"La gracia es que el Westerdijk Fungal Biodiversity Institute posee una de las colecciones de hongos más grandes del mundo. Entonces, busqué en su base de datos los hongos chilenos, los tomé todos y voy a estudiarlos", cuenta a DW, desde Utrecht, Paula Núñez.
Desde agosto, la investigadora chilena reside en esa ciudad holandesa, con el propósito de estudiar 160 hongos endémicos del sur de Chile para encontrar moléculas con actividad antibacteriana. "Si efectivamente encontramos una molécula con esas características, podrían salir de ahí nuevos antibióticos", subraya.
Su exitosa carrera en farmacia, química y, posteriormente, en ciencias de la agricultura, en universidades chilenas, la llevó primero al Reino Unido y ahora, gracias a una beca Marie Skłodowska-Curie, a Países Bajos, donde espera repetir el éxito del científico que descubrió el primer antibiótico a partir del hongo Penicillium.
La de Paula Núñez es una de las 1.610 historias de investigadores que obtuvieron en 2025 la competitiva beca europea. Ese año hubo 17.066 postulaciones.
Este año, según información de la Comisión Europea, se han recibido 21.627 solicitudes, para las cuales se destina un presupuesto de 399,05 millones de euros. De ese total, el 93,1 % se destinará a promover investigaciones posdoctorales europeas y el 6,9 % a investigadores de terceros países. En esta convocatoria, que ha batido el récord, el 4,51 % de las solicitudes proviene de Brasil y el 2,29 % de México. También han llegado, rondando el 2 % del total, propuestas de investigadores de Chile, Colombia y Argentina.
"En el marco de las Marie Skłodowska-Curie Actions (MSCA) hay financiación para varios tipos de proyectos, tanto individuales como institucionales, tanto de doctorado como de posdoctorado y proyectos colaborativos. La beca individual es uno de los componentes de las MSCA. Los investigadores tienen libertad para desarrollar sus proyectos", explica a DW Charlotte Grawitz, coordinadora regional de Euraxess. Esta iniciativa europea apoya la movilidad y el desarrollo profesional de investigadores.
"El objetivo es invertir en aquellos que tengan mayores oportunidades de empleabilidad después del posdoctorado", agrega.
Con vistas a la Noche Europea de los Investigadores, Charlotte Grawitz, que este año ha promocionado las becas tanto en México como en Brasil, explica el aumento de las solicitudes por el esfuerzo institucional que se realiza para que "Choose Europe", la iniciativa destinada a atraer científicos al continente, tenga éxito.
"También hay que decir que, en Brasil, los investigadores están en contacto con la cooperación internacional desde sus inicios. De sus universidades salen unos 25.000 PhD (doctorados) al año y se calcula que hay unos 211 investigadores por cada 100.000 habitantes. Muchos realizan parte de sus estudios en otro país", agrega.
Luego, para optar a una beca MSCA, "necesitan un proyecto de investigación y una excelente capacitación. También saber qué quieren hacer una vez termine la investigación", continúa Grawitz. Pero, ¿cuál es el criterio para seleccionarlos? "La excelencia", responde.
Como sea, en los 30 años del programa MSCA, que hace honor con su nombre a la premio Nobel pionera en el campo de la radiactividad, Brasil (con 396) y México (con 196) encabezan la lista de becarios posdoctorales. Les siguen Colombia con 192, Chile con 91, Cuba con 47. Al final de la lista aparecen Haití, Nicaragua y Panamá.
"La principal razón de la diferencia entre Brasil y Haití, en este contexto, es la solidez y la calidad de la educación superior y de la investigación", señala Grawitz.
Por otro lado, explica que la resonancia alcanzada este año por las becas MSCA también se debe a que "la situación geopolítica mundial fomenta la visibilidad de Europa".
Desde Rennes, en Francia, el investigador mexicano Andrés Corral explica a DW: "Aunque la gente en la ciencia siempre ha sido bastante multicultural, sí creo que hay un cambio de mirada. México siempre había tenido como referente a Estados Unidos. Pero ahora, sin querer meterme en política, por cuestiones migratorias, las miradas se orientan más hacia Europa".
Después de un doctorado en México y un posdoctorado en España, Andrés Corral aplicó a la beca Marie Curie, que siempre había sido un referente para él. "Mi primera investigación estuvo relacionada con el desarrollo de nuevos antibióticos desde el ámbito de la microbiología. Ahora, voy a unirla con la biología estructural con miras a la lucha contra la resistencia a los antibióticos", apunta.
En el Institut de Génétique & Development de Rennes, que cuenta con un microscopio capaz de observar casi todos los átomos de cada molécula, la meta de Andrés Corral es comprender mejor los procesos celulares para desarrollar nuevas terapias.
Tanto Paula Núñez como Andrés Corral cuentan con financiación para investigar durante dos años. Su salario, los costes de movilidad para ellos y sus familias, así como los gastos de laboratorio e investigación, están cubiertos.
¿Y después? "México sería una de mis opciones. Pero el punto es la infraestructura. Aquí cuento con un microscopio electrónico", responde Andrés Corral, quien no se percibe como "un cerebro fugado", sino como un valioso puente entre México y Europa.
"Encontrar un antibiótico es ahora mi sueño más grande. Hace mucho tiempo que no se descubre uno nuevo. Mi meta es hallar uno proveniente de productos naturales de mi país, con su alto endemismo de plantas, frutos, flores y hongos. Quiero encontrar algo real, que se pueda comercializar y que llegue a las personas", afirma Paula Núñez. "Quiero volver con ese conocimiento. Quiero poder investigar en mi país. Quiero no tener que investigar fuera de Chile", concluye.
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Fuente: Deutsche Welle
