Ilya Espino luce varios logros en su currículum. Llegó en 1985 al Canal de Panamá como una de las primeras ingenieras en entrar al equipo, en tiempos en que la presencia masculina era casi total. Esto obligó a la joven a romper moldes. Años más tarde, ya como vicepresidenta ejecutiva de Ingeniería, fue una de las responsables de la ampliación de paso, proceso que culminó en 2016. Sin embargo, el gran salto lo dio en 2020, cuando se convirtió en la primera mujer en asumir el cargo de subadministradora del Canal.
“Esto conlleva un compromiso que a lo mejor una nunca se imagina”, dice a DW la ingeniera, formada en la Universidad de Texas A&M. “Una lo ve como una transición normal de la carrera, hasta que de repente se da cuenta de que está rompiendo paradigmas. Llevo conmigo la responsabilidad de apoyar con mi experiencia a otras mujeres”, explica.
Espino visitó Francia y Alemania a fines de marzo, para tratar asuntos relacionados con los arbitrajes internacionales derivados de causas abiertas a propósito de la ampliación del canal, así como también para sostener reuniones de alto nivel tanto en París como en Berlín. Además, realizó presentaciones con motivo de los 25 años de la administración panameña del importante cruce naviero.
DW: El canal ha sido administrado durante 25 años por Panamá. ¿Qué logros podría reseñar?
Ilya Espino: En estos 25 años hemos logrado un aumento significativo en los ingresos que genera el canal al Estado, que llegan ya a más de 31.000 millones de dólares. Pero pienso que lo más importante es haber demostrado que Panamá podía manejar el canal de una manera exitosa, porque había dudas sobre ello. También logramos ampliar el canal, y hoy más del 50 por ciento de los ingresos provienen de las nuevas esclusas que inauguramos el 2016.
En tanto tiempo habrá habido también momentos difíciles.
Claro, como la pandemia del covid, pero nosotros no cerramos ni un solo día al comercio internacional. También pasamos un año muy difícil en 2023 con el fenómeno de El Niño y la sequía, que nos obligó a reducir el número de tránsitos diarios por un período de cuatro meses. Eso nos llevó a acelerar la implementación de nuevos proyectos hídricos, como el plan de creación de un nuevo lago para garantizar la seguridad hídrica a un horizonte de 50 años.
Seguridad para el canal, y también para los panameños, ¿no?
Sí, porque más de dos millones de personas consumen agua de los mismos lagos que alimentan al Canal de Panamá, y la Constitución nos otorga la responsabilidad de garantizar el consumo de la población de las comunidades aledañas al canal. Y bueno, tenemos proyectos ambiciosos y grandes, y a través de la planificación estratégica 2025-2035 buscaremos mantener nuestra relevancia internacional en el comercio logístico.
En su momento hubo muchas dudas sobre cuán factible era que el canal pudiera sobrevivir al cambio climático debido a la sequía que sufrió en 2023. ¿Está ya superado ese problema?
Hay que seguir trabajando, porque el proyecto del nuevo lago no va a estar listo hasta el 2031 o 2032, y seguramente hasta esa fecha tendremos más años secos. Es más, ya se está pronosticando que en junio de este año llegará otro Niño, pero confiamos que con las medidas operativas que perfeccionamos en 2023 podremos llevar de mejor manera otro año seco. Además, hemos tenido la fortuna de que este verano llovió bastante y tenemos las lagunas al máximo nivel.
El canal se convirtió en el eje de una disputa geopolítica. ¿Qué pasa con ustedes cuando Estados Unidos amenaza con usar la fuerza para tomar el control del canal?
Nosotros somos una institución apolítica, somos más que nada técnicos, así que nos manejamos en el marco de mantener las operaciones día a día. Tenemos un tratado de neutralidad, que pienso que es un gran amparo. Seguimos las reglas, y eso es una fortaleza. Mientras uno tenga la verdad de su lado, en el sentido de que operamos de una manera justa y equitativa, cumpliendo con los tratados internacionales, no sentimos mayor preocupación. Somos una entidad muy técnica con reglas muy claras.
Pese a que las reglas están claras, Estados Unidos acusó que el canal privilegiaba a China.
Por eso es que la data es tan importante y la información y la transparencia son tan buenas. Nosotros tenemos un sistema de peajes y cobramos el mismo precio a todo el mundo según el mercado en el que se opera (contenedores, energéticos, graneleros). Para nosotros es irrelevante de qué país es el barco, lo que nos importa es qué cargas están transitando y qué esclusas se están usando. Además, tenemos un programa de lealtad: los que más usan el canal tienen la ventaja de poder adquirir una reserva anticipadamente. Así que reglas claras, paz mental.
Otro problema que han debido enfrentar fue la decisión de la justicia panameña de revocar la concesión a la empresa hongkonesa Panama Ports Company. El gobierno de China reaccionó con fuerza y la empresa anunció acciones legales. ¿Se daña la imagen del canal con todo este problema?
No, para nada, y le explico por qué. Nosotros no tenemos nada que ver con los puertos, esa es responsabilidad de la Autoridad Marítima de Panamá. Somos dos entidades diferentes. El único manejo que tenemos con los puertos es que regulamos, como canal, el ingreso y la salida de los buques. En el tema de Panama Ports Company el canal no es partícipe, no tenemos nada que ver.
La importancia del canal va más allá de lo geopolítico y lo económico. Es también un factor de orgullo patrio panameño. ¿Cuán fuerte está arraigado el canal en la cultura del país?
Muy arraigado, es un símbolo de orgullo para los panameños y las encuestas lo reflejan así, porque el canal fue la culminación de una lucha generacional de muchos años. La zona del Canal de Panamá antes era como un país dentro de otro país. Tenía bases militares, supermercados, tiendas, escuelas, y era una zona restringida que operaba bajo otro régimen. Además, no generaba ningún ingreso a Panamá porque las personas que vivían ahí no se incorporaban a la economía.
Y el paso de eso a control panameño marcó un hito.
Claro, y además el hecho de que el Canal de Panamá se ha manejado de una manera tan exitosa, tan transparente, y que le ha dado crecientes aportes al Estado, supone un símbolo de orgullo. Eso a nivel nacional nos da mucha fortaleza, y eso se mantiene con reglas claras y transparencia. Además, a nivel internacional, más de 40 países han firmado el Tratado de Neutralidad, que señala que el canal debe permanecer abierto a todas las naciones del mundo para el beneficio del comercio mundial.
¿Qué sintió usted cuando vio que había una amenaza contra el canal y varios países de América Latina alzaron la voz defendiendo este símbolo panameño?
Es un reflejo de cómo se ha manejado el canal. Es bueno sentir ese cariño latinoamericano, de nuestros vecinos, de esas raíces latinas que tenemos. Definitivamente fue un espaldarazo, un sentimiento que nos regocija.
A lo largo de esta conversación usted ha hablado mucho de transparencia y reglas claras. ¿Por qué?
En el canal defendemos unos principios éticos que siempre reforzamos a nuestros más de 9.500 colaboradores. Somos una empresa gubernamental, pero autónoma, y para nosotros es muy importante proteger el canal como una entidad profesional que es muy reglamentada y muy transparente. Los principios éticos del canal son algo muy arraigado en nuestra visión y valores.
Fuente: Deutsche Welle

