El precio del petróleo se disparó este lunes (09.03.2026) hasta casi 120 dólares por barril después de que Israel atacara la infraestructura energética de Irán durante el fin de semana, y de que Teherán anunciara a Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo del país.
Los ataques marcaron una fuerte escalada en el conflicto, que ya lleva diez días, y generaron nuevas preocupaciones en los mercados energéticos mundiales. El crudo Brent llegó a cotizar a 119,50 dólares por barril, aunque más tarde retrocedió hasta alrededor de los 100 dólares.
El agravamiento de la guerra aumenta el riesgo para la infraestructura energética en todo Oriente Medio. Allí, los productores ya enfrentan instalaciones dañadas por ataques iraníes y el cierre de la ruta marítima petrolera más importante del mundo.
Con capacidades de almacenamiento cada vez más limitadas para las exportaciones, surge la pregunta de si la producción petrolera del Golfo podría detenerse en cuestión de días.
Los principales productores del Golfo – Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Qatar, Kuwait y Baréin – han quedado directamente en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Irán buscó involucrar a los países del Golfo en el conflicto lanzando ataques contra instalaciones energéticas, aeropuertos, hoteles y zonas residenciales, además de bases militares estadounidenses en la región. Estas acciones desataron acusaciones de comportamiento “traicionero” y amenazas de posibles represalias militares.
A esto se suma el cierre de facto del estrecho de Ormuz por parte de Irán. Este estrecho corredor marítimo entre Irán y Omán, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo, es una arteria clave para el comercio energético mundial.
Según la firma de análisis marítimo Kpler, el tráfico comercial por la zona está prácticamente paralizado.
Por Ormuz pasa cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo, por lo que su cierre es considerado uno de los peores escenarios posibles para los mercados energéticos globales.
Mientras los petroleros y buques de gas natural licuado (GNL) siguen bloqueados, los productores del Golfo esperan que el estrecho pueda reabrirse pronto.
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos tienen algunas rutas alternativas para exportar parte de sus recursos energéticos a través del mar Rojo y del golfo de Omán. Sin embargo, otros productores de la región dependen únicamente de reservas almacenadas que se van reduciendo rápidamente.
En total, los países del Golfo pueden almacenar unos 343 millones de barriles de petróleo, lo que podría retrasar temporalmente una interrupción de la producción, según el banco estadounidense JP Morgan.
Pero en condiciones normales alrededor de 15 millones de barriles diarios (bpd) de crudo, además de más de 4 millones de bpd de productos refinados –como gasolina, diésel o combustible para aviones- pasan por el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con los cálculos de JP Morgan, cuando la guerra estalló, el 28 de febrero, los países del Golfo tenían apenas 22 días de margen de almacenamiento.
Irak, que contaba con solo seis días de capacidad de almacenamiento, probablemente ya haya agotado sus reservas. Esto habría llevado a recortes de producción de unos 1,5 millones de barriles diarios por parte de Bagdad la semana pasada.
La empresa noruega Rystad Energy advirtió hoy, lunes, que los campos petroleros operativos que quedan en Irak “se enfrentan a un cierre inminente y prácticamente inevitable”.
Por su parte, Arabia Saudita disponía de 66 días de almacenamiento el 28 de febrero, según JP Morgan. Ese cálculo supone que el país puede redirigir parte de sus exportaciones por rutas alternativas.
Sin embargo, Rystad Energy estima que el reino podría tener en realidad solo entre siete y nueve días antes de verse obligado a recortar su producción.
La petrolera estatal Saudi Aramco está desviando la mayor cantidad posible de crudo hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Al mismo tiempo, Emiratos Árabes Unidos está enviando parte de sus exportaciones a través de Fuyaira, un puerto que también fue atacado por Irán.
Aun así, estas rutas alternativas solo pueden absorber aproximadamente un tercio del petróleo que normalmente atraviesa el estrecho de Ormuz.
El diario Financial Times (FT) informó este lunes, citando datos de la empresa parisina Kayrros, que Arabia Saudita ya habría reducido su producción, pese a contar con capacidad de almacenamiento adicional. Recortes similares fueron reportados también por Bloomberg y Reuters.
El banco neerlandés ING indicó, además, que Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos también han comenzado a reducir su producción petrolera.
Si gran parte de la producción y exportación de petróleo del Golfo se detuviera, los precios probablemente subirían con fuerza. La región representa cerca de un tercio del petróleo que se transporta por mar en el mundo.
Por su parte, el Ministro de Energía de Qatar dijo al FT el viernes pasado que el crudo podría alcanzar los 150 dólares por barril si el conflicto no se resuelve pronto y es necesario detener la producción.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió hoy que las “interrupciones prolongadas del suministro” podrían hacer que el mercado pase de un “superávit significativo” desde principios del año pasado “a un déficit”.
Fuente: Deutsche Welle

