Edi Rama: «En Albania no hay pérdida de confianza»

Edi Rama: «En Albania no hay pérdida de confianza»

Por primera vez en sus casi 13 años como primer ministro, Edi Rama se encuentra sometido a una fuerte presión. Desde hace más de un mes, miles de albaneses salen a la calle a diario para exigir su dimisión. Lo acusan a él y a su gobierno de nepotismo y corrupción. Muchos de los manifestantes critican que el gobierno ya no toma decisiones en beneficio de sus ciudadanos desde hace tiempo, sino para mantener y ampliar su propio poder.

Sin embargo, aunque las protestas se dirigen en parte explícitamente contra él y su política, y aunque los manifestantes corean cada día frente a su residencia oficial "Rama, dimite", las críticas al primer ministro parecen no afectarle. En entrevista con DW, al ser preguntado por la situación política afirma: "En Albania no hay pérdida de confianza". Las protestas actuales "no son un problema para Albania", sino "un maravilloso ejemplo de libertad, de democracia en acción". Para él, las protestas masivas frente a su oficina en el centro de Tirana demuestran lo lejos que ha llegado el país en las últimas décadas. Al fin y al cabo, durante la dictadura el régimen mató a personas que manifestaban precisamente en ese mismo bulevar.

El detonante de las protestas, en las que se manifiesta el descontento con la clase política albanesa, es el proyecto de construcción de complejos turísticos de lujo en la zona del delta del Vjosa-Narta. Este tramo de la costa adriática, en su mayor parte aún sin urbanizar y en parte protegido como reserva natural, sirve cada año de lugar de descanso a millones de aves migratorias y es el hábitat de especies raras como la foca monje y el flamenco, que ha dado nombre a la protesta. Sin embargo, el hecho de que en algunos lugares aún parezca tan virgen es precisamente lo que hace que la riviera resulte ahora interesante para los inversionistas extranjeros.

En la isla de Sazan, hasta ahora deshabitada, y en la costa, se construirán varios complejos turísticos de lujo en los que participa, entre otros, Jared Kushner, yerno del presidente de Estdos Unidos, Donald Trump, a través de su empresa de inversiones Affinity Partners. Se prevé que más de cuatro mil millones de euros de inversores extranjeros se destinen a la zona. "Lucho por atraer inversión extranjera directa a Albania. Lucho por proyectos de construcción que no solo sean de gran utilidad para Albania, sino que también supongan un beneficio para Europa", afirma Rama.

El proyecto de construcción se dio a conocer públicamente por primera vez en 2024. Ya entonces fue objeto de críticas, sobre todo por parte de ecologistas. Las protestas actuales estallaron hace aproximadamente un mes, después que se cercara un tramo de costa que antes era de acceso público. Los manifestantes acusan al primer ministro de anteponer los intereses de los inversionistas extranjeros a los de sus compatriotas y de privatizar así los espacios públicos poco a poco. Rama rechaza rotundamente esta acusación: "No hay ninguna privatización de los espacios públicos. Así de sencillo. Eso no ocurre. Es una mentira".

Rama suele responder de forma agresiva a las preguntas críticas de los periodistas. También en la entrevista con DW responde de forma brusca en ocasiones. Afirma que no tiene por qué dar garantías de que los espacios públicos no vayan a ser privatizados, ya que según él la pregunta en sí está mal formulada. No hay nada que indique que se esté planeando algo así.

En la actualidad se debate acaloradamente en el país qué inversiones son aún necesarias para el futuro de Albania y qué supone ya la liquidación de la naturaleza. "Shqipëria nuk është në shitje" (Albania no está en venta) es uno de los lemas centrales de las protestas.

En los últimos años, el turismo se ha convertido en un pilar importante de la economía albanesa. Así, por ejemplo, la asociación sectorial World Travel & Tourism Council estima que el turismo representa aproximadamente una cuarta parte del producto interno bruto albanés, si se tienen en cuenta también los efectos indirectos, como las cadenas de suministro y el sector de la construcción.

Rama destaca la importancia que han tenido los numerosos proyectos de construcción para el desarrollo del turismo llevados a cabo durante sus casi 13 años como primer ministro: "La remodelación de los espacios públicos y la transformación de los entornos urbanos formaron parte de mi trayectoria (como alcalde de Tirana, ministro de Cultura y primer ministro). Y si hoy Albania recibe a 12 millones de turistas, es gracias a esos esfuerzos”.

Los numerosos proyectos de construcción en este tramo de la riviera albanesa solo fueron posibles gracias a una modificación de la Ley de Espacios Protegidos en febrero de 2024. Gracias a esto, ahora también son posibles las "inversiones estratégicas" y la construcción de hoteles de lujo en los parques naturales, incluida la infraestructura necesaria.

Los ecologistas critican que el gobierno se haya dotado de una herramienta con la que pueda eludir la protección de la naturaleza a su antojo. La Comisión Europea también advierte en su último informe de progreso sobre Albania que la ley ha provocado un "deterioro de la protección de la naturaleza".

Rama lo ve de otra manera: "Sí, hemos introducido modificaciones en la ley. Pero no hemos cambiado la esencia de la misma y nuestras modificaciones no contravienen las normas y criterios europeos", afirma, aunque añade que se someterá a una nueva revisión.

En general, Rama cree que gran parte de las críticas procedentes del extranjero sobre las intervenciones en el medio ambiente tienen menos que ver con Albania en sí misma y mucho más con un nombre concreto: Trump. Cree que el hecho de que precisamente el yerno del presidente estadounidense quiera invertir en Albania parece molestar a muchos en el extranjero. "Albania se ha convertido en un escenario para todo tipo de fuerzas antitrumpistas que se reúnen para expresar su opinión". No obstante, Rama prometió que prestará atención a "la gente corriente que participa sinceramente en esta protesta", ya que "tienen algo que decir, tenemos el deber de escucharlos".

Fuente: Deutsche Welle

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