Desde hace meses, la política opositora venezolana María Corina Machado lleva planeando su regreso a Venezuela desde Estados Unidos. Y pensó que el momento oportuno para ello era tras los devastadores terremotos en la región costera de La Guaira. En un video, la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025 acusó al Gobierno interino de Delcy Rodríguez de obstaculizar las labores de socorro, una acusación que también expresaron las víctimas del terremoto y varias organizaciones humanitarias.
Según Machado, ella grabó el video en Ciudad de Panamá. Desde allí, tenía previsto volar a Venezuela para apoyar a sus compatriotas. Sin embargo, fuentes cercanas a la política afirman que el Gobierno de Caracas amenazó a la aerolínea con prohibir el aterrizaje si Machado viajaba a bordo. Ni Copa Airlines ni el Gobierno venezolano han confirmado ni desmentido esta información.
Lo que Machado no menciona en el video es un incidente reportado por el Wall Street Journal (WSJ) a principios de julio de 2026, en el que la líder opositora ya había intentado volar desde Estados Unidos a Curazao varios días antes, con la intención de viajar luego a Venezuela en barco. En diciembre de 2025, abandonó Venezuela por la misma ruta para asistir a la ceremonia del Premio Nobel en Oslo.
El jet privado a disposición de Machado, según informa el WSJ y citando fuentes internas, ya se encontraba sobre Carolina del Norte cuando Washington ordenó que se abortara la misión. El Departamento de Estado de EE. UU. justificó la orden alegando que las disputas políticas podrían complicar aún más las labores de ayuda tras los terremotos.
Este incidente es sorprendente si se tiene en cuenta que la política conservadora fue considerada durante años la aliada más importante de Washington en la oposición venezolana, sobre todo, bajo la presidencia de Donald Trump. El periódico de tendencia liberal New York Times habla de ruptura entre Machado y la administración Trump.
Phil Gunson, del International Crisis Group en Venezuela, coincide en que Washington no ve a Machado como una figura de transición: "Fue de verdad indispensable para la victoria de la oposición en 2024, pero no es una persona negociadora. Ya tiene grandes dificultades para llegar a acuerdos con miembros de su propio partido".
Y es que cuanto más tiempo permanezca en el extranjero, más debe temer Machado por su aún considerable popularidad en Venezuela. La catástrofe actual en su país parece ser el momento idóneo para regresar allí. Tanto es así que, al parecer, está incluso dispuesta a arriesgarse a una ruptura con Washington.
Donald Trump, por su parte, ha indicado, sobre todo con respecto a Irán, que para él, la democratización de otros países pasa a un segundo plano frente a los intereses estadounidenses. De ahí puede inferirse que las elecciones democráticas se encuentran al final del plan de tres puntos de la administración estadounidense para Venezuela: estabilización, reconstrucción y reconciliación, y transición democrática.
"El plan actual es esencialmente un plan económico y de inversión que también busca convertir a Venezuela en un aliado , aunque reticente, de Estados Unidos a nivel geopolítico", comenta Gunson a DW. En otras palabras, se trata de materias primas venezolanas, oportunidades de inversión para empresas estadounidenses y debilitar la influencia china en América.
Además, "los terremotos en Venezuela están dejando al descubierto las fisuras en la política estadounidense", explica el politólogo Benigno Alarcón Deza, de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, en la revista Americas Quarterly. Por un lado, Alarcón describe una ruptura histórica con la política exterior de Estados Unidos que, desde la Guerra Fría, se había dedicado a debilitar los regímenes comunistas, y que Trump ahora, al parecer, quiere "dejar intactos y proteger deliberadamente los vestigios del chavismo".
El politólogo también establece una conexión con las fricciones dentro del Gobierno estadounidense: mientras que representantes del círculo íntimo de Trump acusan a Machado de oportunismo, el secretario de Relaciones Exteriores, Marco Rubio, según el Wall Street Journal, ha expresado repetidamente su comprensión hacia el deseo de Machado de regresar pronto a Venezuela.
Esto no sorprende, dado que Rubio es conocido por su compromiso con la reconstrucción de Venezuela y Cuba (la patria de sus padres) como socios de Estados Unidos, a través de la democratización. Probablemente también con la vista puesta en una posible candidatura presidencial en 2028, cultiva su imagen como defensor del Estado de derecho, en la medida en que su cargo como secretario de Estado se lo permite, comenta en un podcast Tom Bateman, corresponsal del Departamento de Estado de la BBC.
Machado sigue siendo una de las políticas de oposición más prominentes y populares de Venezuela. Y su regreso en este momento podría desestabilizar aún más políticamente al país, argumenta Gunson, analista de Crisis Group: "Es evidente que este no es el momento adecuado para hablar de algo tan complejo como el cambio político cuando la prioridad ahora es salvar el mayor número de vidas posible".
Fuente: Deutsche Welle

