 de diciembre confirma lo que los expertos ya daban por hecho. Sin fijar una nueva fecha, el organismo ha informado que el calendario electoral tendrá que ser adaptado a las exigencias técnicas y operativas del proceso y a las condiciones necesarias para su desarrollo.

Esta nueva postergación prolonga una transición que ya se ha extendido mucho más de lo previsto. Haití, el país más pobre de América, lleva diez años sin celebrar elecciones nacionales. El último presidente electo, Jovenel Moïse, fue asesinado en 2021. Tras su muerte, Ariel Henry asumió como líder de facto, pero dimitió en 2024 en medio de una grave crisis política y de seguridad.

Desde entonces, el país estuvo bajo un Gobierno de transición, cuyo Consejo Presidencial terminó en febrero de este año. El primer ministro Alix Didier Fils-Aimé sigue al frente del Gobierno.

Pero, más allá del calendario electoral, el principal desafío sigue siendo garantizar las condiciones mínimas de seguridad. "No puedes tener elecciones en un país donde tienes un Gobierno que no gobierna más que Pétion-Ville ―una zona acomodada de la capital, Puerto Príncipe―, y que tiene una policía sin capacidad de llevar adelante lo más mínimo en seguridad pública", afirma Gamarra.

Solo este año, al menos 5.700 personas murieron o resultaron heridas a manos de bandas criminales o durante operaciones contra ellas, según datos de la ONU. Asimismo, debido a la galopante violencia, casi 1,5 millones de personas se han visto desplazadas.

Para combatir la violencia y la criminalidad, el Consejo de Seguridad de la ONU desplegó en Haití la Fuerza de Supresión de Pandillas, que debía alcanzar unos 5.500 efectivos. Pero actualmente cuenta con menos de un tercio de esa cifra.

De este modo, asegura el analista Da Rin, "ninguno de los ingredientes necesarios para que haya elecciones están listos". Sin embargo, no se trata solamente de la seguridad. También están pendientes los preparativos electorales y las condiciones políticas. En julio, por ejemplo, el propio CEP comenzó el registro de votantes en nueve de los diez departamentos del país, pero dejó fuera al departamento del Oeste, donde se encuentra Puerto Príncipe, debido a las condiciones de seguridad.

La cuestión ahora es qué debe ocurrir primero: ¿estabilizar el país o celebrar elecciones para salir de esta crisis? Gamarra hace una comparación con el caso venezolano, sin pretender tomarlo como hoja de ruta: "En Venezuela, por ejemplo, dicen que necesitan primero estabilidad, luego reconstrucción y finalmente elecciones. Y en Haití lo han puesto al revés. Quieren hacer primero elecciones, luego estabilidad y después reconstrucción".

Por su parte, Da Rin sostiene que "Haití no va a lograr derrotar completamente a las pandillas antes de organizar sus elecciones. Por eso, el Gobierno va a tener que determinar las condiciones mínimas a las que quiere llegar en materia de seguridad para avanzar con la organización de elecciones y fijarse objetivos realistas".

Y el problema de la seguridad va mucho más allá del control de determinados barrios de Puerto Príncipe. Distintas organizaciones han alertado de que las bandas criminales controlan amplias zonas de la capital y de otras partes del país. También tendrían bajo su control puertos, rutas, combustible y actividades económicas.

"Las pandillas controlan sobre todo la zona del litoral, donde están concentradas la mayoría de las actividades económicas", asegura Da Rin. "Han establecido peajes ilegales, que en este momento son una de sus principales fuentes de financiación", señala.

Pero también hay otro desafío: conseguir que los haitianos puedan y quieran participar en las elecciones. "Lo más lejano en su mente ahora es ir a votar", dice el experto Gamarra. "Lo que tienen en mente es: ¿Voy a comer hoy? ¿Voy a poder sobrevivir? ¿Cómo me protejo de la violencia?"

Por ello, no basta con fijar una fecha de elecciones. También hay que conseguir que exista un proceso electoral en el que la población pueda y quiera participar. "No han logrado recomponer el registro electoral. Entonces, ¿quién va a votar en Haití? Esa es una de las preguntas claves”, insiste Gamarra.

Además, la responsabilidad de esta crisis no recae únicamente sobre Haití, según este experto. El profesor de la FIU considera insuficiente la implicación de Estados Unidos, la región, Naciones Unidas y la Unión Europea. "Si [el problema] no existe para Estados Unidos, tampoco existe para el resto del hemisferio", lamenta.

Ante este panorama, los expertos creen que el riesgo de que el país quede atrapado en un callejón sin salida a la vista es latente. "Esto puede durar indefinidamente. Podría ser una transición sin fin", dice Gamarra. Y Da Rin coincide: "Hasta que las preparaciones técnicas electorales no estén relacionadas con un plan de seguridad, con metas concretas, las elecciones se van a seguir postergando indefinidamente”.

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Fuente: Deutsche Welle

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