En una franja boscosa, dos soldados ucranianos —un técnico y un electricista— ensamblan las alas de una gran caja negra. Se trata de un kit del dron de combate HX-2, del fabricante alemán Helsing, equipado con inteligencia artificial.
La empresa emergente bávara, valorada en miles de millones de euros, suministra miles de estos drones al Ejército ucraniano con financiación del Gobierno alemán. Hace poco, además, la Bundeswehr también adjudicó a Helsing un contrato millonario.
A comienzos de año aparecieron informes críticos en medios occidentales, incluidos algunos alemanes. En ellos se citaba a soldados ucranianos que, durante pruebas realizadas el año pasado, habrían detectado deficiencias técnicas. Según un reportaje del diario Die Welt, muchos drones no podían despegar o se estrellaban poco después del lanzamiento. Además, su tasa de aciertos habría sido baja.
El fabricante rechazó esas afirmaciones. "Miembros del Ejército ucraniano prueban el dron HX-2 junto con empleados de Helsing en el frente", declaró un portavoz a DW a finales de enero. Según la empresa, los primeros resultados de las pruebas fueron "alentadores".
El HX-2 pertenece a la categoría de sistemas de munición merodeadora (loitering munition), también conocidos como "drones kamikaze". El Ejército ucraniano utiliza este tipo de drones de combate en el frente contra personal y equipamiento militar ruso. Según el fabricante, el HX-2 puede alcanzar objetivos situados hasta a 100 kilómetros de distancia. Una corresponsal de DW acompañó a una unidad durante una misión de combate con drones de Helsing.
Los soldados miran constantemente un detector sujeto a un árbol. El dispositivo detecta drones rusos que sobrevuelan la posición. En el refugio, otros dos militares —el piloto y el navegador— preparan el lanzamiento del dron alemán.
La unidad opera en el sector de Pokrovsk, en la cuenca carbonífera del Donbás, en el este de Ucrania. El Ejército ruso sigue avanzando. "Nuestra misión es destruir sus rutas logísticas", explica el piloto y comandante, cuyo nombre de combate es "Black".
Según "Black", el HX-2 es rápido y maniobrable. "Nos da una gran ventaja en el aire; al enemigo le resulta más difícil derribarlo", afirma el comandante ucraniano.
Además, el dron puede aproximarse al objetivo con un ángulo de 45 grados. Eso facilita la identificación y el impacto, ya que esa perspectiva de la cámara ofrece una visión óptima del blanco. Gracias a la tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging) incorporada, la carga explosiva detona antes de impactar contra el objetivo, lo que amplía su radio de acción.
La identificación de objetivos se realiza mediante inteligencia artificial. "Normalmente nos dirigimos al objetivo que nos indican los pilotos de los drones de reconocimiento. Pero el sistema HX-2 también puede identificar objetivos de manera autónoma. Sin embargo, todavía no puede distinguir si un objetivo ya fue destruido o no", explica "Black".
En respuesta a una consulta de DW, Helsing afirmó que los drones HX-2 "todavía no han volado en el frente en una cantidad suficiente como para realizar una evaluación general de su desempeño en condiciones de guerra". La empresa no respondió a una consulta enviada por DW a finales de abril sobre la tasa actual de aciertos de la HX-2.
La unidad eligió cuidadosamente el día de la misión teniendo en cuenta la velocidad del viento, las precipitaciones y la nubosidad. En ese momento el cielo estaba despejado. El dron debía recorrer varias decenas de kilómetros hasta la parte ocupada por Rusia de la región de Donetsk.
Varias horas después, la unidad recibió finalmente la orden de lanzamiento. Sin embargo, el HX-2 no salió de la catapulta. El motor no arrancaba, informó por radio el electricista. Junto con el técnico, lo intentó una vez más y finalmente el dron despegó.
El problema se debió a una falla en la conexión entre el dron y la estación terrestre, algo que ocurre ocasionalmente con este tipo de aparatos, explica Oleksandr Karpjuk, sargento mayor de la compañía a la que pertenece la unidad.
Pese a los buenos pronósticos meteorológicos, el cielo volvió a cubrirse de nubes y el piloto tuvo dificultades para orientarse. La prueba tuvo que cancelarse.
En una misión posterior, cuando la reportera de DW ya no se encontraba en el lugar, la unidad logró destruir con éxito un camión Kamaz. La operación fue registrada por un dron de reconocimiento y los militares muestran el video. Atribuyen el éxito a unas condiciones meteorológicas mejores que las del intento anterior.
El sargento mayor Oleksandr Karpjuk cuenta que el modelo anterior, el HF-1, también ofrecía resultados insatisfactorios al principio. Preguntado si seguiría trabajando con este dron, responde sin dudar: sí. A su juicio, Rusia no dispone actualmente de un modelo comparable al HX-2.
Fuente: Deutsche Welle

