¿Entrarán los países del Golfo en la guerra contra Irán?

¿Entrarán los países del Golfo en la guerra contra Irán?

Un hotel de lujo, puertos, barrios céntricos urbanos, zonas industriales, aeropuertos e infraestructuras petroleras: todos ellos han sido blanco de los misiles iraníes en los países vecinos del Golfo durante los últimos dos días, después de que un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán desencadenara el actual conflicto.

En una carta enviada al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el ministro de Exteriores de Irán afirmó que Irán “ejercería su derecho a la autodefensa”. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) explicó que consideraría todos los activos estadounidenses en la región como objetivos legítimos.

Posteriormente, un misil iraní alcanzó la sede de la Armada estadounidense en Baréin. Qatar afirmó haber interceptado misiles dirigidos a la base aérea de Al Udeid, la mayor base estadounidense en la región. Y Kuwait afirmó que los ataques iraníes habían alcanzado la base aérea de Ali Al-Salem, donde se alojan miembros de la Fuerza Aérea estadounidense.

Pero entonces los objetivos parecieron cambiar.

“Aunque los ataques iraníes contra las bases estadounidenses en la región eran previsibles, Irán ha cruzado un nuevo umbral al atacar ciudades, aeropuertos e infraestructuras energéticas del Golfo”, comenta a DW Hasan Alhasan, experto en política de Oriente Medio del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), con sede en Baréin. “Los Estados del Golfo están mucho más cerca de Irán y no cuentan con una defensa tan sólida como Israel, lo que aumenta las posibilidades de Irán de alcanzar sus objetivos”.

Tras los ataques, los líderes de los distintos países del Golfo se solidarizaron mutuamente, expresaron su unidad y condenaron los ataques iraníes.

Este mensaje dirigido a Irán fue posteado en la red social X: “Tu guerra no es con tus vecinos”, escribió Anwar Gargash, exministro de Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos y actual asesor de política exterior del presidente del país.

Más tarde, Gargash también declaró al medio de comunicación local The National que los Emiratos Árabes Unidos no se quedarán de brazos cruzados ante los ataques.

Hasta ahora, los países del Golfo consideraban que acoger bases o tropas estadounidenses y comprar armas a EE. UU., era la mejor manera de disuadir un ataque.

En los últimos años, países como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos también han dedicado un considerable capital diplomático a mejorar sus relaciones con Irán, un país al que antes consideraban un enemigo histórico, con divisiones basadas en enemistades étnicas y religiosas y una lucha por el poder regional.

Los países del Golfo también han instado continuamente a una solución diplomática a las cuestiones relacionadas con la capacidad nuclear de Irán.

Antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran los ataques de este fin de semana, varios países del Golfo hicieron advertencias en contra de una campaña militar de este tipo. Cuando comenzó el despliegue militar estadounidense, varios aliados de Estados Unidos – entre ellos Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania – declararon que no permitirían que los estadounidenses utilizaran su territorio para lanzar ataques aéreos contra Irán.

Pero, como señala Alhasan, todo eso no ha impedido los ataques con misiles y drones iraníes. “El intercambio de garantías mutuas con Irán resultó ineficaz”, señala.

Atrapados en mitad del fuego, los Estados del Golfo están ahora a punto de verse arrastrados a un conflicto en el que dicen no querer participar, así como a una posible alianza con Israel, un país con el que la mayoría no mantiene relaciones diplomáticas oficiales.

Esto también los está uniendo, a pesar de que algunos, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, han tenido recientemente importantes desacuerdos políticos.

Todos los Estados del Golfo tienen sus propias fuerzas militares, siendo las de Arabia Saudita las más poderosas y mejor financiadas. Pero los expertos dudan de que los Estados entren en combate con sus propios ejércitos.

Lo que sí podrían hacer es permitir a Estados Unidos un mayor acceso al territorio o al espacio aéreo, o incluso podrían lanzar ataques limitados contra Irán, explica Alhasan. “Pero, salvo que se produzcan víctimas masivas o cortes importantes debido a los ataques iraníes contra ciudades del Golfo o infraestructuras nacionales críticas, la represalia directa del Golfo contra Irán sigue siendo poco probable en esta fase”, argumenta.

“¿Podrían los ejércitos del Golfo entrar directamente en la guerra? Es posible, pero más probable en términos de defensa propia limitada que a través de ataques ofensivos”, confirma Andreas Krieg, profesor titular de la Escuela de Estudios de Seguridad del King’s College de Londres. “Los Estados del Golfo intentarán contener las repercusiones en lugar de unirse activamente a una guerra cada vez más extensa. Una vez que los misiles comenzaron a caer en la región, se enfrentaron a una difícil elección: responder con dureza y arriesgarse a quedar atrapados en una escalada, o responder con suavidad y parecer vulnerables en casa”.

Mientras continúan los ataques y contraataques, lo que ya está claro es que la ecuación en la que los Estados del Golfo basaban su seguridad, que se apoyaba en una alianza con Estados Unidos y en la mejora de las relaciones con Irán, se ha visto gravemente afectada.

“Probablemente, el daño a largo plazo en las relaciones de Irán con sus vecinos del Golfo ya está hecho, especialmente si el actual régimen iraní sobrevive de alguna forma”, subraya Alhasan. Él cree que, en lugar de volver a intentar mejorar las relaciones con Irán, en el futuro los líderes del Golfo se centrarán en la disuasión.

Fuente: Deutsche Welle

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