@LuisAbinader pospone LA Agenda Semanal del 2 de noviembre y desarrolla importante agenda institucional en Madrid, España
HAZ CLIC AQUÍ ➜Los desastres naturales penden sobre América Latina y el Caribe. La comunidad internacional está dispuesta a colaborar y la región se levanta para formar redes de apoyo mutuo.
Pero hay que resaltar que los nuevos acuerdos se basan en viejas cooperaciones y en solidaridades compartidas entre ambos continentes. Esto ha quedado claro en dos encuentros internacionales de esta primera semana de noviembre de 2026, tanto en un foro en Bruselas como en en la Cumbre Iberoamericana en Madrid.
"Acabo de volver de tres semanas en la Patagonia. Para las comunidades Mapuche, Pemón y muchas otras, el fuego es una herramienta ancestral de gestión. Lo fue en el Mediterráneo; abogamos por su recuperación y por aprender de los errores cometidos en Europa", dice a DW Jordie Vendrell, director general de la Fundación Pau Costa, centrada en prevención, gestión e investigación de incendios forestales, que trabaja en Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile y Argentina.
"En Chile junto con la Corporación Nacional Forestal, comenzamos en 2021 un proyecto de tres años que gestionaba incendios forestales en espacios públicos. Los equipos los conformaron técnicos de varios países de América Latina y Europa, también Estados Unidos. Esto generó confianza entre los responsables de gestión de incendios que pudieron llamarse para solicitar su asistencia o ayuda internacional", contó Vendrell en el Foro Europeo de Protección Civil que tuvo lugar esta semana en Bruselas.
En este encuentro internacional, organizado por ECHO, el departamento de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea, se dieron cita las organizaciones que ponen las manos en el fuego a flamantes acuerdos como el de la Red Iberoamericana de Reducción del Riesgo de Desastres y Protección Civil (RGIR), firmado esta semana en Madrid.
"La solidaridad empieza antes de que los desastres ocurran", repite una y otra vez Hadja Lahbib, comisaria europea de Preparación, Gestión de Crisis e Igualdad. La idea es que, en el renovado enfoque de la asistencia a desastres, el trabajo empieza antes. Por ejemplo, con el apoyo a sistemas de alerta temprana a inundaciones en Perú y Ecuador por el fenómeno de El Niño. Éste se agrava por el cambio climático, que conlleva tanto sequías e inundaciones como incendios forestales.
A este respecto, Jordi Vendrell, que lleva varios años trabajando en proyectos en la Amazonía advierte: "El cambio climático es un condicionante que puede agravar la situación, pero el nivel de riesgo final depende en gran medida de cómo esté configurado y gestionado el territorio".
Más allá de la crisis climática, se sabe que la región de América Latina y el Caribe está en una zona de alto riesgo. Según información de ECHO, 15 millones de euros se destinaron este año a gestionar en 2026 la urgencia humanitaria posterior a los terremotos en Venezuela. Este país comparte con su entorno caribeño el riesgo de terremoto con efecto inundación de sus costas y tsunamis.
"Hay que tener presente que los terremotos son la causa, aproximadamente, del ochenta por ciento de los tsunamis", explica a DW, por su parte, Ignacio Aguirre de la Universidad de Cantabria. Especialista en gestión sostenible de riesgos naturales, afirma que Chile es el país mejor preparado para gestionar los efectos de terremotos de gran magnitud.
No obstante, ¿qué significa estar preparado? Preparación: este es el concepto que recorre la actual oferta de ayuda a desastres europea como la nueva red de cooperación latinoamericana. Las organizaciones presentes en el foro de Bruselas saben nutrir de ejemplos un incipiente acuerdo.
"CoastWave, financiado por la Unión Europea y con sello de la UNESCO, certifica con el sello Tsunami-Save que las comunidades están preparadas", dice Ignacio Aguirre. Al prolijo trabajo técnico de detección y mapeo de riesgos, sigue la sistematización concreta de vías y planes de evacuación. También la instrucción de las poblaciones.
"En Costa Rica y en El Salvador hay poblaciones que ya cuentan con el sello Tsunami-Ready", informa el especialista de la Universidad de Cantabria. Otros proyectos en países como Guatemala, Honduras y República Dominicana, según información de la UNESCO, estarían en camino de obtener este sello internacional.
No obstante, no se trata solo de un sello. Tanto en la inundación, en el tsunami o en el fuego forestal se trata de estar preparados a desastres anunciados. "Una vez conocida la peligrosidad de un escenario, se modela la altura de la ola, el tiempo de llegada. Se cruzan las características del territorio, las de la población", detalla Ignacio Aguirre. Los planes de evacuación para las poblaciones afectadas y los protocolos de actuación en situación de alto estrés pertenecen a esta visión preventiva. "Cada minuto puede salvar vidas", subraya.
En este sentido va tanto la cooperación de la UE como la nueva red iberoamericana. No obstante, desde el fuego en el terreno, "es útil aumentar y compartir recursos y capacidades tecnológicas", advierte Jordi Vendrell. No obstante, "es imprescindible equilibrar la inversión para generar la capacidad local de entender y predecir cómo y por qué un sistema puede colapsar. Y anticiparse a ello", concluye.
Fuente: Deutsche Welle

