Cumbre en Ankara: así busca Turquía ganar peso en la OTAN

Cumbre en Ankara: así busca Turquía ganar peso en la OTAN


Ankara se prepara para ser anfitrión de la cumbre de la OTAN con un amplio despliegue de seguridad. El nuevo complejo militar Ay Yıldız, conocido como el "Pentágono de Turquía", ha sido acondicionado para la ocasión. Se ha prohibido la circulación de camiones y maquinaria pesada, así como las manifestaciones y concentraciones públicas.

Las autoridades también han retirado perros callejeros y alejado mendigos. Además, se han colocaron pantallas a lo largo de los recorridos previstos para las delegaciones extranjeras, con el objetivo de ocultar los sectores más pobres de la ciudad. Al mismo tiempo, numerosos académicos, abogados, políticos, activistas, docentes y jubilados detenidos por presuntos delitos de terrorismo permanecerán arrestados durante la cumbre, por lo que la capital vive un estado de excepción de facto.

La reunión de la OTAN, prevista para el 7 y 8 de julio de 2026, representa una oportunidad estratégica para Ankara. El Gobierno de Recep Tayyip Erdogan quiere consolidar su papel dentro de la alianza y demostrar que ya no es únicamente el guardián del flanco sudeste, sino un actor con capacidad para influir en las principales decisiones de seguridad.

En los últimos años, Turquía también ha intentado consolidarse como mediador en conflictos internacionales, desde la guerra en Ucrania hasta el conflicto con Irán. Con esa estrategia, busca proyectarse como un socio cuya importancia va más allá de su posición geográfica y cuya participación resulta indispensable para afrontar las principales crisis regionales.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, elogió recientemente el tamaño y la preparación de las Fuerzas Armadas turcas así como el rápido crecimiento de su industria de defensa.

Desde su ingreso en la OTAN en 1952, Turquía ocupa una posición estratégica por su ubicación entre Europa, Asia y Oriente Medio. Además de albergar el segundo ejército más grande de la alianza, controla el acceso al mar Negro por el Convenio de Montreux, un factor decisivo para el equilibrio militar regional.

Su proximidad a zonas de conflicto hace que también sea un socio clave en cuestiones energéticas, económicas y de seguridad. Según el exvicesecretario general de la OTAN, Hüseyin Diriöz, esa posición geográfica otorga a Turquía una relevancia estratégica difícil de reemplazar.

Ankara también intenta aprovechar la incertidumbre que existe actualmente sobre el compromiso de Estados Unidos con la seguridad europea. Hay varios países europeos que quieren impulsar una mayor autonomía defensiva, Turquía sostiene que cualquier nueva arquitectura de seguridad debe ser un complemento de la OTAN e incluir también a aliados europeos que no pertenecen a la Unión Europea, como el Reino Unido, Noruega y la propia Turquía.

Por otro lado, el Gobierno turco pretende elevar el gasto militar hasta el 5 por ciento del PIB antes de 2030. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar turco superó recientemente los 30.000 millones de dólares tras crecer un 7,2 por ciento en un año, lo que lo sitúa entre los veinte países que más invierten en defensa.

Según Ankara, la capacidad industrial va a ser tan importante para la OTAN como el número de soldados. Los analistas sostienen que, en el futuro, la producción de armamento, la innovación tecnológica y la seguridad de las cadenas de suministro serán factores decisivos para la capacidad militar de la alianza.

Por ello, el Foro de la Industria de Defensa formará por primera vez parte del programa oficial de la cumbre, donde se espera la firma de nuevos acuerdos entre los aliados. Turquía cuenta con unas 3.000 empresas del sector, un potencial que el Gobierno quiere convertir en uno de sus principales argumentos dentro de la OTAN.

Otro objetivo del Gobierno de Erdogan es ampliar el concepto de seguridad de la OTAN para dar mayor relevancia a los desafíos procedentes del mar Negro, Oriente Medio y el sur de Europa. En ese marco, se impulsa la reactivación de la Iniciativa de Cooperación de Estambul, creada en 2004 para reforzar la cooperación con países del Golfo como Catar, Baréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.

Con ello, Ankara busca que las amenazas procedentes de su entorno regional ocupen un lugar más destacado en la agenda estratégica de la alianza y reforzar su papel como puente entre Europa y Oriente Medio.

Para Ankara, la cumbre representa mucho más que un encuentro diplomático: es una oportunidad para consolidarse como potencia militar, mediador regional y socio indispensable dentro de la OTAN.

Fuente: Deutsche Welle

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